viernes, 27 de julio de 2012

Antropólogos y la Antropología Visual


Mesa redonda. A partir del 16 de enero de 2012 envié a una decena de antropólogos y antropólogas un cuestionario sobre la academia de la antropología frente a la llamada antropología visual o, para ser más precisos, sobre el recurso del video en la práctica de la antropología.
Ocho de ellos tuvieron la amabilidad de responderme y de esa forma fue posible reunirlos en esta mesa de discusión virtual. Paso primero a presentarlos:

Luis Arturo Jiménez Medina es Doctor en Antropología y miembro del Sistema Nacional de Investigadores; es catedrático en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y en el Colegio de Antropología Social de la Universidad Autónoma de Puebla. Su último libro: La virgen de Schoenstatt un acercamiento antropológico a un movimiento eclesial en Querétaro México

María de los Ángeles Martínez García es Antropóloga Social y está a punto de concluir su posgrado en Desarrollo Económico y Cooperación Internacional. En los últimos seis años ha trabajado en proyectos de Desarrollo comunitario en Tzicatlacoyan, Puebla, por parte de la Fundación Empresarios por Puebla.

Víctor Hugo Valencia Valera es Antropólogo de largo andar, autor y co-autor de libros de antropología y desde hace varios años delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Puebla. Trabajó cine de 16 mm en la región caolinera de Huayacocotla, Veracruz y es un incansable promotor de los temas antropológicos en Puebla.

Santiago Ruy Sánchez es licenciado en Antropología Social por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), becario del CIESAS para la tesis “Transformación socio-territorial y globalización en el Norte de Quintana Roo, el caso del ejido Solferino, Lázaro Cárdenas (1990-2010)”. Ha hecho trabajo editorial y participado con artículos en revistas como Artes de México, Lenguaraz, Diario de campo INAH, Revista AZ, educación y cultura, Sensacional de Antropología y Mundo Traveler. Actualmente trabaja en el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura.

Saudhi Batalla: Cursó la licenciatura en Ciencias de Comunicación Social en la UAM-Xochimilco, es maestra en Historia y Etnohistoria de la ENAH y prepara su titulación del doctorado en la Escuela Nacional de Antropología e Historia; es becaria de  CONACYT con la investigación La imagen Cinematográfica en la Etnohistoria Mexicana del siglo XX, análisis de películas de los Archivos fílmicos del Centro de Investigaciones Antropológicas de México y de la Asociación Cultural Na Bolom en los años 50. Ha realizado trabajos en video acerca de los Raramuris, la negritud en México y los Lacandones. También se dedica a la promoción en fotografía y video de eventos culturales y espectáculos. Es Jurado de la sección documental y realizó 38 programas de TV por Internet  del Festival El Cine a las calles. Pertenece a la Asociación de Mujeres en el cine y la TV y forma parte de la comisión de organización y comunicación del Encuentro de Documentalistas Latinoamericanos y del Caribe. Por sus características académicas a intelectuales, Saudhi aparece en las dos discusiones de este estudio, como realizadora y como antropóloga.

Julio Glockner Rossainz es Licenciado en antropología social e Investigador del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Puebla. Su último libro, en colaboración con otros autores: La realidad alterada. Drogas, enteógenos y cultura (2006). Trabaja en el proyecto “Enteógenos y chamanismo” y es autor de muchos libros e innumerables ensayos y artículos periodísticos. Su voz, subversiva y claridosa, es un lujo en la discusión de esta mesa.

Jaime Noyola Rocha estudió Arqueología en la ENAH y es miembro de ICOMOS de México, UNESCO. Es un incansable promotor cultural y especialista de la zona chalca del estado de México, donde ha fundado museos y bibliotecas; es autor de una docena de libros de arqueología, historia, memoria y cultura del oriente mexiquense y ha participado como investigador, productor y guionista en muchos proyectos de radio, televisión y video.

Guadalupe Méndez Lavielle estudió Arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y tiene treinta años dedicada a la investigación histórica y arqueológica. Actualmente es cronista de Tlalmanalco, Estado de México y colaboró en el registro etnográfico de la serie de documentales antropológicos del CNCA “Los caminos de lo sagrado”, entre 1989 y 1994, sobre la fiesta tradicional mexicana.

Muchas gracias a todos por su participación.

Mesa Redonda Virtual:

¿Han utilizado en su quehacer antropológico el recurso del cine o video?

Luis Arturo Jiménez Medina:
Sí.

Ángeles Martínez García:
He hecho video para documentar historias de vida y exponer problemáticas comunitarias, aunque me hubiera gustado aprender más técnica en la universidad.

Víctor Hugo Valencia:
Te puedo informar que desde la formación profesional a través del crédito académico obligado de “práctica de campo” un servidor y un grupo de compañeros de escuela utilizamos el recurso del cine (16 mm) realizando con apoyo de un profesional en 1976 el registro de nuestras prácticas de campo en la región caolinera de Huayacocotla, Veracruz y además de cubrir el crédito académico de “práctica de campo”, nuestra información de campo e interpretación de la misma sustentó un importante documental en 16 mm que en aquél tiempo intitulamos “entrañas blancas” que da cuenta y dio cuenta de el proceso de explotación y extracción del caolín y su contexto social. En aquel tiempo fue una verdadera novedad y aportación académica, además de que el propio material de registro de la “práctica de campo” sirvió para muchas acciones y visiones críticas de esta etapa formativa.

Santiago Ruy Sánchez:
He utilizado el video no como un elemento para el análisis ni de registro, sino como una herramienta de acercamiento con la gente. En una ocasión, grabé la fiesta patronal del poblado en el cual realicé mi estudio para la tesis de licenciatura. Unos meses después al principio de una temporada en campo lo usé como un obsequio para agradecerle a los pobladores su tiempo y hospitalidad.

Saudhi Batalla: (respuesta abreviada)
Considero que lo importante es fusionar lo artístico y entretenido. Sin demasiada carga de información porque esta cansa al espectador. Sin embargo también considero importante que muchos  materiales de uso más científico que artístico, donde la información es importante y definitivamente será mejor no omitirla. Peter Burke menciona que para estudiar la imagen tenemos que insertarla en un contexto y estudiarlo en trabajo de archivo. De ahí que todo filme (ficción o documental)  puede, como documento, tener una mirada antropológica e histórica, eso dependerá de los intereses del investigador. También al hablar de medios audiovisuales hablamos de nuevas tecnologías y esta área también es muy específica. El uso de la imagen requiere el uso de la tecnología. La edición necesita de una capacitación específica. El uso de la computadora para crear documentales spots, páginas web etc. Por eso tan especifico el campo de la Antropología Visual porque el trabajo es multidisciplinario en la investigación antropológica, etnográfica e histórica, en los medios de comunicación y en el arte. Por supuesto en el área de la mercadotecnia para sustentar los proyectos visuales.
Yo considero muy importante que de alguna manera se pueda abrir este ámbito académico para los antropólogos, arqueólogos, historiadores, etnólogos y lingüistas de la ENAH. Las nuevas tecnologías como una herramienta de investigación antropológica pero también como un medio de difusión de las investigaciones antropológicas. Estas áreas de investigación son las que se deben procurar en la Escuela Nacional de Antropología e Historia.   

Julio Glockner:
El del video.

Jaime Noyola Rocha:
Estoy interesado en el video, pero no he tenido recursos para hacer un trabajo profesional. Sólo he usado el video en aspectos de mi interés amplio en los estudios regionales. El video “La Piel del signo”, sobre la Capilla Abierta de Tlalmanalco del siglo XVI.

Guadalupe Méndez Lavielle:
La experiencia que tuve en el CNCA, desde mi perspectiva, fue que a partir de la revisión del registro etnográfico escrito de trabajos como los de Aguirre Beltrán, Villa Rojas, Voigt, Bennet y Zing, Lumholtz, etc. Ir a buscar las localidades y las imágenes que ilustraban lo consignado por esos autores, o bien sus variaciones. Fue como hacer un segundo registro con imágenes y sonidos.

¿Consideran que el registro videográfico puede ayudar a la interpretación antropológica?

Luis Arturo Jiménez Medina:
Por supuesto que sí, es una importante herramienta en el quehacer antropológico.

Ángeles Martínez García:
Por supuesto que sí, también depende muy bien del guión que permita que se expongan realidades, voces y lecturas de esas realidades.

Víctor Hugo Valencia:
Desde mi particular perspectiva académica, ya que no continué en forma constante utilizando este recurso visual (sólo la fotografía), te puedo decir que considero que el “registro videográfico”, más que ayudar a la interpretación antropológica, es un elemento fundamental y sustantivo de la interpretación y análisis que se realice de un hecho testimonial o proceso social, analizando e interpretando, ya sea desde la perspectiva antropológica, sociológica o en el marco metodológico que se considere el registro; creo que es un sustento y apoyo que, bien utilizado y aplicado, es una excelente herramienta aplicada con grandes perspectivas y dimensiones de lo que representan los alcances de la divulgación en un primer momento.

Santiago Ruy Sánchez:
Considero que el registro videográfico es una herramienta fundamental aunque a mi gusto tiene un ritmo de trabajo distinto e impone nuevos desafíos en el acercamiento con la gente.

Saudhi Batalla:
Me gusta mucho cuando Bonfil habla acerca de la importancia de incorporar el cine a la investigación antropológica sobre todo en lo referente a que una imagen puede ser repetida muchas veces al proyectarse y que esa virtud brinda al investigador más posibilidades a la que le da solo el ojo y el registro en la libreta de campo. El registro videográfico es la libreta de campo visual, es registro etnográfico visual y es un medio de comunicación. El video y la foto es un recurso indispensable para la investigación científica e interpretación.

Julio Glockner:
Puede ayudar a la interpretación antropológica si el receptor del mensaje es un antropólogo, si no lo es, puede ayudar al público a interesarse en la interpretación antropológica.

Jaime Noyola Rocha:
Creo que sí y que ya lo hace desde hace mucho tiempo. Aunque muchos de estos registros tienen mayor impronta de los videoastas que de los antropólogos, sería más interesante si el lente acusara más dependencia de lo que los antropólogos consideran relevante. Creo que el caso más frecuente son videoastas más conectados con las instituciones que hacen su propia lectura sobre los decires de los antropólogos, con un énfasis en imágenes poderosas desde el punto de vista plástico y una velocidad de escena más relacionada con la aceleración del mundo que con el tema reseñado.

 Guadalupe Méndez Lavielle:
Creo por otro lado, que al menos es una herramienta más de registro documental, y desde ese punto de vista es loable que se trabaje en la academia en esa dirección. Pero, si atrás de la cámara y por tanto del documento audiovisual no está un científico, o bien un artista, el documento audiovisual puede resultar intrascendente, trivial.

¿La Antropología Visual puede llegar a ser considerada conocimiento y no mero registro visual de campo?

Luis Arturo Jiménez Medina:
Desde mi punto de vista la antropología visual sí puede ser un conocimiento antropológico, sobre todo cuando éste se trabaja con categorías, conceptos y modelos teóricos que se pueden articular con los adelantos tecnológicos y comunicacionales.

Ángeles Martínez García:
Considero que sí, si en verdad se le da ese carácter antropológico y  se utiliza como parte de investigaciones más amplias. (Únicamente tomé un pequeño taller de antropología visual)

Víctor Hugo Valencia:
Yo consideraría a la “Antropología visual” si, como un conocimiento pleno o definición académica cuando se sustente y ubique con una metodología clara, precisa y trasparente, de no ser bajo estos elementos, podría sólo desarrollarse como una técnica de apoyo a las ciencias sociales en general.

Santiago Ruy Sánchez:
Antropología Visual es una subdisciplina de la antropología que tiene un carácter plural pues incorpora saberes de otros ámbitos como lo son la estética, la cinematografía, incluso la animación. Por lo tanto se constituye por un cuerpo de corrientes teóricas, herramientas metodológicas y prácticas, que en su quehacer constante genera conocimiento.

Saudhi Batalla:
Este tema dentro de la academia ha ganado terreno en México. Es un medio en construcción que ha reivindicado el uso de la imagen para la investigación científica. Hace falta  mucho camino por recorrer. Significa invertir en equipo tecnológico, computadoras, software, personal, capacitación. Una inversión económica muy fuerte. Esto sí sería modernización.
Es importante, si no contamos con los recursos, impartir talleres y seminarios ya que en la actualidad este equipo de cómputo y video es cada vez más casero y muchos alumnos ya cuentan con cámaras y computadoras y con programas de edición. Por eso es importante continuar con el camino en el ámbito académico, generando proyectos y utilizando la imagen.

Julio Glockner:
Creo que puede mostrar el proceso mediante el cual se genera ese conocimiento. Como lo hace, por ejemplo, Roger Heim en el film sobre el trabajo de Gordon Wasson con María Sabina.

Jaime Noyola Rocha:
Aquí puedo hacer una observación, sólo puedo interesarme en estudios prolongados, por ejemplo de una región. En ese caso, al inicio de un estudio tal vez sólo sea posible hacer un registro visual de campo, a través del tiempo y de la profundización de las observaciones el estudio sin duda arrojarán conocimiento y lo que llamas Antropología Visual no sólo contribuirá a aportar conocimiento sobre un tema, sino que será imperioso entrar plenamente a una etapa de difusión como por ejemplo un video profesional para presentar los datos maduros a un público amplio, el cual ayude a proyectar en varios sentidos a una región y abrir nuevos cauces a estudios similares.

Guadalupe Méndez Lavielle:
Pienso que en México se ha usado el audiovisual (cine), mucho más como una forma de registro de la realidad de los pueblos indígenas, por ejemplo, como lo realizado en el INI en los 60's y 70's. Últimamente hay trabajos padrísimos como los que lograron Paty Ravelo y Rafael Bonilla acerca de las Muertas de Juárez. Creo que ahí trataron de captar la realidad y al mismo tiempo la fueron como reconstruyendo. Al final ¿encontraron otra verdad? o ¿la verdad inicial de los autores se mantuvo tal cual y sólo comprobaron su hipótesis? No sé.

Bronislaw Malinovski afirmó que “las conjeturas son el don principal de un pensador científico, y tales conjeturas le son posibles al observador sólo gracias a sus estudios teóricos”. ¿En su opinión, el recurso audiovisual amparado en estudios teóricos podría propiciar conjeturas científicas (o lo que sea que se llame científico en las ciencias sociales)?

Luis Arturo Jiménez Medina:
Por supuesto, mi argumento anterior confirma la respuesta a esta pregunta. A manera de ejemplo habría que considerar el video denominado “Él es Dios”, que realizaron Bonfil, Warman y Poncho Muñoz.

Ángeles Martínez García:
Puede propiciar y aportar, claro, en la medida que el proceso de conocimiento teórico y el imaginario que se hace de éste en la vida propia, es confrontado con la práctica y la realidad.

Víctor Hugo Valencia:
En lo personal y sobre la base de algunos intentos y resultados de trabajo académico y mucho más trabajo operativo en proyectos aplicados, considero que el “Científico social” siempre partirá de conjeturas e interpretaciones generales, más allá de alguna hipótesis, etc. Y por supuesto que la realidad del hecho o los hechos y un verdadero análisis de contextos (con toda la sicología que esto implica) conllevan a un análisis y resolutivos serios que los sustentará el elemento teórico como se quiera analizar o evaluar el proceso o los procesos. Por esto me parece que desde mi visión pragmática, el “recurso audiovisual” muy bien sustentado en un trabajo de investigación seria, sí podría propiciar aportaciones científicas y/o académicas, pero insisto, siempre y cuando exista un sustento documentado de investigación que soporte a dicho recurso audiovisual.
Santiago Ruy Sánchez:
No entiendo muy bien qué idea de cientificidad se está manejando en la pregunta. El funcionalismo en antropología buscó continuidades, reglas de comportamiento otorgando un papel importante a la etnografía pero con premisas teóricas que no daban cuenta del dinamismo social. A mi parecer, el pensamiento social ha dejado de buscar causalidades, emular teorías y reglas universales de comportamiento para buscar respuestas a problemas de investigación. En ese sentido el recurso audiovisual se suma a otro tipo de recursos provenientes de muchas disciplinas: ciencias “duras”, el performance, el teatro, etcétera. El detalle es saber utilizar cada recurso de forma pertinente.
Saudhi Batalla:
Por supuesto que la imagen puede ser considerada una fuente  principal para elaborar una investigación científica. Sobre todo cuando está en el planteamiento del problema axial a la hora de filmar, el argumento de un documental puede tener un fin científico y cumplir los objetivos.

Julio Glockner:
Creo que puede intentarse aunque puede resultar muy aburrido. La reflexión teórica requiere de sus propios tiempos y condiciones, que están más vinculadas al silencio de la lectura, la toma de notas y largas meditaciones, que a la proyección de un video. Además no veo la necesidad de forzar en un medio, recursos que pertenecen a otro: el texto escrito.
Esto no es, de ningún modo, en demérito del video, que tiene sus propios recursos audiovisuales a explotar, más en el terreno de lo estético (que es otra forma de conocimiento) que en el terreno “científico”.  

Jaime Noyola Rocha:
Es importante el marco teórico y la utilización inteligente del recurso visual, allí el tempo es determinante. Con la cámara rentada el tiempo es determinante y si no se pueden plasmar plenamente las conjeturas, pasa algo que vemos constantemente en los videos de la televisión, no se da la fusión entre el “dato trascendente” y su comprobación visual. El sustituto son imágenes apresuradas que no sabemos qué dicen.

El concepto de Antropología Visual fue planteado por John Collier en 1967 y ampliamente promovido por la reconocida antropóloga Margared Mead en un artículo de 1973 titulado “La Antropología Visual es una disciplina verbal”, donde la autora de La adolescencia en Samoa invita a los antropólogos a emplear métodos de registro basados en la técnica audiovisual, preguntándose si acaso podrían afectar la construcción científica, si el registro audiovisual altera el discurso antropológico basado tradicionalmente en la palabra y en el texto. ¿Cuál creen que sea la razón de que, a casi medio siglo de aquellas pertinentes observaciones, el recurso videográfico no haya crecido en el ámbito mexicano de la Antropología?

Luis Arturo Jiménez Medina:
No sabía que John Collier había planteado el concepto de “antropología visual”, sé que dicho personaje es un escritor y pintor inglés y que murió en los treintas o cuarentas del siglo XX. Tengo el conocimiento de que dicho enunciado –antropología visual- es mencionado de manera reiterativa desde los sesentas, pero dichas técnicas se utilizaron desde Boas, cuando menos es lo que yo conozco.
En México no ha habido promoción de la “antropología visual” porque los que se han dedicado a ello no han planteado un argumento teórico consistente, la mayor parte de ellos –no todos- se han limitado a los aspectos técnicos y no ha habido poca relación con la reflexión teórica y etnográfica.

Ángeles Martínez García:
¿No?, a la mejor desde la antropología no, pero si desde otras áreas como comunicación. Yo creo que en las condiciones del contexto actual,  aporta mejores condiciones, más que alterarlas y que podría ser una herramienta a promover dentro de los estudios antropológicos sociales y culturales, por lo menos en la Buap.

Víctor Hugo Valencia:
Mira, estoy convencido de que la investigación y particularmente la de carácter social, parte fundamentalmente de la observación, el registro de hechos, la comparación, etc., y tiene el apoyo documental y desde el comienzo del siglo XX tiene en la fotografía como un elemento de veracidad y comparación, cuando se debe y puede aplicar un buen método. Y claro que el cine y video son y han sido y pueden ser elementos que rebasen el aspecto técnico, como mucha gente los entiende (¿creo?).
La técnica audiovisual es y será sólo una técnica cuando no se utilice más allá del apoyo intrínseco que corresponda y sólo cuando los profesionales de la ciencia social o “científicos sociales” la puedan transformar o las utilizan ilimitadamente u otros los utilizan y convierten en verdaderos instrumentos para trasmitir, divulgar y hacer extensivo una buena investigación, que sin ese recurso no traspasa el elemento editorial como difusor. Resumo; creo que los académicos de las ciencias sociales, particularmente las generaciones de los 60 a los 80 y 90´s, siempre estuvieron retrasados o atrás de la tecnología, por la formación que se recibió en las aulas y mucho por la dinámica de productivismo  o productividad que obligó un sistema económico de costo-beneficio, para una sociedad como la nuestra. Hoy la tecnología va  a la par de los títulos y grados académicos, pero tal vez sin mucho sentido del análisis y propuestas que demanda el devenir actual.

Santiago Ruy Sánchez:
Yo creo que sí ha crecido, principalmente a raíz de la masificación de las cámaras, el software de edición de video y los formatos digitales (DVD, mp4, YouTube, etcétera). Hay mucho por hacer en ese sentido pero me parece que antes de echar en mano lo audiovisual se tiene que tener con contacto más básico que es la conversación y el dialogo cara a cara.

Saudhi Batalla:
Tal vez no se esté teorizando de él, porque en la realidad cada vez existen más jóvenes documentalistas que salen a las calles a filmar la realidad y  hacer antropología. Ahora, en el ámbito académico no te lo puedo plantear, tal vez porque apenas están resultando las primeras generaciones de  doctores cineastas antropólogos visuales con títulos de Manchester por ejemplo, y cineastas más formales e interesados en la academia. En México descubro que es un medio en construcción y que tenemos mucho por hacer. Hasta hace poco a los cineastas del CCC y del CUEC les harán válidos sus estudios como licenciatura. Son trámites y formalidades académicas y  políticas.
Julio Glockner:
Depende de lo que haya querido decir Mead con “afectación de la construcción científica”. El registro en video es muy complicado porque es vivido como una intromisión en el ambiente que se filma. Crea de inmediato una especie de ambiente artificial en el que la gente ya no actúa espontáneamente. Se requiere de un largo trabajo previo para generar confianza y disminuir (aunque nunca desaparecer) estos efectos.

Jaime Noyola Rocha:
Creo que es un recurso que requiere habilidades que no se estudian en antropología y que cuando se recurre a él, se establece un difícil diálogo en donde pueden o no perdurar los criterios teóricos del antropólogo. Las insuficiencias del antropólogo, su incomprensión del medio videográfico y la propia dificultad inherente a las explicaciones teóricas son otros tantos obstáculos para obtener un documento científico.

De las escuelas o corrientes de Antropología visual (el cine observacional, el cinema verité, el reflexivista, la autoetnografía y el Deconstructivismo), ¿cuál creen que sería el enfoque más adecuado a la realidad etnológica mexicana, o quizás habría que buscar crear una corriente propia?

Luis Arturo Jiménez Medina:
La única corriente que no conozco es el “cinema verité”, pero considero que cualquier corriente teórica es útil para la reflexión y el análisis antropológico. Me parece que no hay que elegir una corriente, hay que conocer “todas” las que existen y utilizar la más adecuada, la más útil; pero también soy de la idea de formular “heurísticas”. Creo que todas las corrientes teóricas, no solamente en antropología visual sino en teorías antropológicas en general, son útiles ya que las considero herramientas e instrumentos de trabajo, no las tomo como “teologías” o algo por el estilo.

Víctor Hugo Valencia:
Te puedo decir que hoy soy muy escéptico a las corrientes o modelos en la ciencia social, aunque yo haya aplicado también esquemas y métodos que en su momento eran muy rígidos (el estructuralismo, el marxismo, la sicología aplicada, etc.). También creo estoy un tanto limitado para opinar en cuanto a las “corrientes de antropología visual” que me enlistas, pues no las conozco; sin embrago creo que el científico social, bien formado tiene la capacidad de desarrollar y aplicar su investigación de acuerdo a la corriente de esta nueva especialidad (la antropología visual) y enriquecer y de verdad socializar su trabajo a través de estos nuevos métodos de la ciencia social.

Santiago Ruy Sánchez:
Las diferentes corrientes son un conjunto de rupturas y continuidades, por lo que considero que hay que echar mano de los recursos teóricos necesarios para cada problema específico. No existe una “realidad etnológica mexicana” sino un conjunto cambiante y relacional de situaciones y problemáticas.

Julio Glockner:
No creo que deba existir un enfoque “más adecuado”  que otros; cada antropólogo busca su propio camino de expresión y el que elige es el más adecuado.

Jaime Noyola Rocha:
Creo que son diferentes acercamientos, tendría que saber más acerca de cada una para dar una opinión.

Guadalupe Méndez Lavielle:
Con respecto a las corrientes que sería bueno incluirlas en un plan de estudios de antropología audiovisual, pienso sin lugar a dudas, que es deseable conocer todas las corrientes y de ser posible experimentarlas. A la postre, cada antropólogo decide cuál es el equipaje que necesita llevar para emprender la aventura de acercarse como observador a una determinada realidad.

¿En la opinión de ustedes sería útil para la formación de un antropólogo recibir clases de guionismo y grabación de documentales?

Luis Arturo Jiménez Medina:
Por supuesto, cualquier conocimiento es útil en antropología, sobre todo cuando se “enseñan herramientas” para el quehacer antropológico.

Ángeles Martínez García:
Por supuesto que sí.

Víctor Hugo Valencia:
Por supuesto que es útil que se incluyan en los programas académicos las clases de “guionismo y grabación de documentales”, al menos para ubicar al futuro “científico” en la existencia y necesidad de métodos para traducir y transmitir más amplia o masivamente el conocimiento que llegará a producir o generar el investigador en potencia que está en aulas. Un ejemplo claro es que muchos, sino que la mayoría de los antropólogos, historiadores, sociólogos, etc., a la fecha pueden tener mucha información, mucha investigación, pero no saben o no conocen la técnica e importancia de síntesis a través de un guión temático, ya sea para un museo, un documental, etc., esto es un hecho real que al menos el “científico social” debe reconocer.

Santiago Ruy Sánchez:
En la ENAH se imparten clases como materia optativa muy apreciada por los estudiantes. En primer momento concuerdo, pero pues se trata de un diseño curricular que sólo se puede pensar conociendo las otras asignaturas.

Saudhi Batalla:
Seguro que si, de otra manera y sin sensibilidad artística y el aprendizaje del lenguaje visual, resultarán documentales muy aburridos.
Julio Glockner:
Preferiría que primero se redactara adecuadamente un texto, que es una seria deficiencia actualmente, antes de pasar a otras formas de expresión. Después, cada quien elige lo que más le conviene y el video debe estar ahí como opción.

Jaime Noyola Rocha:
En dos sentidos, las clases pueden servir no tanto para que el antropólogo haga sus propios videos, sino para que comprenda las posibilidades enormes de este recurso. Y dos, pudiera establecerse una sub-especialización de Antropólogo videoasta, en la cual el video sea su herramienta principal.

Guadalupe Méndez Lavielle:
Es curioso ver que a los niños de secundaria los mandan al museo del cual soy curadora a que hagan un documento audiovisual de lo que se exhibe, sin más equipaje que la videograbadora de su celular. Lástima que no les enseñen a hablar ni a escribir español correctamente. Sería el colmo que a los estudiantes de antropología no les exigieran usar dicho instrumento ¿No creen?

¿Qué futuro creen que podría tener la Antropología Visual como recurso teórico en la disciplina, habida cuenta del constante avance tecnológico derivado de los modernos sistemas de comunicación, soporte y hardware?

Luis Arturo Jiménez Medina:
Creo que la antropología visual puede gozar de “buena salud” cuando ésta se siga adaptando a los avances tecnológicos y comunicativos

Ángeles Martínez García:
Tendría muchas posibilidades de aportar a nuestra sociedad miradas y reflexiones que están surgiendo en esta realidad, de carácter más crítico, buscar también un lugar en  los medios de comunicación, estimular la creatividad de cómo se afrontan las problemáticas. Además, como antropólogos, es una herramienta que sería muy tangible y práctica, y abriría otras posibilidades laborales.

Víctor Hugo Valencia:
Como están los avances y desarrollo de la cibernética, informática, etc., creo que la especialidad de la “antropología visual” como recurso teórico y metodológico, tiene que ir a la par de la tecnología de “esos fierros” y, por supuesto que, si se confirma como una verdadera especialidad a través del sustento académico, resultado, aplicación, innovación, aportación, etc., el futuro estará enfrente, pero siempre a la par del desarrollo que demandan estas nuevas tecnologías de comunicación, todo esto sin demérito del sustento y capacidad que alimente la investigación profesional que esto requiere.

Santiago Ruy Sánchez:
En un ámbito en expansión que estará cada vez más vinculado con dispositivos móviles. En la actualidad la foto es importante en varias redes sociales como facebook, instagram y twitter. Yo imagino un desenlace articulado con otros recursos web. 

Saudhi Batalla:
En México hace falta, mucho, yo misma me siento muy limitada, y eso que se me facilita,  aunque se diga que las herramientas están en la facilidad del uso de todos esto se dificulta porque a veces la tecnología nos rebasa, y es costoso sobre todo en uso de software o diseño grafico. En la ENAH me encantaría que pudiéramos implementar unos talleres y aprender a desarrollar páginas Web y revistas digitales, capacitar  a los alumnos en la realización de video.

Julio Glockner:
No conozco lo suficiente la antropología visual para opinar.

Jaime Noyola Rocha:
Creo que ya han sustituido a la libreta de notas en muchos aspectos. La antigua separación entre campo y gabinete, como dos etapas diferentes, actualmente ya es posible tener el gabinete en el campo y checar datos en campo, mediante el Internet, la laptop y otros medios.

Gracias a todos.

viernes, 20 de julio de 2012

Videoastas y Antropología Visual


Mesa redonda. Entre los meses de diciembre de 2011 y febrero de 2012 establecí contacto electrónico con un grupo de realizadores mexicanos de documental antropológico para discutir la relación entre el video de temática antropológica y posteriormente con otro de antropólogos para indagar sobre su relación a la enseñanza de la antropología en nuestro país. Espero que sus respuestas contribuyan a incrementar la presencia del video en la academia antropológica o al menos a iniciar un debate inaplazable en el ámbito de la antropología mexicana en general, y poblana en particular. Con sus respuestas organicé dos mesas redondas de discusión virtual, iniciando con los realizadores mexicanos de video antropológico. Paso a presentarlos de uno por uno:

En el orden en el que fueron recibidas sus respuestas, tenemos en primer lugar la presencia de Alejandra López, licenciada en comunicación y antropóloga por la Escuela Nacional que ha sido becaria en el Instituto José María Luis Mora, el diseño metodológico para la investigación “Sierra Sur de Oaxaca” del CIESAS; es productora de una decena de documentales sobre arte, derechos humanos y ficción y en 2006 realizó su propio documental “Fluyendo”, que es un encuentro entre la reflexividad y la visualidad de la costa chica.


Antonio Noyola Rocha tiene una experiencia de treinta años como guionista de cine, televisión y radio; es director de la empresa de televisión Campo Imaginario y entre su numerosa obra visual destaca la concepción y coordinación de “Los caminos de los sagrado” (1989), sobre la fiesta tradicional mexicana, donde escribe y realiza los largometrajes “La piel del signo” (1990), “En alas de la fe” (1991), “Isla de voces (1992), “En cuerpo y alma” (1992), “El centro del mundo” (1992), “El vuelo del alma” (1993) y “Febrero loco” (1993). En 2002 graba por segunda vez  la ceremonia del peyote en la Sierra Tarahumara, experiencia que narra posteriormente en su libro “En busca del jícuri”.

Rafael Bonilla Pedroza ha sido fotógrafo y videoasta por treinta años, realiza “La batalla de las cruces”, sobre feminicidios en Ciudad Juárez;  ¨Los caprichos de la guerra y los desastres de la paz¨, sobre el feminicidio en Guatemala;  ¨Sirenas… un salto al vacío que asegura la vida eterna¨,  que recrea el mito de la existencia real de las sirenas en América Latina y el exitoso documental “La carta” (2010). Como camarógrafo trabaja en  “Entre voladores y huapangos¨, de José Ramón Pedroza”; “Historia de un naturalista” (La vida de José Mariano Muciño y Lozada), de Héctor Gómez Vázquez; ¨Lacanjá… el mito del balché en la lacandona¨, o la expedición Bloom, de Saudhí Batalla y ¨Los Revueltas¨, de Eva Bodensted. Rafael es miembro del Foro Mexicano de Documentalistas.

Rafael Rebollar Corona es ingeniero químico de la UNAM con estudios de Realización Cinematográfica en el CUEC de la propia UNAM; es realizador, fotógrafo, conferencista y empresario del video. Fue precursor en México del documental en Súper 8, que empezó a filmar en el ya lejano 1980 sobre conciertos de Carlos Santana, personajes como el “Púas” Olivares y bailarines populares del centro de la ciudad de México, entre docenas de materiales. Como realizador, co-realizador y director de fotografía podríamos hablar de otras decenas de documentos fílmicos, por el momento permítanme destacar sólo algunos de sus documentales, reconocidos en festivales, como “Correrías en el Monte”, “Africanías”, “Los dioses de piedra”, “Embrujo antillano”, “La raíz Olvidada”, “Cuerpos de maíz”, “De Florida a Coahuila”, “El río de los muertos”, “La cuenca del Puxcatan” y “Volver al agua, cambiar la tierra”, entre muchos otros proyectos en los que ha dirigido y participado.

Sergio Mastretta Guzmán ha sido periodista, empresario radiofónico e investigador social con amplia experiencia en municipios y pueblos marginales. Produce y realiza junto a Melchor Morán Mallén el documental “Contigo al Norte, Guadalupe”, en 2006, sobre la carrera guadalupana que parte de la Basílica de Guadalupe en la ciudad de México y llega a la Catedral de San Patricio en Nueva York.

Saudhi Batalla estudió la Licenciatura en Ciencias de Comunicación Social, la maestría  en Historia y actualmente termina su Doctorado en Historia y Etnohistoria. Ha escrito como becaria por CONACYT la investigación “El uso del cine documental como fuente histórica” y la tesis “La imagen cinematográfica en la etnohistoria mexicana”. Obtuvo dos menciones honoríficas en el Festival “Este corto sí se ve” y el festival de Cine y Video Científico de la UNAM. Forma parte del Comité Red de Documentalistas Mexicanos y es miembro de la Asociación de Mujeres en el cine y la tv, es integrante de la Comisión de Organización y Comunicación del Encuentro de Documentalistas Latinoamericanos y del Caribe del siglo XXI. Por sus características profesionales, Saudhi Batalla forma parte también del panel de discusión antropológica sobre el recurso visual que presento posteriormente.

Muchas gracias a todos por su presencia en esta discusión.

MESA REDONDA VIRTUAL:

La primera pregunta borda directamente en la materia que preocupa a esta investigación: ¿el recurso videográfico es necesario en la enseñanza de la antropología mexicana?

Alejandra López Cruz:

Antonio Noyola:
Hoy, la enseñanza audiovisual es necesaria en la educación en general, pero cobra una importancia aún mayor en disciplinas como la antropología, consagrada a registrar la cultura humana en todas sus dimensiones.

Rafael Bonilla Pedroza:
Creo que hay dos,  entre tantas maneras del ver al video, efectivamente es un recurso. Hoy se habla de los medios y estos pueden servir de visualización para la publicidad, la ciencia, la policía, la antropología, etcétera. Se resalta su capacidad didáctica y objetiva, sirve de prueba contundente, en fin. Otra manera de verlo es como lenguaje con un discurso propio, heredado esencialmente del cine y con el auxilio de herramientas de la literatura, el periodismo, el teatro, la música, etcétera.

Rafael Rebollar Corona:
Sí.

Sergio Mastretta Guzmán:
Por supuesto. Valoro, por ejemplo, el potencial de una cámara en el panteón de San Gabriel Chilac en un día de muertos.

Saudhi Batalla:
Creo que es muy importante que se considere el recurso del registro videográfico, sobre todo continuar con la construcción en nuestro país del área de la Antropología Visual y los Medios de Comunicación, las ciencias sociales y las nuevas tecnologías como herramientas de investigación y medios de difusión. En las carreras de comunicaciones y cine es importante acercar al medio a las técnicas de investigación antropológica e histórica.

¿Debe el video integrarse al planteamiento metodológico de la Antropología académica?

Alejandra López:
Sí.

Antonio Noyola:
Sería deseable que todas las escuelas de antropología dispusieran de un robusto departamento audiovisual y que se extendieran las opciones de la antropología visual para los estudiantes.

Rafael Bonilla Pedroza:
Ignoro cuál o cuáles sean los planteamientos metodológicos de la Antropología actual. En la historia del cine existen desde los 20´s, con Flaherty, Gierson, Dziga Vertov, Buñuel y por supuesto Jean Rouch, y un gran número de  cineastas que explicita o implícitamente han dialogado eficazmente con la antropología. Con la condición del hombre. Creo que debe integrarse a la enseñanza en general. El uso y abuso del lenguaje audiovisual es, nos guste o no, parte de la sociedad contemporánea

Rafael Rebollar Corona:
Sí.

Sergio Mastretta Guzmán:
Creo que sí. De hecho, pensaba que eso ya ocurría.

Saudhi Batalla:
Es recomendable acercar al investigador a que utilice la foto y el video como herramienta de investigación, desde la producción hasta el análisis de la imagen axial como la elaboración de videos, páginas web, revistas virtuales, tv por Internet para difundir los trabajos antropológicos y visuales, interesarnos por la formación de nuevos públicos.

¿Podría ser el video una suerte de diario de campo audiovisual, llegar a sustituir la libreta de campo o cumplir las funciones de ésta?

Alejandra López:
No. El video es una herramienta más del quehacer antropológico, es un soporte que permite revisitar imágenes y audio que además puede convertirse, una vez editado, en una forma de presentar los resultados de una investigación. 

Antonio Noyola:
El video puede ser una herramienta de registro muy útil y auxiliar, pero no puede sustituir el diario de campo que recoge las impresiones e ideas del antropólogo.

Rafael Bonilla Pedroza:
Claro, no solo un diario sino toda una propuesta. Rouch es el que reconoce, por primera vez, la existencia de una etnología de la mirada…

Rafael Rebollar Corona:
No exactamente, más bien sería un complemento a todo lo anterior.

Sergio Mastretta Guzmán:
Me parece muy buena la idea del diario de campo audiovisual. Al mismo tiempo, creo que las dos herramientas son fundamentales.

Saudhi Batalla:
La libreta de campo es indispensable en el trabajo de campo antropológico e histórico, para registrar las anotaciones y los datos importantes. Es recomendable también realizar una bitácora visual con fotografía y video; una no suple a la otra, ambas son indispensables para el trabajo de campo.

¿Consideran que el video abre campos de acción antropológica?

Alejandra López:
El video es una herramienta con un sinfín de aplicaciones, puede ser usado de diferentes formas e implementado de cierta manera puede convertirse en un sujeto de estudio del quehacer antropológico por sí mismo.  

Antonio Noyola:
Depende de lo que entendamos por “acción antropológica”. Pienso, por ejemplo, en la experiencia desarrollada por el INI en los noventas con talleres audiovisuales dirigidos a jóvenes indígenas.

Rafael Bonilla Pedroza:
No lo sé. Tradicionalmente la antropología ha estudiado al cine, como objeto de estudio, para el análisis. Ahora también el discurso cinematográfico pregunta y cuestiona a la ciencia como tal.

Rafael Rebollar Corona:
Posiblemente en algún caso, no necesariamente.

Sergio Mastretta Guzmán:
Sí, pienso tan sólo en los vínculos que permite establecer entre las personas que se involucran en una investigación antropológica. De ahí al uso colectivo que una comunidad puede hacer del video para la recuperación de su propia historia hay un simple paso.

Saudhi Batalla:
El video abre muchas posibilidades sobre todo para difundir los problemas sociales que la antropología logra diagnosticar, el video es funcional para difundir éstos y para proponer soluciones. Si tuviéramos medios plurales podría difundirse a la población y a los diputados y senadores para que visualicen el país que gobiernan, ya que muchos ni lo conocen.

¿Consideran que el video configura o desfigura las investigaciones antropológicas?

Alejandra López:
Al ser una herramienta más del antropólogo es sujeto de la interpretación y el análisis del investigador.  Al igual que un diario de campo, una grabación de audio o cualquier otro soporte, el resultado dependerá del rigor metodológico que se aplique para presentar conclusiones.

Antonio Noyola:
Las grabaciones videográficas, aun las más discretas, alteran los acontecimientos grabados, pero no necesariamente los desfiguran. Conforme a mi experiencia, es indispensable contar con el permiso, y de ser posible con la complicidad, de las personas y comunidades registradas.

Rafael Bonilla Pedroza:
Ignoro si las desfigura o no. Lo cierto es que se convierte en un lenguaje que interviene en la realidad de la que habla. Desde el encuadre, el sonido y tantas otras cosas. Tal vez sea un asunto ético de fondo.

Rafael Rebollar Corona:
Eso depende de la calidad del trabajo del antropólogo.

Sergio Mastretta Guzmán:
Creo que no más que la tradicional cámara fotográfica.

Saudhi Batalla:
El video muestra la representación de imágenes de cierto contexto social. La imagen es polisémica y puede derivar variedad de significados. El video como la imagen, como los medios de comunicación, pueden ser utilizados también para manipular información y desinformar  a la sociedad o implantar por ejemplo miedo, como sucede actualmente en la sociedad mexicana con los temas de violencia y narcotráfico.

¿Consideran que el video difunde mejor o desfigura las investigaciones antropológicas?

Alejandra López:
Ambas.  Al hablar del video como un producto final editado, creo que al ser un medio audiovisual de fácil acceso y debido a la educación audiovisual de la gente, es sujeto de percibirse como si los contenidos fueran verdaderos o concluyentes per se.  Es decir que la gente tiende a creer que lo que se presenta en un video “es”. 
Entonces, por una parte al ser un medio inmediato y conocido (para muchos, no es lo mismo sentarse a ver la tele que tomar un libro y darse tiempo para leer y comprender su contenido) difunde mejor, pero hay que pensar en que lo que se difunda no desfigure…

Antonio Noyola:
Depende del rigor y la amplitud con la que se produzca. 

Rafael Bonilla Pedroza:
Si la mirada etnológica está en las imágenes en movimiento que el espectador contempla o ve, el hecho se consuma en un producto memoria-tiempo que afecta nuestra identidad.

Rafael Rebollar Corona:
Pueden ocurrir ambas cosas.

Sergio Mastretta Guzmán:
Distingamos entre el video realizado en una investigación y su canal de difusión. Televisa destripa las tradiciones mexicanas en horario triple A. Qué no daría un documentalista por esos millones de ojos valorando su material.

¿Es el video una acción intervencionista en las comunidades?

Alejandra López:
Totalmente.

Rafael Bonilla Pedroza:
Si, por todo lo anterior.

Rafael Rebollar Corona:
Sí.

Sergio Matretta Guzmán:
Puede serlo la investigación por sí misma, con una simple libreta en la mano. No creo que el problema del “intervencionismo” tenga que ver con los recursos de trabajo. Me parece más sensato pensar en la visión del mundo que tiene el investigador, en su sensibilidad y compasión por la vida de los demás.

Saudhi Batalla:
Probablemente sí, todo dependerá de los fines de la investigación, pero por experiencia sé que muchos miembros de comunidades quieren utilizar y acceden a las cámaras de video de uso cotidiano. Podemos hablar ya de los proyectos de  Transferencia de medios en el INI desde los años 80. Lo que sí es necesaria es  la ética del investigador cineasta antropólogo de siempre pactar con las comunidades lo que se requiere filmar.

¿Aporta el video antropológico un punto de vista diferente a los documentos e investigaciones antropológicas tradicionales?

Alejandra López:
El punto de vista lo aporta el investigador.  El video puede complementar, ilustrar, motivar y/o ayudar a la investigación dependiendo del planteamiento de su uso dentro de los objetivos de la investigación.

Antonio Noyola:
Sí, en la medida en que capta la variedad y riqueza de ciertas prácticas, como las fiestas y ceremonias.

Rafael Bonilla Pedroza:
Entre las ciencias sociales, la Antropología de hoy ha trascendido los viejos esquemas de objetividad y verdad. El cine etnológico de hoy se pregunta desde muchos ángulos de la vida; pero su raíz está en lo narrativo y lo verosímil.

Rafael Rebollar Corona:
En términos generales creo que enriquece a la investigación.

Sergio Matretta Guzmán:
Sí, sobre todo si la realización es buena. El cine siempre se planteará como un lenguaje propio y distinto a la narración escrita.

Saudhi Batalla:
El video, la fotografía, cinematográfica de grabado, la pintura, etc. toda imagen es una fuente histórica de conocimiento e información. Es labor del investigador colocarla en su contexto y desde una perspectiva histórica y antropológica abordarla.

¿Propone el video preguntas antropológicas distintas a las habituales?

Alejandra López:
Depende de qué papel se le de al video en la investigación.

Antonio Noyola:
El video puede incorporar una dimensión artística que raras veces aparece en la antropología académica.

Rafael Bonilla Pedroza:
El ser es quien pregunta… Buñuel, al ser censurado por su película de Los Olvidados atacó: ¨La ciencia no me interesa. Me parece presuntuosa, analítica y superficial. Ignora el sueño, el azar, la risa, el sentimiento y la contradicción; cosas todas que me son preciosas.¨

Rafael Rebollar Corona:
No.

Sergio Matretta Guzmán:
En la perspectiva de una investigación, la realidad siempre pasará por los ojos del antropólogo-realizador, quien está obligado a reconocer la variedad y la fuerza de sus herramientas. Al exponer una realidad visual –por ejemplo, ese mediodía en el panteón de Chilac--, las imágenes tienen vida propia más allá de la propuesta narrativa del antropólogo; con ellas se tiende un puente a los propios interrogantes de la audiencia que, si así lo estima, puede dejar a un lado las interpretaciones del investigador y valorar por cuenta suya la realidad que se le presenta.

Saudhi Batalla:
Seguro que sí, todo depende de la agilidad del investigador y sus intereses.

¿Consideran que existe una corriente o escuela mexicana de Antropología visual?

Alejandra López:
Me gustaría pensar que se está gestando en México algo que verdaderamente se preocupe por discernir los alcances que puede tener la imagen y el sonido (no solamente el video) dentro de las investigaciones antropológicas, sin embargo, lo común es encontrar centros de producción o investigación que no van más allá de la ilustración y se quedan en la superficie de lo que esta herramienta puede proponer.

Antonio Noyola:
No, pues una escuela digna de ese nombre requiere continuidad y desarrollo de un método y diversos estilos. Pero hay interesantes esfuerzos aislados.

Rafael Bonilla Pedroza:
Yo creo que si, aunque no se puede hablar de una agrupación con estatutos y organigrama.

Rafael Rebollar Corona:
Supongo que sí, hay gente que tiene plazas de empleo en universidades, escuelas y centros de investigación y que  viven de eso, sin embargo la pregunta para mí es difícil porque pienso que el término de Antropología visual es muy cuestionable.

Sergio Mastretta Guzmán:
Sí, aunque no sé que tan sistemática y accesible al público. ¿Cómo se accede, por ejemplo, a los materiales producidos por Antonio Noyola?

Saudhi Batalla:
Seguro que sí, la escuela documental comienza en los años 60 con “Él es Dios” de Warman, Bonfil y Muñoz, quien es el pionero del cine de autor en México; como antecedente está el trabajo integral de Manuel Gamio, los documentales del aleman Walter Reuter y la influencia de los fotoreporteros de los años 50 que comenzaron a filmar con la propagación de los equipos mas ágiles después de la segunda guerra mundial. Nacho López filmó, por ejemplo, y Manuel Álvarez Bravo. Miguel Covarrubias y filmó bailes balineses con una cámara que compró en su luna de miel. Después impartió conferencias sobre su experiencia. Otros extranjeros que filmaron en México son Gertrude Duby Blom y Frans Blom. Tomaron películas de los rituales en los Altos de Chiapas, el ritual Balche y sus expediciones a la Selva Lacandona como la de 1927 que se titula Men, mules y machetes y que representa la expedición de  John Grey Gedding expediction, y otras realizadas desde la Universidad de Tulane. Así también la investigación y filme sobre Lacandones: Expedicon Leonard, 1955, que arrojó datos de otras instituciones norteamericanas que influenciaron México con sus filmaciones. El Centro de Investigaciones Antropológicas de México con Carmen Cook, Juan Leonard y Federico Peterson llevaron a cabo filmaciones acerca de la Selva Lacandona. Un contexto donde la influencia extranjera artística antropológica policíaca cultural y social de México se entremezclaba. Así, las cámaras de foto y cine se han ido incorporando a la investigación. Y así es tarea pendiente esbozar esta escuela mexicana con amplia tradición en la imagen y su estudio.

En una investigación superficial realizada en Internet pude detectar cinco escuelas o corrientes de Antropología Visual: Cine observacional, cinema verité, cine reflexivista, Cine-Ojo (Kino-Glaz), la autoetnografía, el deconstructivismo y la Antropología compartida. ¿En qué escuela o corriente asignarían sus propios trabajos de documental antropológico?

Alejandra López:
Entre el Verité y el reflexivista…

Antonio Noyola:
Cine observacional o documental de observación.

Rafael Rebollar Corona:
Por lo menos parcialmente en Cimena Verité, el deconstrutivismo y el reflexivismo; aunque la verdad, las etiquetas de “las diferentes escuelas” también me parecen cuestionables.

Sergio Mastretta Guzmán:
Verité.

Saudhi Batalla:
Me gusta la escuela de Andrés Medina quien ha esbozado bien la etnografía de la época de la Antropología Social Aplicada en los años 50, que son el contexto de los filmes que analizo. Una  escuela marcada dentro de la antropología mexicana que me interesa reivindicar, reconocer y colocar su discusión sobre la mesa a partir del tema de la identidad nacional, desde el análisis de la imagen fílmica de los films de Blom en los años cincuenta.
Una escuela que integra las escuelas y las teorías y que la realidad nos lleva como investigadores y realizadores a ser ágiles y encontrar la salida del laberinto para llegar a la puerta de los recursos y defender estos para que de forma gubernamental se garantice la producción de los documentales, en México.
En cuanto a mi quehacer documental, pertenezco a la refundación del Nuevo cine latinoamericano que surge con Mérida 68 y Viña del Mar del 69, donde se reunieron por primera vez los documentalistas para fundar el Nuevo Cine Latinoamericano y axial la escuela de San Antonio de los Baños en Cuba, con el apoyote Gabriel García Márquez.
Actualmente, este trabajo colectivo lo continúo en la investigación en la ENAH y como productora independiente. Participé en el Primer Encuentro de Documentalistas del XXI de Caracas, Venezuela, en Guayaquil Ecuador y en Buenos Aires 2011.
Hemos trabajado algunas acciones y propuestas de trabajo que coloco a disposición, ya que es de nuestro interés difundir y crecer esta acción en nuestro país y en el ámbito de la investigación.

¿Podrían agregar alguna otra corriente a esa lista?

Rafael Rebollar Corona:
Estoy pensando fundar alguna en México para garantizar mi subsistencia.

Saudhi Batalla:
Considero es importante mirar a Latinoamérica y no sólo las escuelas de occidente. La influencia del cine argentino, brasileño, boliviano, nicaragüense cuenta historias dentro del documentalismo todavía por escribir. Así como la influencia del documental Mexicano y sus festivales para difundir el “otro cine”, el hollywoodense, y lo que invade las salas cinematográficas comerciales actualmente.

La última pregunta pude hacerla, a causa de un error de comunicación, a sólo dos realizadores, pero quiero agregarla porque me parecen interesantes sus respuestas, sin dejar de extenderle una disculpa al resto de la mesa. Existe un cine etnográfico explorativo donde la cámara forma parte del proceso de investigación, que los especialistas (Claudine de France, 1989) contraponen al cine explicativo o documental, donde la investigación etnográfica es anterior a la descripción fílmica. ¿En cuál de ellos sitúan su trabajo como realizadores de Antropología Visual?

Antonio Noyola:
De nuevo, depende de las circunstancias. Conozco casos en los que la obra de un especialista en pictografía o etnohistoria es adaptada al lenguaje audiovisual; se le confiere un sitio preponderante en los créditos, pero para efectos prácticos el "autor" de la obra audiovisual es el realizador. En otros casos, el realizador elige un tema y lo desarrolla basándose en la lectura de varios textos. Es mi caso y el de la mayoría de los colegas que conozco. Cabe la posibilidad, menos frecuente en México pero que sin duda existe, de antropólogos cuyo trabajo incluye o desemboca en obras audiovisuales. Tengo la impresión de que esta es la "antropología visual" en sentido estricto, donde cabe el "cine etnográfico explorativo" de tu pregunta; el resto, lo que yo he hecho, por ejemplo, es documental de observación libremente basado en fuentes antropológicas, pero sin obedecer un método académico.

Sergio Mastretta Guzmán:
Nuestro largometraje documental –“Contigo al norte, Guadalupe”-, deja de lado la voz y presencia física de los realizadores. En muchos sentidos, pienso que nuestro trabajo se planta en la óptica explorativa.