jueves, 23 de julio de 2020

Ahora qué sigue


En la escuela Pronim de Monteverde, municipio de Janos, Chihuahua, nos recibe en su aula la profesora Liliana Arroyos Beltrán acababa de terminar la licenciatura en intervención  educativa en la UPN de Casas Grandes, dentro de la línea inclusiva, que atiende sobre todo los grupos vulnerables; lo que ella más trabaja es con niños con alguna necesidad educativa, ya sea con discapacidad o cualquier condición vulnerable. De hecho, ahorita su documento de tesis va muy relacionado con el área intercultural.


Llevo apenas un mes en Pronim, pero he aprendido mucho, porque ya tenía cuatro años que no estaba yo en la comunidad, a donde siempre han venido las personas migrantes, pero nunca había tenido tanta relación como la he tenido ahora. Creo que es una oportunidad muy buena atender a estos niños, tiene mucho que ver, nunca se les ha prestado la atención que deben de tener; en primer lugar hay mucha discriminación. Con este proyecto ellos se desenvuelven más, tienen más relación tanto entre ellos como con  las personas de la comunidad.

Yo soy de aquí, nada más que estuve cuatro años en Casas Grandes a donde me fui a estudiar. Antes yo pensaba igual que las demás personas, no les prestaba atención, no tenía relación con ellos. No los discriminaba totalmente porque, por ejemplo, mi mamá, a estas personas, que a veces eran cantadores, los asistía con comida. Y yo platicaba muy a gusto, platicaba mucho con los muchachos y sí tenía relación. Pero no tanta como la tengo ahora, que es directa. Los primeros días, les digo, cuando no traía uno en los brazos, lo traía en el cuello.

Hábleme de su metodología

Yo ahorita estoy con preescolar: primero, segundo y tercero de preescolar. Ahorita lo que estamos trabajando es sobre todo español y matemáticas, lo que serían las vocales y la numeración del uno al diez, solamente, porque sí batallan para comprender. Aunque trabajan muy bien, de todos modos sí batallan; ya ahorita hay algunos muy avanzados. Con los más chiquititos sí batalla uno más, luego que hay veces que nada más quieren andar jugando, como son muy energéticos, hay veces que no los puede uno detener en el aula.
Los más chiquitos hay veces que no comprenden, batallo mucho, pero como los más grandes sí hablan más español, ya ellos me ayudan. Pero  creo que todos hablan español.

¿Cómo juegan, profesora?

El juego lo usamos mucho, sobre todo con manualidades, pues les gusta mucho pintar, pegar y el juego en ocasiones, nada más que el juego sí lo toman más como otros aspecto, o sea, en andar jugando en los columpios, así, más físico; entonces, si yo quiero trabajar con ellos un juego que les deje algún aprendizaje no es tan fácil, en cuanto los saco afuera del aula  quieren irse más que nada a los juegos, sobre todo les llaman mucho la atención los columpios.

¿Cómo es su relación con ellos?

Son muy cariñosos, son muy apegados a uno, se apegan mucho a uno, lo que yo he aprovechado para que me trabajen poquito más. He establecido con ellos confianza, sobre todo, y trabajar con ellos de esa forma, que me tengan confianza y tratar, pues, de llevarme con ellos.  A veces algunos me dicen por mi nombre y algunos me hablan de tú, pero casi todos me dicen maestra; hay una alumna que sí me dice mucho Lily. Pero sí son muy apegados.

Preescolar fue primeramente de cuatro a ocho y ahorita se está trabajando de cuatro a siete; hay veces que se quieren ir muy temprano porque en cuanto llegan se vienen y ya traen hambre. O luego van llegando tarde, hay veces que unos ya llegan casi a la hora de salir, sobre todo los más grandes.

Ahorita los más grandes trabajan, los chicos no; antes sí se llevaban a los chiquitos, pero ya últimamente no, creo que hasta hubo un oficio donde los contratistas no podían traer niños menores de doce años. Pero todavía ve uno que andan pequeños, desde lo siete años, trabajando en el campo.

Minorías culturales

Ahorita apenas voy empezando y quiero terminar la carrera y todo, no sé qué voy a hacer en el futuro. Estoy trabajando aquí pero también me enfoco en concluir mi titulación, porque ahorita estoy en proceso de titulación y estoy trabajando mi documento de tesis, que se llama “Minorías culturales”; es una monografía, ahorita ya estamos en revisiones y debo seguirla completando, pero ya está estructurado todo. Hablo sobre todo de lo que es la minoría cultural; primeramente iba a ser un proyecto de desarrollo educativo, aquí en Monteverde, pero ya se me vino esta oportunidad y lo cambié a monografía. Los temas que trato son, principalmente, dar un concepto de lo que son las minorías culturales, realizar entrevistas sobre cómo percibían aquí en la comunidad a las personas migrantes, si se les hacía apropiado que se les diera un apoyo educativo, cómo se veía la discriminación. Entonces trato el concepto de minorías culturales, cómo es la educación, la discriminación en el sector salud y así, en general, el diferente contexto de ellos, el trabajo.

Mejores costumbres

La mayoría de los migrantes son de Guerrero, casi todos. Con ellos he tenido un gran acercamiento, pues siempre había batallado mucho para establecer una relación. Soy muy… no antisocial, pero sí soy tímida. Entonces he aprendido mucho, en primer lugar que la discriminación no tiene por qué haberla, si son personas que a veces tienen hasta mejores costumbres que las personas de la comunidad, entonces no entiendo por qué hacen eso. También, dentro de las encuestas que aplicaba yo, preguntaba si se les hacía bien que hubiera un proyecto educativo para estos niños; la gente me decía que sí, que era muy bueno, para que ellos durante su infancia aquí tuvieran una educación. Y ya cuando entro al proyecto y estamos trabajando hay una serie de problemas con la gente de la comunidad, donde no acepta que esté trabajando aquí en la primaria, y quejas de las madres de familia y así. Entonces yo no entiendo por qué tiene que ser uno con esa mentalidad, si son unas personas igual, no entiendo por qué hay esa discriminación. Entonces, pues, yo he aprendido mucho a convivir con ellos, he aprendido a ver de diferente manera el concepto que tal vez antes tenía de ellos, sobre todo por la experiencia de estar aquí. Yo ya había trabajado con  niños más grandes, pero ahora que me tocó preescolar dije: ah, caray, ahora qué, ahora qué sigue; pero ya, poco a poco ya. Estoy contenta.