jueves, 19 de octubre de 2017

La lengua indígena como primera lengua

En la comunidad de Santa María Zacatepec encontramos a la etnia tacuate, de origen mixteco que se estableció en esta zona en el año 357 D.C., entre los ríos Atoyaquillo y Reforma. El municipio se localiza en la parte suroeste del estado de Oaxaca,  a 340  metros sobre el nivel del mar; un cartel en la carretera anuncia la “Entrada a la costa chica”. En el camino, de aspecto tropical, abundan los árboles de mango, mamey y aguacate, aunque otra información indica la existencia de sandía, melón, pepino, jamaica, cacahuate, jitomate, calabaza, anona, chirimoyas, guayabas, limón y coco, además de cosechar con éxito maíz, fríjol y chile.

Para llegar a Santa María Zacatepec, después de haber cruzado la alta zona triqui con sus fantasmales comunidades clausuradas, se arriba a la última ciudad de la región, antes de la costa, que es Putla de Guerrero. De ahí se va en carretera a San Marcos Cogulito, se pasa Santa Rosa, el Llano la Plaza, Mesones y por fin, tras algunas horas, se arriba a Zacatepec.

La fuerte migración a los Estados Unidos repercute en una arquitectura urbana contrastante: el pasado de adobe y el presente de mármol; costumbres férreas en el control de la velocidad de automóviles, pulcritud y orden. Una tejedora de palma teje un chiquihuite en la puerta de su domicilio; hay una indiferente cantidad de mangos tirados en un árbol de al lado; unos niños juegan mientras esperan la cosecha de la codiciada chicatana, la enorme hormiga comestible. Todo parece parte de un paraíso aquí, menos el calor.

En un salón que elegimos lejos del ruidoso recreo de los niños, entrevisté a la Profesora María Elena López López; más tarde, con los niños dentro de sus salones, pude entrevistar a la maestra de educación especial Clara Pascual García, que por nuestra presencia se ataviaron con los hermosos vestidos bordados de la etnia tacuate que usan lo mismo las mujeres que los hombres.


17 de junio de 2011

Centro de Educación Preescolar “Lic. Benito Juárez” de Santa María Zacatepec, Oax.
Prof. María Elena López

Mi nombre es María Elena López López, directora del Centro de Educación Preescolar “Lic. Benito Juárez” que está ubicado en la localidad de Santa María Zacatepec. Actualmente dirijo a cinco compañeros docentes y personal de apoyo. Al inicio del ciclo escolar no contábamos con ese personal porque, dada la problemática que hay en la región triqui, los compañeros que tienen esa clave desafortunadamente son de esa región. Y por tal motivo los compañeros se tuvieron que ir a otra parte para cuidar su seguridad. Y es así como esta escuela se queda sin ese personal de apoyo. Tuvimos que gestionar ante la Jefatura de Zona y afortunadamente la maestra Clara, que vivió esa situación en la región triqui, estaba a disposición de la jefatura y pudo venir aquí.


Nosotros decimos que somos afortunados, pues por sus características y todo el conocimiento que tiene la compañera, podemos atender a los alumnos de esta escuela que presentan diferentes problemas. Entonces hicimos un estudio, un cronograma de trabajo que diseñamos para que el niño que presenta ceguera total tuviera atención en la mañana, mientras que los niños que tienen problemas de lenguaje, que tienen problemas de hipoacusia y otros, los trabajáramos en la tarde. Y es así como se diseñó el plan de trabajo con la maestra; pero en sí, todos somos un cuerpo colegiado de trabajadores que está aquí en escuela, que cuenta actualmente con ciento ocho alumnos. Podemos tener más, son los padres de familia conscientes los que mandan a sus hijos, conscientes en el sentido de que es de ellos la responsabilidad de enviarlos. Yo puedo ir casa por casa, pero los padres conscientes son los que mandan a sus hijos.

Soy directora comisionada, porque no contamos con la clave de directora, así estamos desempeñando nuestra función ahorita, llevamos dos años. Yo llegué a este plantel hace diecisiete años. Y entonces, como ve, ahorita apenas remodelamos la plaza cívica, dejamos todo diseñado para hacer el techado de la plaza y estamos haciendo todo el trabajo que nos toca. Mi trabajo como directora es ir ante las instancias a gestionar todo para que el servicio que se les de a los niños sea más o menos de calidad, así hemos tenido el apoyo por parte de la presidencia municipal. Créame que hace un año el preescolar tenía muchos problemas, porque esta escuela tiene más de veintiocho años que se construyó. Hace apenas dos años, con el programa de “Mejores escuelas” por parte del gobierno federal, se hizo el techo. Esta escuela tenía láminas que, por el tipo de clima de esta región, desde la primera vez debieron de pensar en eso. Entonces ¡se imagina cuántos años sufrieron estos niños y sufrimos nosotros!, porque era un horno, por eso es que a cada salón se le tuvo que dar su ventilador, porque no era suficiente.

El principal obstáculo es la economía en la que nosotros nos encontramos. Es la economía, porque aquí los padres de familia nos apoyan con ciento veinte pesos para la compra de útiles, de los materiales didácticos de los niños. Y eso que nosotros reciclamos otros materiales, las semillas, todo lo que hay en la región. Tratamos de ir compartiendo esos materiales. A veces los tequios (trabajo comunitario) generan muchos problemas, hay papás que afortunadamente son muy responsables y hay otros que en ningún tequio nos apoyan. Hacemos uno por lo menos cada cinco meses, cada tres meses, de acuerdo a cómo están las necesidades de la escuela. Y lo otro aquí es que la asociación de padres de familia sí nos apoya, a veces, nada más que hay que buscarlos para que ellos nos vengan a visitar. Insistir un poco. A veces las mamás que forman parte del comité, como observa ahorita, vienen a dejarles sus tacos a los niños y aprovechan para estar en contacto con nosotras. Pero, pues no, qué más quisiéramos que todos estuvieran al pendiente, comprometidos. Es una característica de esta región, porque yo al menos también vengo de comunidades, de una localidad indígena.

Bueno, las raíces de los tacuates vienen de los mixtecos, son mixtecos, pero se quieren desligar un poco de los mixtecos, entonces ellos se dan a conocer como tacuates. Los tacuates son de esta región, y sí hay una diferencia entre ellos y los mixtecos. Los mixtecos son la raíz de ambas lenguas. Déjeme aclarar que en este centro de educación preescolar asisten niños bilingües que dominan las dos lenguas: el tacuate, el español; monolingües en español y monolingües en tacuate. Y es por eso que le digo que hay esa diversidad y afortunadamente los papás lo han entendido. A veces, a los papás que denominamos mestizos, también nos dan el apoyo. 


Esta ropa bordada la confeccionan las madres de familia de nuestros niños. Es el atuendo tacuate ¿bonito, verdad? Al principio como que las mamás no se interesaban mucho en cómo ayudar en la economía de la familia, pero a raíz de que la escuela impulsa el uniforme de los niños, que es el traje tradicional de los tacuates como tal, cambiaron su actitud. Lo usamos todos los lunes, en todos los eventos en los que nosotros participamos en la localidad y en otras celebraciones. Aquí hay cinco escuelas primarias, cinco centros de educación preescolar, dos son bilingües y otras tres son jardín de niños. Nuestra escuela y la escuela primaria “Ricardo Flores Magón” nos hemos identificado, nos hemos caracterizado orgullosamente con nuestro uniforme. En los programas de clausura nos identificamos con nuestro uniforme; no hay vals, no hay todo el protocolo que usted puede ver en otras instituciones, porque aquí el que luce es nuestro uniforme. Llevamos 17 años, nos costó convencer a los padres de familia para identificarnos con este uniforme, hasta que se quedó.  Y le digo que me siento muy orgullosa porque yo formé parte de esas maestras que tuvieron la idea; como maestra de grupo, tuve que brigadear mamá por mamá. Entonces es un sello original que nosotros tenemos en esta escuela, nos identifican por nuestro uniforme. Nos identifican así y orgullosamente: “son de la Benito Juárez”; “es la bilíngüe”, dicen. Y yo les digo a mis compañeras que, al principio, como que sí nos sentíamos decaídas, pero cuando nuestros mismos alumnos dan un paso gigantesco al portarlo orgullosamente, todo cambió. Puedo decir que, actualmente, los que fueron mis alumnos ya son maestros, son licenciados, son arquitectos. He visto que han trascendido; entonces digo, bueno, hemos trascendido y qué bueno que los padres que han confiado en nuestro nivel ahí están.

El uniforme tacuate de los niños es un pantalón y una como camisita bordada, pero el original, el que portan los niños de la escolta, es un como calzón, bordado también, y su camisa larga larga, larguísima, que casi toca el piso, para que se pueda enrollar, y el calzón igual, para que sea el original. Tiene bordada su águila en el pecho que lo caracteriza.  Según la historia, el águila se llevó la jícara que la señora llevaba en la cabeza, y por eso se identifican con el águila.

Sí, ha sido una lucha constante, permanente, porque nosotros no solo educamos, está la televisión, que constantemente está ahí bombardeando a nuestras comunidades, está la radio y, entonces, solos, casi puedo decir que estamos aquí solos; pero como le digo, los maestros de la primaria también han retomado el uniforme de los niños, la secundaria también, el 16 de Septiembre vimos que la escolta participó con su huipil, entonces dijimos: “no estamos solos, ahora ya somos varios”.

Por los años que llevo ya me sé unas palabras, me sé unas oraciones, trato de apoyarme con mis compañeras que ya se jubilaron; es una pena, porque ellas nos ayudaban a traducir los cantos en mixteco y entonces cantábamos con los niños en mixteco. Pero desafortunadamente en esta población muchos están emigrando para Estados Unidos, se va la familia completa. Y cuando regresan, como que les imponen a sus hijos evitar la lengua, tenemos estadísticas que reflejan tristemente que casi la mitad de los niños del plantel ya no dominan la lengua. Sí la hablan, pero muy poco, la entienden apenas. Lo que hacemos nosotros es platicar con ellos. De hecho, nuestros niños en la primaria conocen el alfabeto, ese es el primer paso. El alfabeto mixteco de ñuu savi es idéntico al de los tacuates, lo único que nos diferencia son la terminología de “M-B”, porque aquí se dice “deti” al frijol, en mixteco es “nuchi”. Ocupan mucho el “M-B” y nosotros los mixtecos no tanto. Pero sí, es el primer planteamiento que hacemos con nuestros compañeros maestros en el ciclo escolar: manejar la lengua indígena como primera lengua. Entonces nosotros cantamos, hablamos, jugamos en mixteco. A un niño que es monolingüe, lógico es que la maestra tiene que enseñarle a decir: párate, “un daj”; brinca, “dábano”, para que el niño vaya socializando con sus compañeros.

Lo que más me emociona es que, por dominar mi lengua, ingresé al magisterio; por las necesidades que uno tiene, por no contar con recursos y por ser de familias muy numerosas, yo tenía siempre la iniciativa de ser maestra, porque yo decía: “cuando termine mi primaria y la secundaria estudiaré la Normal”. Y desafortunadamente, en ese trance, se implementa el bachillerato. Y entonces ya no se dio, porque ya no había las posibilidades y me quedé. Me dije: “bueno, pues tengo la otra alternativa, tengo que estudiar confección”, que era en el Programa de la Mujer Indígena, que funcionó un tiempo. Entonces llegué a la jefatura y, pues, “eres menor de edad”, 17 años. Perfecto. Entonces ya cuando cumplí los 18 dije: “ahora es cuando”. Presenté mi examen lingüístico, oral y escrito. Y el de conocimientos. Fuimos sesenta compañeros, aceptaron nada más a diez. Y la primera satisfacción es que, por dominar mi lengua estoy aquí donde estoy. Y lo segundo es que, bueno, de estos 17 años que llevamos aquí, en este centro de trabajo, nos hemos mantenido firmes y convencidos de que nuestra cultura es lo prioritario en todos los aspectos. Y lo otro es que, el poco tiempo que estoy aquí al frente de la dirección, pues he hecho bien mi trabajo. Pues yo digo que bien: gestioné ante la autoridad, está mi plaza cívica, mi jardinera, tiene otra vista mi escuela desde que yo llegué; gestioné ante la instancia gubernamental con el apoyo de Mejores Escuelas, también hemos hecho otras gestiones en Oaxaca. Y los niños, que conservan su ropa, pues también. Todos mis hijos estudiaron en este centro de educación preescolar y los pongo como ejemplo ante los demás padres. Nosotros somos mixtecos, pero al ingresar a esta escuela mis hijos fueron muy respetuosos con el uniforme, lo portaron como tal, con orgullo, portaron el calzón tacuate tradicional. En todos los años que yo llevo aquí trato de renovar mis huipiles, mi guardarropa, mi clóset está lleno de huipiles de aquí de Zacatepec.

Yo pienso que aquí lo importante es la identidad de la comunidad, la identidad propia de la comunidad, porque como le digo, podemos ir a otra localidad, pero cuando no tenemos una identidad propia, cuando no nos identificamos como tal, nos perdemos. Entonces eso es lo que nosotros tratamos de inculcarles a los niños. Su identidad.

Nuestra escuela, por ser bilíngüe, tiene muchas necesidades. Como observa, son los columpios tradicionales que se tienen, todos los juegos son tradicionales, pero nosotros quisiéramos también darles a nuestros pequeños otro tipo de juegos. Por ejemplo, un carrusel, algo que sea llamativo; o sea, hay que llevar al niño a lo que nosotros tenemos y a lo que también podemos tener. Entonces hemos tratado de buscar al diputado local de la región; también estoy lista, en el próximo periodo de vacaciones, para ir al DIF estatal. Estamos haciendo planes, porque mi interés es ahorita, ya tengo los espacios, pero faltan los juegos. Y esos juegos cuestan caro. Que pudiéramos buscar patrocinadores de esos juegos sería fabuloso, porque son cien alumnos; si yo pudiera conseguir patrocinadores de unos diez juegos sería maravilloso.

Yo me siento muy comprometida con la escuela, porque afortunadamente mi familia me ha inculcado así: querer a los niños, porque gracias a ellos tenemos nuestro salario, gracias a ellos nos vestimos.



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jueves, 12 de octubre de 2017

Educación indígena: Lo hemos ido resolviendo

Un rasgo distintivo de los maestros bilingües (o educación indígena) de hoy en México es que casi todo depende de ellos, más allá de la voluntad o el interés oficial. La mayoría de las veces, si hay o no recursos depende de una complicada trama burocrática entre las escuelas y sus autoridades, la organización local que el director de la escuela pueda lograr y, desde luego, su habilidad, de la que depende casi todo. Un caso paradigmático de mi recorrido por las sierras fue el del maestro Benito Quiroz, de un pueblo del municipio de Tlaxiaco, Oaxaca, en donde, con una enorme visión empresarial, ha creado una especie de emporio de las ruinas que recibió hace 20 años.


A primera vista, el Centro de Integración Social de Santiago Yosondúa, en el municipio de Tlaxiaco, Oaxaca, parece un centro vacacional. Pulcros edificios en un impresionante jardín de pasto y flores. Al descender las escalinatas de la entrada un ojo de agua; palmillas y cucharillas, flores de cartucho, alcatraces y rosas; detrás del conjunto, un majestuoso árbol donde descansó en algún momento del pasado el expresidente Lázaro Cárdenas del Río, cuya efigie de bronce preside el patio principal.

El maestro Benito es un hombre de unos cincuenta años con aspecto de luchador, de 1,52 de estatura y unos bien ganados ochenta kilos, que resultó por azares del destino un negociante extraordinario; cambió ese centro que encontró destruido en un pequeño emporio autosuficiente cuyas preocupaciones son, ahora, la banda de música y el vestuario del grupo de danza, en tanto que mantiene los negocios establecidos con estrategia de economista.

Santiago Yosondúa es un municipio de la parte sur de la Región Mixteca, a una altura de 2,200 msnm. Para llegar hasta allí de la ciudad de Oaxaca, hay que ir por la autopista a Nochistlán y se sigue hacia Yanhuitlán, donde se toma la desviación a Tlaxiaco, se pasa por Teposcolula, por Yolomécatl y de Tlaxiaco se toma un camino de terracería hasta Santiago Yosondúa, donde se encuentra el internado bilingüe “Mi Patria”. En los alrededores existe una gran cantidad de especies arbóreas maderables: enebro, encino, sabino, madroño, cedro y caoba; hablando de frutas, abunda el plátano, el mamey, el zapote negro, la ciruela; naranjas y variedades de limón. Será por eso que el 60 % de sus habitantes se dedica a sembrar hortalizas, frutas, maíz y frijol.


16 de junio de 2011

Centro de Integración Social número 20, “Mi patria”, de Santiago Yosondúa, Tlaxiaco, Oaxaca.
Prof. Benito Quiroz

Soy el profesor Benito Quiroz Jiménez, director del Centro de Integración Social número 20, “Mi patria”, ubicado en esta población de Santiago Yosondúa, Tlaxiaco, Oaxaca. He cumplido 29 años de servicio, al frente de este internado en particular tengo siete periodos escolares concluidos. Yo, básicamente, soy de raza indígena y al terminar mis estudios, pues, me inspiró la idea de buscar trabajo y trabajar con mi misma raza, con mis hermanos de raza. Así que me acerqué a la Dirección de Educación Indígena a solicitar una plaza. Tuve la suerte de ser seleccionado para ello y a eso obedece que estoy aquí.

Aprecio a los niños, ha sido muy bonita la vivencia que hemos tenido con ellos en las diferentes escuelas donde he prestado mi servicio, pues he tratado de enseñarles lo mejor, he tratado de tener el mejor del interés para que ellos aprendan, para que salgan bien preparados para la vida. Ese ha sido mi principal empeño, pero también he estado inculcándoles hábitos, especialmente el deporte; yo amo el basquetbol, me gusta el futbol y he estado integrando equipos muy competitivos en las comunidades que he tenido la oportunidad de recorrer. En particular en esta escuela, una experiencia muy grata que no se nos va a olvidar. Contar con niños de diferentes pueblos, de diferentes etnias, con variantes dialectales diferentes, me refiero a la lengua mixteca, pero que tiene sus diferentes sonidos. Aquí los niños lo expresan, se expresan en su lengua, no les cortamos la libertad, por el contrario, los animamos para que sigan haciendo uso de su lengua, dentro del aula y fuera, en los espacios libres. Para eso es la enseñanza bilingüe.

También tenemos triquis, desafortunadamente no tenemos aquí un maestro que hable la lengua triqui, tenemos puro mixteco; sin embargo, también respetamos a los niños que hablan la lengua triqui, los valoramos, los apreciamos y les inculcamos que sigan haciendo uso de su lengua. Estos niños vienen del pueblo de San Andrés Chicahuaxtla.

Esta escuela es un internado, se les da una beca para la cuestión alimenticia equivalente a 840 pesos mensuales hasta hoy, les ofrecemos la beca a los que lo deseen, los niños que asisten a la escuela vienen de diferentes pueblos. Tengo algunos en este ciclo escolar que vienen de San Juan Mixtepec Justlahuaca, alumnos que vienen de  San Esteban Atlatlahuacan, alumnos de las colonias populares de Tlaxiaco, alumnos de Santiago Amoletepec Zona de Vega; alumnos, un poco más numerosos, del municipio de Santa Cruz Putla y 26 alumnos exactos que son de este municipio de Yosondúa. Manejo una población de 69 alumnos en este periodo escolar. Tengo a tres maestros docentes, los grupos son multigrado; están fusionados: el primero con el segundo, el tercero con el cuarto y el quinto con el sexto. Les ofrecemos el servicio de lavandería, tengo una lavandera; les ofrecemos el servicio de enfermería para la atención de su salud, contamos con una enfermera; para la alimentación, les damos almuerzo, comida y cena a los alumnos, cuento con dos cocineras.

Cuando llegué a este pueblo tuve muchos deseos de contar con un ahorro para arreglarla. Le hemos puesto, déjeme decirle, mucho empeño. Hemos hecho diferentes actividades, pues partimos de cero, no tuvimos nada, la escuela estaba semidestruida, nada de cristales, puertas, todo muy roto, abandonado. El sistema de energía eléctrica no servía, el agua igual. Y nos propusimos arreglarlo, tuve como personal a 27 trabajadores y me reuní con ellos, los sensibilicé y se prestaron al trabajo. Quiero que sepa que en el primer periodo que criamos puercos, de la raza fina, vendimos 47 animales. Sacamos, no recuerdo exactamente, pero sí más de veinte mil pesos en la venta de puercos; al mismo tiempo, dos de mis compañeras, que siempre han estado poniendo mucho empeño y mucho interés, me pidieron que les construyera un pequeño viverito, donde cultivaron más de dos mil plantas de ornato que pusimos a la venta en la comunidad; las estuvimos transportando nosotros, con los mismos alumnos abrazando sus plantas, vendiéndolas de casa en casa; así se vendieron más de mil quinientas y el resto sirvió para los jardines de la propia escuela. No solo eso, cultivamos la tierra, cultivamos los terrenos, aproximadamente media hectárea de maíz elotero; con ese elote, pues, tuve una experiencia muy grata, la planta se dio mucho muy bonita, sacamos elotes en venta de primera calidad, aunque más de la mitad de la cosecha, al concluirse el ciclo escolar, no lo pudimos vender y se  perdió. 

Entonces de ahí hemos estado sacando recursos, hemos realizado rifas de animales con el propio personal, puercos, principalmente. Hemos sacrificado puercos para consumo de los niños, pero también la mayor cantidad de carne se pone a la venta en el mercado. Entonces, de ahí hemos estado sacando recursos y los hemos multiplicado. Así fue como pudimos colocar cristales en las ventanas; con ayuda del Instituto de Educación Pública de Oaxaca, pudimos reparar la escuela, con ese mismo recurso construí el invernadero, que me costó la cantidad de treinta y nueve mil ochocientos pesos; tuve que pedir un préstamo en una caja solidaria, pero produjimos en el invernadero, cosechamos jitomate y se dio, gracias a Dios, mucho muy bonito. No solo bonito, mucho muy bonito. Con tres cultivos que le pusimos al invernadero pudimos pagar el costo del invernadero.

El periodo escolar pasado me propuse fundar una banda de música. Lo que empezamos fue a vender carne, hemos sacrificado puercos, los niños y los maestros salen a vender y a promocionar. Así es como hemos ido adquiriendo instrumentos, con una inversión a la fecha de alrededor de noventa mil pesos, aunque todavía tengo un adeudo de treinta y dos mil pesos, que va a tener que ir saliendo con  la venta del trigo, que se lo vendemos al propio internado. Y así vamos a ir saldando. Ahorita tengo avena en el otro lado, esa avena la vamos a poner en venta, ya está vendida, solamente la vamos a cortar para llevársela al cliente. Así vamos adquiriendo recursos económicos. Pero no solo eso, tenemos ingresos en la cooperativa escolar, que les vende golosinas muy económicas a los niños, útiles escolares con lo básico: cuadernos, lápiz, bolígrafo, sacapuntas, borradores, también para que no salgan al centro del pueblo a comprar, aquí se les vende al mismo precio o incluso a un poquito menos. Se acumula y se junta el recurso para el fin de periodo, cuando hacemos los pagos. Así hemos ido resolviendo los problemas. Pero no solo eso, fíjese que cultivamos muchas flores y aquí las vendemos por docenas. Cuando hay un compromiso en el pueblo vienen con nosotros, les vendemos por docenas cartucho y alcatraces, les vendemos rosas y otras flores, de ahí han estado saliendo recursos. Ahora la maestra recogerá la tercera cosecha de hortaliza, la primera salió muy bien: lechuga, rábanos, cilantro, ejote, que se acabó. Ahorita nada más vamos a reunir el recurso a ver cuánto sale, pues hay que ir a pagar deudas y hacer más planes. De ahí tenemos que hacer un apartado para ir a dejar a los niños y para volver a traerlos, básicamente la gasolina. Nada más. Con eso lo hemos ido resolviendo. 

Tenemos además las actividades académicas que se les dan, en el aula contamos con los talleres de danza, taller de carpintería y de música. Tres talleres. Para la jardinería, que es muy amplia como puede usted ver, no contamos con personal especializado adicional, las realizamos los maestros con los alumnos, básicamente. Nos distribuimos las áreas de jardinería, las cultivamos, las arreglamos, las regamos. Eso es lo que hacemos.

Los obstáculos que tenemos son la carencia de recursos económicos; aunque no lo queramos tiene que ver en todo. No tenemos herramientas para el cultivo agrícola, no tenemos herramientas para jardinería, no tenemos recursos suficientes para material de aseo, no tenemos recursos para artículos deportivos, como balones de basquetbol, fútbol, etcétera. Esos son los obstáculos que tenemos.

La satisfacción es de que, primero, en lo personal, de tener un trabajo, de tener un salario para poder solventar nuestros gastos, nuestros compromisos; segundo, una gran satisfacción de tener alumnos en esta escuela de muchas comunidades, de varias etnias, eso es básicamente muy satisfactorio, contar con ellos, vivir con ellos. Déjeme decirle que a los alumnos aquí los vamos a traer de sus comunidades en una camionetita, los trasladamos a la escuela y aquí los cuidamos, aquí los bañamos, aquí jugamos con ellos, aquí les enseñamos, aquí comemos con ellos. De tal forma que me siento muy satisfecho de contar con ellos, con los niños, porque son casi casi nuestra familia… ¡son nuestra familia! Eso es lo que más me satisface.


Centro de Integración Social “Mi Patria”, número 20 de Santiago Yosondúa, municipio de Tlaxiaco, Oaxaca.
Prof. Alejandra Mendoza Cortés

Ingresé por medio de un examen de conocimiento y de la lengua originaria, que es el mixteco. Yo puedo hablar bien el mixteco, mi familia lo habla y por medio de un examen entré a trabajar aquí.

Mi nombre es Alejandra Mendoza Cortés, soy originaria de Xalcatongo de Hidalgo, un pueblo vecino, presto mis servicios en este internado como maestra de danza, pero mi labor empieza desde las diez de la mañana cuando atiendo la biblioteca, y por la tarde me voy con los niños de primero a sexto, los que están en este taller de danza. Nos ponemos a ensayar bailes nacionales y de la región. Ahorita estamos ensayando un baile de aquí de la Región Mixteca que se llama Sones de Tlaxiaco, que es nuestro distrito. Los niños bailan también bailes nacionales, como son los bailes del estado de Jalisco, el Son de la Negra y otros. Muchos sones.

Se trata de rescatar las costumbres de nuestros antepasados, porque la verdad ya se están perdiendo aquí, pues llegan muchos niños que ya no hablan la lengua originaria de su pueblo. Yo me siento orgullosa porque crecí con esas costumbres de la lenguas, de lo que es la gastronomía. Por eso me da gusto cuando los niños empiezan a preguntar,  algunos tienen deseos de aprender la lengua originaria, las historias y las costumbres de los mixtecos. Muy poquitos, unos cuantos nada más, lo hablan, y otros el triqui, de la región alta. El triqui es totalmente diferente al mixteco, en la entonación y todo; también se escribe completamente diferente a la lengua mixteca.

Ahorita, un obstáculo que encontramos aquí es que no contamos con algún equipo de video o de sonido para que los niños tengan referencias visuales y vean otros bailables, que vean cómo es. Un poco de tecnología y equipo es nuestra principal carencia. Al ver videos los niños se motivarían más. Muchos de ellos, cuando llegaron en este internado, pues, la verdad, no podían bailar y poco a poco fueron aprendiendo. Ahorita bailan muy bonito, fuimos a presentarnos a un pueblo en una actividad, un evento estatal, llevamos a los niños y lo hicieron muy bien. A mí me dejó muy satisfecha porque sí bailan bien los niños. Fuimos a un festival el 20 de noviembre, el 10 de mayo aquí en el pueblo y lo hacen bien. Algunos padres de familia nos han felicitado porque sí bailan.

Ahora, el otro problema, aprovechando que está usted aquí -pues nunca se sabe-, para que nos pudieran apoyar en los vestuarios, porque aquí los niños llegan sin nada, aquí hay que conseguirle desde un pasador hasta sus zapatos; hay que conseguir, rentar o mandar a hacer algunos trajes del estado de Veracruz, de Chiapas, el del jarabe mixteco, que es el original de la región. Y no contamos con eso, no sé si por medio de ustedes nos apoyarían para tenerlo. Necesitamos telas, pues la verdad han salido muy caros los vestidos. Le digo al director: “quisiera poner otro baile”, pero el problema es que no hay forma de vestirlos. 

Aquí nos hemos organizado, yo principalmente con mis niños, en sembrar hortaliza, rábanos, lechuga, cilandro. Y salen a vender, han recolectado algún fondo económico y de ahí pudimos hacer vestidos; la dirección también, vendiendo avena, alfalfa. Ahora vamos a mandar hacer el traje de Jalisco, sí, pero nos ha costado demasiado. Ojalá ustedes nos pudieran apoyar. Gracias a los marranitos tuvimos uno de los vestuarios. Ahorita tenemos en el invernadero rabanitos, son tres cosechas, ahora vamos a sacar la cuarta cosecha, hacemos los manojitos y se van los niños a la población a venderlos a cinco pesos: rábanos, lechuga, cilandro. Y col, pero la verdad desconocemos la técnica de la col, como que no resultó, pero ahí está. Ejote también hemos salido a vender. Por esos medios hemos adquirido algunas ropas de las regiones que ya tenemos.

A mis niños, la verdad, a mí en lo personal, nos dio mucho gusto, porque sí nos informaron que iban a venir. Y los niños estaban muy motivados esperando y, cuando los vieron, “ya llegaron, ¿son ellos?, sí, son ellos”, les digo, están muy contentos, ojalá pudieran regresar otra vez por aquí, pues es un pueblo que se encuentra muy lejos de nuestro distrito, pero está muy bonito.



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jueves, 5 de octubre de 2017

Un alfabeto para la nación ñuu savi

Mi recorrido por las sierras en busca de una versión palpable de la educación indígena contemporánea me llevó a la comunidad mixteca de Unión Buenavista del municipio de Santiago Apoala, Oaxaca, donde fue posible entrevistar a un inteligente profesor ñuu savi encargado de toda una escuela en las cumbres de un enorme cañón.


15 de Junio de 2011

La escuela “Víctor Bravo Ahuja” está en la parte alta de un profundo barranco salpicado de enormes piedras blancas que, dicen, provienen de un volcán. Resulta obvia la elección del nombre de la comunidad: Buenavista, pues todos los elementos incluidos en su paisaje: el aire, el sol, la lejana parte vecina al otro lado del cañón, en donde han puesto un moderno mirador turístico, orillan a ese sustantivo.

Para llegar al municipio de Apoala hay que salir de Oaxaca por la autopista a Puebla hasta Nochistlán, de ahí se toma un camino de tierra que sube hasta la población de Unión Buenavista, al borde de un barranco profundo en cuyo fondo, cruzada por un río de manantial que nace ahí mismo (en ñuu savi: Yutsa To`on: “río que arranca”), se encuentra la cabecera municipal Santiago Apoala.

Apoala se localiza al noroeste de la Mixteca Alta de la región Mixteca, a  1,970 msnm. El combustible principal es la leña y se nota, los bosques han desaparecido para dar cabida a sembradíos de maíz, frijol, trigo y calabaza de precaria producción. Por sus matorrales se escabullen aún coyotes, comadrejas, tejones, ardillas y zorras, aunque es difícil verlos. Un burrito, en cambio, se quejaba amargamente de estar amarrado en la parte baja del patio escolar.


Prof. Miahil García Santiago
Escuela primaria bilingüe “Víctor Bravo Ahuja” de Unión Buenavista del municipio de Santiago Apoala, Oaxaca.

Mi nombre es Milahil García Santiago, el nombre de la escuela es Primaria bilingüe “Víctor Bravo Ahuja”, establecido en esta comunidad que es Unión Buenavista que pertenece al municipio de Santiago Apoala.

La educación que imparte nuestra escuela es una educación bilingüe, acá lo primero que hacemos, lo que estamos tomando más en cuenta es la lengua materna, la lengua que los niños practican a diario, porque es la lengua principal de los niños; la lengua número uno para ellos es el mixteco y como segunda la lengua ellos utilizan el español. Entonces ahora, al estar impartiendo asignaturas con los niños, pues primero lo hacemos en lengua indígena, posteriormente los estamos retroalimentando con el español, desde luego, para que también lo conozcan cuando ellos se vayan, cuando tengan la necesidad de salir. Entonces ellos deben que tener otra forma de cómo comunicarse más allá del pueblo, por ejemplo, cuando vayan a la zona urbana. Por eso es que también retomamos el español como segunda lengua, pero la lengua número uno, acá en nuestra escuela, con la que impartimos nuestras asignaturas, es la lengua mixteca.

Mi interés para ingresar a este sistema más que nada fue por estar ayudando más a mi gente, a mis paisanos, porque como usted bien sabe anteriormente nuestra gente tenía que emigrar a nivel regional, a nivel estatal, a nivel nacional; tenía que emigrar por sus muchas necesidades ¿no?, entonces, viendo su situación, los problemas que ellos enfrentaban, me nace el interés de ingresar al sistema de educación indígena. ¿Por qué no estar al lado de nuestros paisanos?, ¿porque no estar al lado de nuestra gente?, para estar compartiendo con ellos estos momentos difíciles, para que así también ellos no se sientan solos y, por qué no, impartir una educación bilingüe, porque aquí, quiérase o no, hay que fortalecer la cuestión cultural que está arraigada en cada uno de nuestros pueblos, nadie la va a fortalecer más que nosotros mismos. Y ese fue mi interés por involucrarme en el sistema de educación indígena.

El proyecto que implementamos y estamos trabajando acá es acerca de nuestra lengua materna. ¿Por qué nace el interés, por qué no darle relevancia, por qué no fortalecer esa lengua indígena de nuestros ancestros, nuestros hermanos mixtecos? Ellos lo hablan aún en algunas comunidades, porque no en todas, en algunas comunidades se conserva la lengua mixteca, y por qué no darle más auge, darle más, fortalecerla más.

¿En qué sentido, profesor?

En el caso de nuestra escuela, en el caso del municipio de Santiago Apoala, bueno, yo tenía interés de tener un alfabeto, un pequeño alfabeto, de acuerdo a la variante del municipio. ¿Para qué?, bueno, pues si los niños hablan, la lengua indígena es su medio de comunicación en todo momento, entonces por qué no buscar la manera de que ellos lo escriban, porque todos esos saberes comunitarios, los cuentos, las leyendas, las memorias, las anécdotas, esos chistes que hay, que son netamente de la cultura mixteca, por qué no darle relevancia. Entonces de ahí nace, pues, la inquietud de echar a andar este proyecto. Claro que es un trabajo bastante difícil, porque como lo acabo de decir, es a largo plazo. Muchos pensamos que es un trabajo que de la noche a la mañana ya está terminado, inclusive que escribir aparentemente es fácil, pero no, porque si escribimos algo lo pensamos a consideración de los lectores, ahí se van a ver muchísimos detalles; se vuelve a reescribir, se vuelven a ultimar los detalles y aún todavía sigue. No es un trabajo terminado. Entonces nos metimos en un problema que, quizás, a la larga, va a tener un resultado. Pero al momento estamos iniciando.

Para poder iniciar con la escritura con de la lengua ñuu savi, nosotros hemos asistido, no a muchos, a unos que otros congresos programados por una academia que es la que se encarga de ir dando los parámetros que tenemos que utilizar para la escritura de nuestra lengua mixteca. Desde luego que hay un alfabeto de manera general para toda la nación ñuu savi que abarca Puebla, Guerrero y Oaxaca, pero de ahí, lo que estamos haciendo acá en nuestra escuela y a nivel sector Apoala, lo que estamos haciendo es que estamos, de ese alfabeto, estamos tomando las grafías que utilizamos para hablar  o comunicarnos como hablantes. Entonces de ahí estamos retomando para hacer uno que sea de la variante de este municipio o de la localidad.

Las letras son occidentales, aunque algunas no, como el caso de la “q”, la doble “m” la “c”, esas ya no las tomamos en cuenta, para eso las sustituye la “k”, a la doble “m” la sustituye la “y”, y así, no todos las letras del abecedario se utilizan. Por otra parte, tenemos el problema de que la lengua mixteca es una lengua tonal, entonces ahí es donde tenemos un poco de detalles, pero como la academia está en constante renovación, realizando trabajos de investigación, nos está dando las herramientas necesarias para poder realizar esta actividad. Pero sí hay un poco de dificultad, sobre todo porque inclusive ahí se utilizan tonos medios, bajos, altos; entonces, como hablante se me va a ser difícil porque los tonos no los usa el español, pero como todavía no están alfabetizados, son un problema. Primero hay que empezar con la alfabetización, entonces sí podremos meternos con los tonos. Y así. Ese es el mecanismo que vamos a seguir para fortalecer este trabajo.

Más que nada yo pienso, me enfoco más, en el concepto de la cosmovisión mixteca, de mis raíces; la naturaleza, yo convivo con ella pero de acuerdo a mi raíz cultural, no viendo a la naturaleza de la manera occidental.

Unos de los obstáculos en cuanto al terreno educativo, a la labor que estamos realizando, son, por ejemplo, los programas, porque en cada sexenio nos dan diferentes programas, cada gobierno tiene un proyecto diferente. Entonces, lo que pasa es de que nosotros apenitas si estamos queriendo agarrar al programa vigente,  de este sexenio, apenas si estamos iniciando, empezando a entenderlo, a descifrar todo el programa, cuando ya hay relevo de sexenio y viene otro programa con otra mentalidad, con otra visión. Entonces definitivamente algunos tienen la sensación de que no podemos encontrar alternativa.

¿Cuál es entonces la educación que se debe impartir, profesor?

 Ahí, muchas de las veces, lo que hacemos es buscar una alternativa nosotros mismos, por sí solos, para impartir la educación, para seguirla haciendo con los alumnos. Por ejemplo en este periodo, de repente, dicen: “No, ya no se va a seguir trabajando con este plan, ahora vamos por proyectos”, y nos los cambian totalmente, les dan la vuelta totalmente. Lo ideal es que fueran evolucionando y que se fueran dando otras alternativas, pero sin perder lo que es desde un inicio; que tenga una secuencia, claro que debe de evolucionar porque los tiempos van cambiando, entonces deben de ir a la par con todo lo que está evolucionando como, por ejemplo, con la cuestión tecnológica; la tecnología debe de estar al día, igual eso debe de ir gradualmente de acuerdo a los cambios que se dan, pero no un cambio totalmente brusco, porque eso nos encierra en un dilema del que no podemos salir.

Como maestro bilingüe lo que más me emociona, lo que más me satisface es, por ejemplo, estar impartiendo la educación en forma bilingüe, sobre todo utilizar mi lengua materna para impartir la educación a los niños, y es el arma más fuerte, también, como medio de comunicación, no nada más en esta comunidad sino con otras comunidades en donde hay personas hablantes de la lengua mixteca, pues eso es lo que más me emociona. Hay una gran cosmovisión dentro de la cultura y muchas de las veces si uno no las cultiva, hay personas que tienen una gran capacidad o son conocedoras de la cultura, pero si ellos no hablan, hay muchos que no hablan el español,  entonces yo como hablante eso me ha ayudado muchísimo para indagar, para investigar y traerlo aquí con mis alumnos. Y eso ha sido un arma fundamental.

Ya ve que la intención era, hace 500 años, la intención era acabar con esta cultura, después fue castellanizar. Es como la política de hoy en día. Dicen, por ejemplo: “no, es que debe un niño debe de hablar inglés”. Casi iban a acabar con la cultura, pero afortunadamente no se pudo. Y no se podrá, porque en muchas comunidades hay gente que tiene conocimientos de esa gran esencia cultural; de nosotros depende, en mi caso, como indígena, de nosotros depende que eso se siga conservando.

Yo he tenido la oportunidad de hacer programas de radio bilingüe y de ahí me nació más interés a hacia mi cultura; antes, no estaba yo muy bien convencido de lo que era mi cultura, tenía yo identidad, pero aún no estaba seguro de cuál era en sí mi identidad. Pero ya tuvimos una experiencia por ahí y es algo muy satisfactorio, en el sentido de que es tan grande la cultura, es tan bonita, que tiene uno todo ese potencial cultural, pero que uno mismo se encierra y uno mismo hace que eso no se expanda, no se vaya más allá de donde debe de estar.

Gracias, profesor.

Pasado el tiempo, me dio mucho gusto encontrar en la Red una cápsula radiofónica escrita y leída por el Profr. Mijail García Santigo, llamada Identidades. Te invito   a escucharla.



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sábado, 30 de septiembre de 2017

Los mapuche y la doble moral de la democracia

Muchas gracias a Hermann Bellinghausen por la publicación de una versión reducida de esta entrevista al alcalde de Tirúa Adolfo Millabur Ñancuil en el suplemento Ojarasca de la Jornada correspondiente a septiembre 2017, que puede leerse aquí:

http://ojarasca.jornada.com.mx/2017/09/08/wallmapu-democracia-chilena-y-doble-moral-2426.html

Ahora tengo el gusto de presentarte la versión completa de dicha entrevista.


Un examen pendiente que tienen los chilenos para el siglo XXI es resolver o paliar de algún modo el perdurable conflicto con el pueblo mapuche, que representa un 83 % del millón ochocientos cuarenta mil pobladores originarios de Chile. Es una historia larga en la que las discrepancias crecen con el paso del tiempo en lugar de disminuir. Los españoles tuvieron que pactar con ellos un siglo después de iniciada la conquista, porque no hubo manera de vencerlos. Los chilenos, en cambio, destrozaron a los mapuche a su regreso triunfal de la guerra del Pacífico y los echaron de sus tierras; los mapuche fueron asesinados, robados y humillados. Nunca, bajo ninguna circunstancia, ni los mapuche ni los chilenos han caído en la tentación de hermanarse unos con otros como nos ocurre a los mestizos mexicanos, aunque sea bajo el sello de la demagogia.

Un caso de alto impacto es el de la Machi Francisca Linconao, autoridad mapuche de 81 años, que fue acusada junto con diez comuneros mapuche de un ataque incendiario que originó la muerte del matrimonio Luchsinger-Mackay en 2013, y que en enero de 2017 llegó al extremo de la huelga de hambre contra la insostenible acusación, suceso que volvió a poner a debate la Ley Antiterrorista creada por Pinochet para encarcelar opositores inexplicablemente mantenida por la democracia para, al parecer, reprimir a sus indígenas. La guía espiritual publicó un video dirigido a la presidente Bachelet en el que le expresaba estas palabras:

"Le exijo que venga a verme, yo tomé la huelga de hambre, estoy sufriendo y usted entenderá, como mujer y doctora. Usted tiene que apoyar a la mujer, soy inocente del caso Luchsinger-Mackay, injustamente llevo encarcelada nueve meses, usted tiene que hacer algo."

La presión de diversos organismos de derechos humanos y parlamentarios provocó que la Machi levantara su huelga de hambre de 14 días para cumplir un arresto domiciliario mientras se resuelve el caso.1

A fines de mayo de 2017 los precandidatos a la presidencia de la república se han enfrascado en una polémica con el pretexto de la Ley Antiterrorista, debido a los acontecimientos del 24 de mayo en las ciudades de Victoria y Ercilla, en la región de La Araucanía, donde desconocidos incendiaron siete camiones y esparcieron panfletos alusivos a la causa mapuche, con saldo de algunos transportistas lesionados sin gravedad. El puntero de la carrera presidencial y expresidente Sebastián Piñera respondió airado a sus contendientes Alejandro Guillier y Beatriz Sánchez por desestimar esos hechos y plantearlos como delincuencia común: "Al negar el carácter terrorista de estos hechos y al negarse a aplicar la Ley Antiterrorista solo favorece a los terroristas y perjudica a las víctimas y a los inocentes". El ex mandatario afirmó que en su siguiente presidencia no solo va a aplicar la Ley Antiterrorista “sino que la vamos a perfeccionar y fortalecer a través de una serie de figuras que ya están contenidas en la Ley de Combate al Narcotráfico".2

De visita en el lago Lleulleu, en la región del Biobío, por intermedio de la diputada Cristina Girardi, tuve ocasión de visitar la cercana comuna costera de Tirúa, de unos diez mil habitantes, para entrevistar al primero de los quince alcaldes mapuches con que cuenta ese país, Adolfo Millabur Ñancuil. Me interesaba contrastar la situación de los mapuche con la de los pueblos originarios mexicanos que, con excepción de los del norte, solo resistieron durante años o decenios la conquista española. Los mapuche, en cambio, pelearon sin tregua con los españoles hasta forzar una singular paz desde el siglo XVII, siguieron peleando tras la independencia, ahora contra alemanes, italianos y chilenos que finalmente los vencieron en la llamada “Pacificación de la Araucanía” de 1883, cuando, en efecto, fueron derrotados.

En la entrevista, el alcalde Millabur Ñancuil hace un resumen duro y conciso de la historia mapuche: los chilenos les prohibieron usar su idioma, los invadieron y les quitaron todo. Pero el pueblo devastado se reorganizó, pactó y vive ahora su reconstrucción. En el gobierno del socialista Salvador Allende los mapuches creyeron que se iban a recuperar, pero ese sueño lo destruyó la dictadura de Augusto Pinochet, cuando mucha de su gente fue detenida, torturada y no tuvo ninguna protección; menos cuando el dictador creó una ley antiterrorista para aplicar penas muy severas a sus opositores. Lo impensable es advertir que muchos de aquellos opositores, que ahora gobiernan el país, la apliquen hoy –debidamente maquillada– específicamente a los mapuches. “Una doble moral, una doble conducta” de lo que ellos mismos se quejaban en los foros internacionales, atiza Millabur. En los últimos doce años 15 ciudadanos mapuche han sido asesinados por agentes del Estado, carabineros, grupos paramilitares y personeros de las empresas forestales que asolan los pueblos3, y al menos 67 mapuche han sido imputados por delitos contemplados en la Ley Antiterrorista4, que entre sus efectos más perniciosos dobla las penas comunes en casos de incendio, homicidio y secuestro; permite el uso de testigos protegidos y extiende los períodos de prisión preventiva.

El alcalde nos recibe en el edificio del ayuntamiento construido íntegramente de madera, como es común en el sur chileno. Adolfo Millabur Ñancuil es un hombre de 48 años, de cara redonda y ojos expresivos. Dos arrugas verticales parten de sus cejas pobladas frente arriba y se pierden en un fleco disparejo bastante común entre los varones de los pueblos originarios del cono sur. Es de trato suave y voz atildada, política, que enfatiza sus frases con sus manos pequeñas.

Nos sentamos alrededor de una mesa baja en el costado interno de su oficina adornada con tejidos mapuche, lo acompaña su asistente Paola Andrea Henríquez, de filiación mapuche pehuenche, mientras que el alcalde es lafkenche. Aun antes de poner mi grabadora en la mesa Millabur ya está en vena discursiva. Yo comienzo provocador:


¿Ustedes son chilenos o son mapuche?

En Chile el mapuche no puede negar que lo es, porque la mayoría de los chilenos tienen rasgos no indígenas. Nunca hubo mezcla. Yo, mientras crecí, en mi infancia y en mi juventud, lo que vi es que ellos eran chilenos y nosotros mapuches. Yo crecí en esa lógica; casarse con una del otro bando era como una traición, pues se había casado con los enemigos. En los últimos cincuenta años como que ha habido un poco más de mezcla entre chilenos y mapuches, las circunstancias lo han permitido, pero todavía un descendiente de europeos, en los últimos años, cuesta mucho que tenga relación, que tenga familia con un mapuche. Es casi una rareza ver un descendiente alemán de tercera generación con un mapuche, es muy raro.

En México hay un renovado interés por los ancestros. En los solsticios y en los equinoccios las principales pirámides, que son vestigios arqueológicos de los antiguos pobladores, cada vez reciben más gente que va a absorber energías de un pasado común, hasta ahora desconocido por muchos, pues ser indígena ha sido sinónimo de atraso, de ignorancia. Pero en algo ha cambiado.

Lo que yo veo de La Tirana del norte (una celebración anual de carácter religioso realizada en el pueblo de La Tirana, en la Región de Tarapacá) es que en esa fecha había un hito importante de los pueblos indígenas de ahí que los católicos tomaron y es seguro que lo hicieron pasar por un santo e impusieron un símbolo religioso cristiano. A nosotros los mapuches –yo después de los 20 años me di cuenta de que teníamos esta mezcla–, el Wiñoitripantu, el año nuevo mapuche como le puso el presidente Lagos, el Wiñoitripantu es “la vuelta de la vida, del tiempo”; a nosotros nos confundieron y creo que mucha gente también se confunde y lo ve así, como el San Juan, la fiesta de San Juan. Y los mapuches lo que celebramos es el Wiñoitripantu, que es el solsticio de invierno, que a veces toca el 21, el 22 de junio; el 23 y hasta el 24 alguna vez, pero los católicos hábilmente lo pusieron el 24, San Juan, y al final estábamos adorando a San Juan, bailando y saltando. Pero ahora estamos volviendo acá, la mayoría de la gente ha comenzado a redescubrir de que San Juan no tiene nada que ver con nosotros y que estamos hablando del Wiñoitripantu. Algunas escuelas lo hacen de manera folclórica, otros más profundo, otros para cumplir, pero ya está volviendo el día del solsticio de invierno, eso nos está pasando en Chile y lo que conozco de los países cercanos a esta zona, también están haciendo esa reflexión, no conozco la de México.

Cuando vienen con el tema de la ciencia occidental les digo: no. Hace 14 mil años no había tipos de bata blanca que venían a decirnos cómo hacer parir a las mujeres; no, yo salí de mi madre sobre un cuero de animal, me dejaron caer ahí y salí relativamente normal. Entonces los pueblos indígenas no necesitábamos de este conocimiento que hoy día como que te absorbe completamente. Nosotros teníamos un conocimiento muy avanzado pero fuimos castrados, fuimos bloqueados y no pudimos seguir evolucionando en el desarrollo del conocimiento que teníamos.

Entonces toda una cuestión de parte de la cultura más dominante, la occidental, de no querer mirar lo que somos nosotros; de ahí también el reparo a los antropólogos de cómo escriben, porque hablan de que los cristianos tienen religión y nosotros tenemos credo; no tenemos religión, nosotros tenemos creencias; los cristianos, los europeos, tienen idiomas, nosotros tenemos dialectos. O sea, hay una clara carga negativa, discriminatoria en lo que se percibe. Lo mismo con el tema de la cosmovisión de los pueblos en cosas muy elementales. Por ejemplo, yo les preguntaría ¿qué significa mapu?

Pues significa tierra. El lugar donde vivimos.

Te das cuenta ¿no?, están completamente equivocados. Mapu es todo, es el suelo, el cielo, lo que se percibe. Wallmapu es el todo, el universo, pero siempre es mapu. Entonces cuando la gente comienza a decir que mapu es tierra, todos lo aceptan y da lo mismo. Eso es bruto, es bárbaro.

Antiguamente el mapuche logra entender que él es parte de los otros, por eso es que respeta el río, porque el río es parte mío; por eso respeta a los otros elementos de la naturaleza como un yo, uno más. De ahí sale un concepto que no tiene que ver con los medioambientalistas, porque los medioambientalistas separan la naturaleza del ser humano, lo hacen distinto, mientras que el mapuche, a través del Itrofil-mogen, describen cómo cohabitamos todos, cómo convivimos y nos respetamos todos. Pero también el ser humano necesita comer, vivir de la naturaleza, entonces esa lectura filosófica creo que está volviendo nuevamente a discutirse entre nosotros. Nuestros abuelitos fueron víctimas de la invasión, de la derrota de la guerra y sobrevivieron, pero tuvieron que decir que sí a todo. Nuestra juventud está descubriendo, re-descrubiendo, eso: que cada palabra mapuche tiene un significado que se traduce en Itrofil-mogen. El occidental dice sustentabilidad, uno la busca en mapuche y no existe, lo que más se aproxima es Itrofil-mogen, cómo todos tenemos derecho a la vida. Este es un concepto mucho más profundo, pues no habla solo del ser humano, sino de todo.

Esas cuestiones son las que yo he logrado entender, he tenido harta suerte de conocer indígenas libres de Ecuador para acá, he tenido harta suerte de conocerlos y hablar con ellos y he entendido que están en nuestra sintonía como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, es como la vuelta del ciclo, como que está volviendo el ciclo de la vida a nosotros, una discusión que se está dando en todos lados.

Hábleme de su niñez, Adolfo.

Ja ja, no, ¿qué puedo decir?

¿Cómo era su vida?, ¿qué se sentía ser mapuche, que veía, que sentía?

Me cambió completamente mi visión. Ya le dije un poco lo que significó mi niñez, de vivir en esta separación permanente del chileno. Yo siempre crecí como mapuche y no siendo chileno. Por eso cuando me preguntan en una entrevista de si soy mapuche o chileno, lo políticamente correcto sería decir yo soy mapuche, ante todo soy mapuche. Luego me tocó ser chileno, pero hay mapuches que son argentinos. Entonces, asuntos históricos nos dejaron a unos en Chile y a otros en Argentina. Y crecí en este ambiente. Yo tengo la sensación de que me tocó vivir mi niñez en la postguerra de Chile con los mapuches. Porque eso es que se inventó en la historia que estudian nuestros niños, que dice que nosotros guerreábamos con los españoles, eso fue verdad, nosotros guerreamos con los españoles 300 años, pero tampoco hay que contarlos de plano, porque fueron 300 años de paz y de guerra, porque ningún pueblo en el mundo ha resistido trescientos años de guerra; fueron de paz y guerra, 50 años de paz y luego la guerra, y así, hasta cuando llegó la frontera a Concepción, que fue la última que establecida con los españoles.

Con la paz de Quilín.5

Claro. Ahí hubo un tratado de paz y a nosotros nos tocó ser uno de los pocos pueblos que firmó un tratado de paz con los españoles. Pero a nosotros nos lo escondieron, a mí y a todos. Entonces crecimos con que nosotros guerreamos con los españoles 300 años y que éramos buenos para la guerra, pero no dicen que a nosotros nos ganaron la guerra y que nos invadieron los chilenos, eso no lo dice la historias de Chile, a nuestros niños no les pasan eso. No, “los españoles fueron los malos, ellos guerrearon contra los mapuches, nosotros hicimos las paces con ellos, tuvimos una relación amistosa”. Pero de 1810 para acá nos invadieron y nos sometieron, nos arrinconaron a los peores lugares donde apenas pudimos sobrevivir. Perdimos la guerra. Con los españoles tuvimos guerra pero no ganaron nunca. Con los chilenos, en una época muy compleja, perdimos la guerra. En Argentina le llaman “la campaña del desierto” y acá se llama “pacificación de las Araucanía”.

Entonces una parte de esa historia me tocó vivirla, yo creo que cuando ya estaba saliendo de esa crisis, porque alcancé a escuchar a mi abuelita que contaba que los mapuches no quisieron ir a pelear a la Guerra del Pacífico, se escondieron, no quisieron ir, pero de puro leyendo, leyendo, cuando se hizo la Guerra del Pacifico de Chile con Perú y Bolivia los mapuches se rebelaron aquí, quemamos todas las ciudades, Lebu, Cañete, todas estas ciudades del sur del Biobío para acá. Entonces por algo no quisieron guerrear, porque ellos estuvieron de acuerdo, mientras guerreaba Chile allá ellos se levantaban acá. Y eso no lo cuenta la historia de los niños, la oficial, la que les cuentan a los niños. Ahora se está reconstruyendo la historia, pero Cañete desapareció.

La diputada Girardi interviene con una interesante revelación:

-       A mí en la escuela me enseñaron que los mapuches eran parte de la cultura chilena, de la historia, pero que ya no existían.

Entonces, si me pregunta qué recuerdos tengo, si lo miro desde mi madurez, creo que sí viví en un tiempo de posguerra, de mucha dificultad de sobrevivencia, porque cuando uno le gana la guerra a otro, me imagino yo, si yo cuento con un vecino al que he vencido, no voy a darle la mano para que se levante. Entonces a nosotros nos dejaron a la muerte, en la miseria, nos quitaron toda nuestra hacienda y todo. Fue entonces cuando nuestro pueblo se reorganizó y, hace unos setenta años, cuando estos pueblos estaban devastados, se reorganizaron con sus propios medios haciendo pactos de negocios con los chilenos, cuando fueron sometidos y cuando se dice que los mapuches entregaron la tierra, pero ¿qué les quedaba? Firmar documentos para poder sobrevivir. Entonces mi niñez la miro desde ese punto de vista, porque crecimos sin ninguna condición mínima de sobrevivencia, crecimos muy lejos de lo que significa estabilidad. Por ejemplo, todos los recursos naturales que teníamos nos fueron retirados, estábamos restringidos al mínimo, en la miseria más grande, comíamos lo básico.

¿Y en la escuela?

De los profesores mejor no te digo cómo nos castigaban.

Dígalo, por favor.

Los profesores nos castigaban mucho a nosotros, porque no podíamos hablar el español. Nos decían “no pueden hablar como indio porque eso no les va servir para la vida”. O sea, nos prohibían hablar el mapudungun. Entonces mis papás no me enseñaron mapudungun a mí porque si yo hablaba mal el español me iba a ir muy mal en el colegio. Si yo no pronunciaba bien el español era víctima de burlas, de lo que hoy día se llama bullying. Y lo más trágico de nosotros es que el profesor era mapuche, andaba muy bien vestido, de corbata, los zapatos lustrados, me acuerdo, impecable en todo, y los pisos de la escuela ¡de tierra! Lo miro ahora y realmente era para sacarle un cuadro. Los pupitres de madera y un curso combinado de primero a cuarto año. Y el profesor me acuerdo que nos mandaba todas las mañanas a lavarnos los pies, hubiera o no hubiera escarcha, porque había que entrar a la sala con los pies limpios; no sé qué cosa tenía el profesor en su cabecita, de que teníamos que ir con los fríos de invierno a lavarnos los pies porque venían con barro, y entrar a la sala con los pies limpios, sin barro, aunque los pisos eran de tierra. Para nosotros creo que era un adoctrinamiento, algo pasaba porque era así. Y al que no podía pronunciar las vocales le pegaban, todo mundo aprendía por el susto. Entonces mi papá, que fue hasta tercero básico de primaria, me enseñó a pronunciar bien en español y me enseñó también las cuatro operaciones básicas, las vocales, a leer. Cuando llegué a primero básico fui un alumno adelantado porque mi papá me enseñó, pero no creo que haya estado preocupado porque yo fuera buen alumno, él estaba preocupado de que no me pegaran, de que sufriera, entonces ahora yo saco esa cuenta. Mi papá pudo enseñarme lo que podía, pero cuando llegué a tercero básico ahí supe lo que era castigo. La profesora me acuerdo que nos pegaba, nos pegaba, nos pegaba. Ella no era mapuche.

Disculpe el morbo ¿cómo les pegaba, Adolfo, con una regla o una vara o qué?

Con una varilla de mimbre y también te hacía arrodillarte sobre arvejas, te ponía de rodillas contra la pared sobre arvejas. Al poco rato ya no te puedes ni parar. Era parte del método de estudio que ella tenía con nosotros, para que aprendiéramos a leer, a estudiar, a todo. Claro, yo recuerdo que, para evitar el castigo, le decía a mi papá que iba al colegio pero en realidad nos íbamos a otro lado a jugar. Calculábamos la hora, mi papá nos enseñó a tomar la hora con el sol, poníamos una raya cuando eran las once, otra raya cuando eran las 12 y la sombra nos iba dando la señal de salida. Si no, estábamos atentos a la campana del colegio para irnos corriendo a la casa. En ese ambiente crecimos nosotros.

¿Qué quería ese niño, qué pensaba, qué soñaba, Adolfo?

Yo creo que no soñaba, no tengo idea. A los niños de ahora les estamos diciendo “tienen que estudiar” por esto y por esto otro, por todo. A mí me da la impresión de que nadie me dijo nada, nadie me dijo que yo tenía que estudiar, sino simplemente que tenía que ir a la unidad. Tuve la mala suerte de que mi mamá murió cuando yo tenía 9 años, entonces tengo muy pocos recuerdos de mi mamá y no pude contar con su apoyo. Es un tema medio complicado, crecimos todos juntos, con mis nueve hermanos, con mis primos, con mis tías.


¿La política en qué momento llegó?

Ah, la política. Yo estuve marcado por unas cuestiones, estaba en primero básico, tenía siete años, cuando el golpe militar. Y mi papá fue siempre de izquierda, entre comillas, siempre anduvo de dirigente de comunidades, en la reforma agraria, metido en esas cuestiones. Era un dirigente comunitario. Y por la familia de mi papá, que no era muy conectada a la lucha social, era considerado casi como terrorista, como el malo, el revolucionario. Incluso era discriminado por sus propios papás… bueno, no sé si por sus papás, porque nunca lo discriminan a uno los papás, pero sí reprendido, “no te metas en esto”. Sus parientes cercanos lo veían como algo malo por lo que hacía, entonces fue cuando vino el golpe militar. Me acuerdo que llegaba mucha gente de afuera, mucha gente venía a la casa de mi papá, hacían reuniones, eran mapuches, dirigentes estudiantiles, todas esas cosas; yo crecí en eso. Pero lo que me marcó fue que, cuando vino el golpe militar, el mismo maestro de la corbata fue el que facilitó su escuela para que los militares pusieran ahí su centro de operaciones. Y cuando daba clase el profesor decía que había unos pocos comunistas en la zona y que ya los iban a detener. Imagínese a mí, como niño, en la sala, escuchando eso y pensando en mi papá. Entonces mi papá se sumergió, desapareció de mi casa, nunca supe de él, no lo vi más, pues después del golpe mi papá me acuerdo que sacó de la casa todo lo que es literatura, no sé si los quemó, pero mi recuerdo es que sacó libros y también sacó armas de mi casa. Y se fue. De ahí mi mamá sostuvo la casa como pudo, me imagino. Pero yo creo que mi papá no estaba tan lejos de la casa, se sumergió nomás. Y después supe que no estaba tan lejos, se fue a la clandestinidad con un tío, y después ese tío antes de morir me contó a dónde iban a dormir todos los días, escondiéndose de sus propios hermanos, porque como eran sospechosos tenían la desconfianza de toda su gente. Los buscaban con tanquetas por todos lados y por eso lo dejé de ver, no tengo certeza de por cuánto tiempo, pero de ahí para adelante yo tuve la…, no sé si rabia, pero sí el sentimiento de por qué nos tocó a nosotros pasar eso, y claro, uno mientras va creciendo y va dándose cuenta de lo que significa esto. Me quedé ahí, me quedé en ese sentimiento de estar siempre metido en la política.

Había parientes que habían sido detenidos, de forma que mi papá nos dijo que tuviéramos mucho cuidado con lo que decíamos. Y claro, en la zona donde yo vivo mucha gente fue detenida, torturada y no tuvo protección de nada. No pertenecían a la red partidaria, los partidos quedaron desarticulados, no estábamos cerca de Santiago, no había forma de hacer nada, tuvieron que resignarse a lo que les tocó. Ya de grande, me tocó hacer el trabajo de entrevistar a las víctimas de esa época, cuando yo era niño, cuando pasaron cosas muy terribles, desde que tomaban a la gente, la subían a un helicóptero y los metían en botes en el lago LLeulleu, los amarraban y los metían al lago para que dijeran quiénes eran los que estaban ahí dirigiendo y quiénes estaban contra de gobierno.

Entonces yo me imagino cómo mi pobre viejo pasó penurias, no fue torturado porque se escondió, no fue detenido tampoco, pero a unos parientes de él lo pasaron muy mal, los torturaron de manera terrible. Entonces, claro, uno dice ahí estoy equivocado con lo que venimos haciendo. Afortunadamente mi papá me dio una especie de orientación sin darse cuenta, porque después de que pasó un tiempo del golpe militar, con mi papá escuché en Radio Moscú –una radio que llegaba de la Unión Soviética por onda corta y que mi papá y yo nos quedábamos escuchando al lado del fogón–, lo qué pasaba en Chile. Yo era un cabro de 12 años pero me gustaba tanto escuchar, que mi papá me decía “esto no debís de contarlo a nadie”. Claro, Radio Moscú mentía también porque nos daba la idea de que estábamos ganando, pero Pinochet seguía ahí y no se iba nunca. Así que crecí en ese ambiente.

Luego, después, se reorganizaron las comunidades de maneras más lúcidas, vinieron los partidos de izquierda a organizar a la gente y ahí, sin darme cuenta, yo me fui metiendo en la política, porque mi papá me llevaba a que yo le cuidara el caballo en el monte, mientras él iba a hacer reuniones clandestinas. Entonces mi papá me decía: “Tú te quedas aquí, no te muevas.” Se ponía un gorro tipo montañés y se metía al monte. Lo que nunca supo mi viejo es que yo lo seguía. Nunca supo. Algún día que nos tomamos un vino juntos le dije lo que yo hacía. Ahí me abrazó mi viejo.

Usted vivió todo el proceso de la sustitución de los bosques nativos por el monocultivo de eucalipto. ¿Cuál es su visión desde los años 70 en que inició?

En la época de los sesenta hubo revolución en el mundo entero, los pantalones anchos y todo. Luego vino el gobierno de Allende y los mapuches creímos que a través de Allende íbamos a recuperar… (digo los mapuches creímos, aunque yo era niño en ese entonces, pero los que me representaban en ese tiempo), que a través de Allende íbamos a recuperar la tierra, entonces nos fuimos en masa, en grupo a recuperar los fundos que nos habían quitado los propios chilenos. Y de ahí lo que se llama reforma agraria que en América, y en particular en esta zona, se produjo. Tiene que ver con la Alianza para el Progreso, cuando los gringos dijeron “si no hacemos una programa reforma agraria en Chile la Unión Soviética a través de Cuba se nos meten y no los vamos sacar nunca”. Entonces presionaron a través de la Alianza para el Progreso para que en Chile se hiciera una redistribución de la tierra y todos estuvieron de acuerdo, si no iba a estallar una rebeldía mayor. Entonces se produjo la reforma agraria, Allende la quiso profundizar y nosotros también. Luego de eso, llegó Pinochet y se produjo la contrarreforma agraria, que es un fenómeno del que no se ha escrito mucho, que significa que aquellas tierras que estaban en manos del Estado, ya sea del CONAF o CORA, que fue creada para instrumentar la reforma agraria –mucha tierra quedó en manos de esas dos instituciones para el proceso de entrega a los campesinos y a los mapuches–, fuera entregada a particulares. Lo qué hizo Pinochet en tanto asumió fue agarrar estas instituciones y las pone a cargo de Ponce Lerou, su yerno. Como cabeza de la CONAF, Ponce tenía control de todas estas tierras que hoy día vemos, pero que Allende ya, a través del CONAF, había destinado para remplazar el bosque nativo por monocultivo. Desde Allende ellos ya venían con la idea de remplazar el bosque nativo por monocultivo como la gran solución a la economía nuestra. Entonces, cuando llegó Pinochet, encontró miles de hectáreas plantadas. ¿Qué hace Ponce Lerou?, las pone a subasta pública en Santiago a un precio muy pequeño, casi simbólico, entregándolas a las empresas que hoy día tienen gran poder económico, en ese tiempo llamada Crecec. Se hace una especie de autotraspaso, a través de sus propias redes, para poder hacerse toda esa tierra, con lo que vuelven a ser dueños los mismos propietarios que habían sido expropiados. Entonces Pinochet se asegura de devolver tierras a los grandes propietarios y a los amigos de ellos, a través de subastas a precios irrisorios.

¿Y a los “invasores” los vuelven a sacar?

A nosotros sí, a nosotros los “invasores”, que estábamos instalados desde el golpe de Estado nos arrancamos, la gente escapó porque si no la mataban. Tuvo que irse. Entonces esas tierras quedaron en manos de las forestales, hasta hoy día. Nos fuimos a las otras tierras que también estaban en nuestra expectativa, que estaban a nombre del Estado en la cordillera de Nahuelbuta, no eran de mucho valor para los grandes propietarios, pues todos los valles productivos estaban escriturados a nombre de los descendientes de alemanes, de descendientes de italianos, pero la cordillera de Nahuelbuta estaba a nombre del fisco, con personas campesinas pobres que vivían ahí de alguna manera, y también estábamos nosotros.

Entonces, en el segundo tiempo de la dictadura militar, se produjo que estas tierras fueron regularizadas por personas y estudios jurídicos que le decían al campesino “yo te compro el derecho de posesión”, y le pagaban diez pesos. Pero con ese derecho comprado, de acuerdo con la Ley de bienes nacionales que dice que con cinco años de posesión es suficiente, inscribían la tierra a nombre de ellos y expulsaban a los campesinos. Los campesinos no hacían resistencia porque el campesino y los mapuches tienen otro concepto de la tierra, no es que valga dinero, es parte de otra cosmovisión. Entonces ahí se produjo un desplazamiento campo-ciudad brutal, de manera que en 20 años se despoblaron los campos de la cordillera de Nahuebuta, la mayoría habitados por mapuches y campesinos que vivían ahí de mala manera, que no tenían luz, no tenían agua, no tenían nada y habían llegado después de la Guerra del Pacífico, ahora engrosaban los cordones urbanos.

Bueno, le estaba diciendo entonces que se produjo la contrarreforma agraria y el despoblamiento masivo de la gente con lo que se poblaron los cordones de todas las ciudades de Chile. Entonces, una vez que se hicieron propietarios bajo todos estos subterfugios, simultáneamente le pusieron fuego a los bosques nativos. Yo fui testigo de cómo quemaron el bosque porque inventaron la ley 701 que subsidiaba las plantaciones de pino y eucalipto, sobre todo pino. Tener bosque nativo no era negocio. Lo que le pusieron es fuego. Donde vivo yo, junto al Lleulleu, recuerdo que había bosque nativo, yo fui testigo presencial de cómo lo quemaron, primero moto, hachas, poda, los propios mapuches que trabajaban en las forestales quemando, botando, pues no había otra forma en la época de sobrevivir, y después le ponían fuego. Eso de que ellos protegen el bosque nativo, que la erosión, que sembraron en tierras baldías es un discurso, era puro bosque nativo todo eso, la montaña de Nahuebuto era bosque nativo y le pusieron fuego.

¿Podría recordar algunas de las especies del bosque nativo?

Uh, desde el canelo, ulmo, manío, avellano, el bosque valdiviano, lo que ustedes todavía ven estaba aquí de manera potente; toda la fauna también, estaba vigente. Es que era otro paisaje. Yo he sido testigo de cómo ha ido cambiando, es como ir a ver todavía la zona de la 10ª región. El agua era abundante, esas tierras tenían mucha agua todos los días y hoy ya no la tienen. Entonces, en los últimos 30 años cambió el paisaje de la montaña de Nahuelbuta de manera brutal.

El monocultivo forestal representa el segundo ingreso nacional chileno después del cobre. A su modo de ver ¿benefició de algún modo a la zona mapuche el ingreso de todos esos recursos que significaron empleos y dinero circulante?

Decir que no sería poco objetivo. Efectivamente ha generado economía, pero ¿a qué costo?, ¿a qué impacto? Porque sabemos que ese monocultivo va a crear un colapso medioambiental. Yo no tengo ni una duda de que va a ser un colapso medioambiental. Hoy día tenemos un discurso complejo porque a la autoridad de turno le cuesta enfrentar esa realidad; oye, estamos dejando las cuotas, estamos dejando una calamidad medioambiental, a costa de que tengan un sueldo relativamente aceptable en el trabajo forestal; o sea, hoy día hay mucha gente que depende del trabajo forestal. Entonces, como el gobierno ha creado con ello una alternativa económica, están casados con una dinámica en la que sabemos que vamos al precipicio pero seguimos en ese camino. O sea, el monocultivo de pino y eucalipto nos va a llevar a un colapso medioambiental en estas regiones, yo creo que en gran parte de Chile, lo vemos con la catástrofe de los incendios que tiene que ver con eso, el que no tengamos agua para refugiarnos del fuego; es porque los eucaliptos la han colapsado, pero también porque no hay una planificación responsable sobre el uso de nuestros suelos. Cómo es posible que tengamos las ciudades rodeadas hasta el último punto, el último metro cuadrado, con árboles de monocultivo. Eso es una bomba de tiempo. Ponerle a las ciudades eucalipto y pinos, altamente inflamables, donde hay agrupaciones humanas viviendo todos los días, es no tomar en cuenta que en algún momento va explotar y ahí tenemos el resultado. Yo, cuando paso por Curanilahue, que hace 40 años era una ciudad minera, de carbón, veo que hoy día está rodeada de puro pino y eucalipto, entonces estamos expuestos a que en algún momento se produzca un incendio y esa ciudad va a desaparecer porque no tiene cortafuegos, no tiene una zona de seguridad que delimite el fuego.

Cuando voy a Valdivia lo que encuentro es eucalipto en las grandes praderas que producían leche, un mercado que no tiene la rentabilidad que tiene el pino, entonces estamos siendo irresponsables como humanidad, con nosotros mismos, con la seguridad alimentaria. No tenemos hoy ni siquiera tierra para cultivar papa, un alimento básico para comer que en el pasado permitió la sobrevivencia de Europa, ¿y de dónde llevaron la papa?, de acá. Entonces yo creo que hay colisión de intereses, porque una cosa es dirigir una economía para que funcione relativamente normal, sana entre comillas, sustentable de cierta manera… y otra apostar a causas perdidas.

La aplicación de la ley antiterrorista se aprecia muy señalada hacia el pueblo mapuche, con casos manifiestamente injustos como el de la Machi Francisca Linconao, entre otras decenas de casos ¿qué opinión tiene a este respecto?

Lo que pasa es que yo no estoy sorprendido por la aplicación de esta ley, es parte de los instrumentos del Estado y una forma de reprimir al pueblo mapuche. Porque cuando se constituyó este país, no hace más de doscientos años, el diario El Mercurio hablaba de que éramos bárbaros y en el propio parlamento se discutía si teníamos alma o no;  se daban acalorados debates sobre si los mapuches éramos seres humanos. Luego se discutía si teníamos espíritu, y después se discutía si teníamos derechos. El Mercurio titulaba así: “Los mapuches no tienen alma”; pasado el tiempo, a decir del propio diario, los mapuches éramos borrachos, salvajes y bárbaros. Ese era el mapuche que creían conocer los chilenos. Luego, en la época de los 60, pasamos a ser revolucionarios y comunistas. Y en esa época nos toca ver, en el propio El Mercurio y todas sus sucursales, que somos terroristas. Si tú vas a Santiago, si vas a Concepción: “mapuches, ah, terroristas”. Va instalado en el imaginario colectivo del chileno común de que somos terroristas. Somos objeto de burlas, a mí cuando voy a los partidos del gobierno de la burocracia estatal: “cuidado que traí fósforos”; yo me río, pero es un estigma, un instrumento comunicacional de los poderes económicos que logran instalar un estereotipo de personajes para que todos sean catalogados como tal. Yo creo que no es terrorismo, los mapuches luchan contra esas convicciones pero no es como el terrorismo que conocemos en el mundo y en el que hay consenso de que es terrorismo. Entonces yo creo que estamos viviendo un tiempo de la historia bajo el estigma del mapuche terrorista. Leí hace poco un caso en Argentina, donde también hay titulares que acusan a los mapuches de terroristas, porque también en Argentina necesitan inventar una historia para desnaturalizar nuestra legítima lucha. Entonces, hoy día inventan al mapuche terrorista. Yo creo que nosotros estamos frente a eso. Es un instrumento que el Estado chileno tiene a través de sus aparatos, o sea, gobierno, policía, tribunales, parlamento, para poder frenar la pelea de los mapuches, tenerlos a raya. Lo que me parece paradójico es que, como tú bien lo describes, no hay ningún chileno -salvo el caso particular muy publicitado de la bomba en Santiago, que además salieron libres- preso por terrorista. Por lo tanto está demostrado científicamente, ya que ustedes trabajan con tantas estadísticas, que es una ley diseñada para los mapuches. Pero lo más paradójico es que, aunque fue creada por Pinochet para aplicarla a todos sus opositores, que son los que hoy día gobiernan, lo impensable es que quienes están ahora en el gobierno, asumieran el gobierno, incluido Ricardo Lagos, incluido Aylwin, incluida la Michel Bachelet, incluido Frey, y sin ningún cuestionamiento la aplican en contra de los mapuches. Y de paso le hicieron un maquillaje para que dijeran que la modificaron, pero es la misma ley. Entonces hay una doble moral, una doble conducta, porque los mismos que se quejaban en todos los foros internacionales de que Pinochet era muy malo porque torturaba y aplicaba una ley ilegítima, arbitraria y no sé qué, esa misma ley la toman y la aplican en contra de los mapuches. Y nadie se pone sonrojado, nadie se avergüenza, es como un doble discurso, terriblemente difícil de llevar. Y detrás está el diario El Mercurio, está el diario La Tercera, están todos los medios de comunicación controlados por los mismos tipos.

Y lo que me tiene preocupado ahora es que la Sofofa (federación de empresas y gremios vinculados al sector industrial chileno), que es el poder más activo de los conservadores de Chile, levanta actualmente todo un discurso sobre que en esta zona del país no hay estado de derecho, o sea, que no hay ley que se respete. Yo lo que me temo es que después vayan a instalar el discurso de que no hay estado de derecho y a imponer una represión dura. Una más. Eso es lo que se viene como música de fondo. Y eso es lo que no dicen. Uno mira entrelíneas y es lo que se viene.

Gracias alcalde.

Citas:

1 El Mostrador, por Catalina Barrios, 7 enero 2017
2 El Mostrador, 26 y 29 mayo de 2017
3 Ancalao Gavilán, Diego, El Mostrador, 26 diciembre 2016
4 Aylwin, José, Hechos de violencia en la Araucanía y regiones aledañas, El Mostrador, 20 de enero de 2017
5 Los acuerdos de 1641, la paz de Quilín (el autor cita al maestre de campo don Fernando Bascuñán) “fueron los siguientes:  (uno) que no habían de ser encomendados ni tener más señor que el Rey para servirles de soldados en las guerras y que en esto solo, los habrían de ocupar, (dos) que no habían de pagar tributo, ni grabo de maíz, ni otra legumbre alguna, (tres) que no lo habrían de reducir a pueblo de ranchería ni estacada, (cuatro) que los indios poblados (indios amigos) y que estaban en doctrina usasen, si quisiesen, de su libertad y se pudiesen ir del lugar de su habitación…” (sic) (Bengoa, José; Historia de los antiguos del sur, p. 490, Ed. Catalonia Ltda., 2007)

Fotos de Tirúa de Malú Méndez Lavielle (excepto alcalde solo, tomada de Internet)