jueves, 12 de octubre de 2017

Educación indígena: Lo hemos ido resolviendo

Un rasgo distintivo de los maestros bilingües (o educación indígena) de hoy en México es que casi todo depende de ellos, más allá de la voluntad o el interés oficial. La mayoría de las veces, si hay o no recursos depende de una complicada trama burocrática entre las escuelas y sus autoridades, la organización local que el director de la escuela pueda lograr y, desde luego, su habilidad, de la que depende casi todo. Un caso paradigmático de mi recorrido por las sierras fue el del maestro Benito Quiroz, de un pueblo del municipio de Tlaxiaco, Oaxaca, en donde, con una enorme visión empresarial, ha creado una especie de emporio de las ruinas que recibió hace 20 años.


A primera vista, el Centro de Integración Social de Santiago Yosondúa, en el municipio de Tlaxiaco, Oaxaca, parece un centro vacacional. Pulcros edificios en un impresionante jardín de pasto y flores. Al descender las escalinatas de la entrada un ojo de agua; palmillas y cucharillas, flores de cartucho, alcatraces y rosas; detrás del conjunto, un majestuoso árbol donde descansó en algún momento del pasado el expresidente Lázaro Cárdenas del Río, cuya efigie de bronce preside el patio principal.

El maestro Benito es un hombre de unos cincuenta años con aspecto de luchador, de 1,52 de estatura y unos bien ganados ochenta kilos, que resultó por azares del destino un negociante extraordinario; cambió ese centro que encontró destruido en un pequeño emporio autosuficiente cuyas preocupaciones son, ahora, la banda de música y el vestuario del grupo de danza, en tanto que mantiene los negocios establecidos con estrategia de economista.

Santiago Yosondúa es un municipio de la parte sur de la Región Mixteca, a una altura de 2,200 msnm. Para llegar hasta allí de la ciudad de Oaxaca, hay que ir por la autopista a Nochistlán y se sigue hacia Yanhuitlán, donde se toma la desviación a Tlaxiaco, se pasa por Teposcolula, por Yolomécatl y de Tlaxiaco se toma un camino de terracería hasta Santiago Yosondúa, donde se encuentra el internado bilingüe “Mi Patria”. En los alrededores existe una gran cantidad de especies arbóreas maderables: enebro, encino, sabino, madroño, cedro y caoba; hablando de frutas, abunda el plátano, el mamey, el zapote negro, la ciruela; naranjas y variedades de limón. Será por eso que el 60 % de sus habitantes se dedica a sembrar hortalizas, frutas, maíz y frijol.


16 de junio de 2011

Centro de Integración Social número 20, “Mi patria”, de Santiago Yosondúa, Tlaxiaco, Oaxaca.
Prof. Benito Quiroz

Soy el profesor Benito Quiroz Jiménez, director del Centro de Integración Social número 20, “Mi patria”, ubicado en esta población de Santiago Yosondúa, Tlaxiaco, Oaxaca. He cumplido 29 años de servicio, al frente de este internado en particular tengo siete periodos escolares concluidos. Yo, básicamente, soy de raza indígena y al terminar mis estudios, pues, me inspiró la idea de buscar trabajo y trabajar con mi misma raza, con mis hermanos de raza. Así que me acerqué a la Dirección de Educación Indígena a solicitar una plaza. Tuve la suerte de ser seleccionado para ello y a eso obedece que estoy aquí.

Aprecio a los niños, ha sido muy bonita la vivencia que hemos tenido con ellos en las diferentes escuelas donde he prestado mi servicio, pues he tratado de enseñarles lo mejor, he tratado de tener el mejor del interés para que ellos aprendan, para que salgan bien preparados para la vida. Ese ha sido mi principal empeño, pero también he estado inculcándoles hábitos, especialmente el deporte; yo amo el basquetbol, me gusta el futbol y he estado integrando equipos muy competitivos en las comunidades que he tenido la oportunidad de recorrer. En particular en esta escuela, una experiencia muy grata que no se nos va a olvidar. Contar con niños de diferentes pueblos, de diferentes etnias, con variantes dialectales diferentes, me refiero a la lengua mixteca, pero que tiene sus diferentes sonidos. Aquí los niños lo expresan, se expresan en su lengua, no les cortamos la libertad, por el contrario, los animamos para que sigan haciendo uso de su lengua, dentro del aula y fuera, en los espacios libres. Para eso es la enseñanza bilingüe.

También tenemos triquis, desafortunadamente no tenemos aquí un maestro que hable la lengua triqui, tenemos puro mixteco; sin embargo, también respetamos a los niños que hablan la lengua triqui, los valoramos, los apreciamos y les inculcamos que sigan haciendo uso de su lengua. Estos niños vienen del pueblo de San Andrés Chicahuaxtla.

Esta escuela es un internado, se les da una beca para la cuestión alimenticia equivalente a 840 pesos mensuales hasta hoy, les ofrecemos la beca a los que lo deseen, los niños que asisten a la escuela vienen de diferentes pueblos. Tengo algunos en este ciclo escolar que vienen de San Juan Mixtepec Justlahuaca, alumnos que vienen de  San Esteban Atlatlahuacan, alumnos de las colonias populares de Tlaxiaco, alumnos de Santiago Amoletepec Zona de Vega; alumnos, un poco más numerosos, del municipio de Santa Cruz Putla y 26 alumnos exactos que son de este municipio de Yosondúa. Manejo una población de 69 alumnos en este periodo escolar. Tengo a tres maestros docentes, los grupos son multigrado; están fusionados: el primero con el segundo, el tercero con el cuarto y el quinto con el sexto. Les ofrecemos el servicio de lavandería, tengo una lavandera; les ofrecemos el servicio de enfermería para la atención de su salud, contamos con una enfermera; para la alimentación, les damos almuerzo, comida y cena a los alumnos, cuento con dos cocineras.

Cuando llegué a este pueblo tuve muchos deseos de contar con un ahorro para arreglarla. Le hemos puesto, déjeme decirle, mucho empeño. Hemos hecho diferentes actividades, pues partimos de cero, no tuvimos nada, la escuela estaba semidestruida, nada de cristales, puertas, todo muy roto, abandonado. El sistema de energía eléctrica no servía, el agua igual. Y nos propusimos arreglarlo, tuve como personal a 27 trabajadores y me reuní con ellos, los sensibilicé y se prestaron al trabajo. Quiero que sepa que en el primer periodo que criamos puercos, de la raza fina, vendimos 47 animales. Sacamos, no recuerdo exactamente, pero sí más de veinte mil pesos en la venta de puercos; al mismo tiempo, dos de mis compañeras, que siempre han estado poniendo mucho empeño y mucho interés, me pidieron que les construyera un pequeño viverito, donde cultivaron más de dos mil plantas de ornato que pusimos a la venta en la comunidad; las estuvimos transportando nosotros, con los mismos alumnos abrazando sus plantas, vendiéndolas de casa en casa; así se vendieron más de mil quinientas y el resto sirvió para los jardines de la propia escuela. No solo eso, cultivamos la tierra, cultivamos los terrenos, aproximadamente media hectárea de maíz elotero; con ese elote, pues, tuve una experiencia muy grata, la planta se dio mucho muy bonita, sacamos elotes en venta de primera calidad, aunque más de la mitad de la cosecha, al concluirse el ciclo escolar, no lo pudimos vender y se  perdió. 

Entonces de ahí hemos estado sacando recursos, hemos realizado rifas de animales con el propio personal, puercos, principalmente. Hemos sacrificado puercos para consumo de los niños, pero también la mayor cantidad de carne se pone a la venta en el mercado. Entonces, de ahí hemos estado sacando recursos y los hemos multiplicado. Así fue como pudimos colocar cristales en las ventanas; con ayuda del Instituto de Educación Pública de Oaxaca, pudimos reparar la escuela, con ese mismo recurso construí el invernadero, que me costó la cantidad de treinta y nueve mil ochocientos pesos; tuve que pedir un préstamo en una caja solidaria, pero produjimos en el invernadero, cosechamos jitomate y se dio, gracias a Dios, mucho muy bonito. No solo bonito, mucho muy bonito. Con tres cultivos que le pusimos al invernadero pudimos pagar el costo del invernadero.

El periodo escolar pasado me propuse fundar una banda de música. Lo que empezamos fue a vender carne, hemos sacrificado puercos, los niños y los maestros salen a vender y a promocionar. Así es como hemos ido adquiriendo instrumentos, con una inversión a la fecha de alrededor de noventa mil pesos, aunque todavía tengo un adeudo de treinta y dos mil pesos, que va a tener que ir saliendo con  la venta del trigo, que se lo vendemos al propio internado. Y así vamos a ir saldando. Ahorita tengo avena en el otro lado, esa avena la vamos a poner en venta, ya está vendida, solamente la vamos a cortar para llevársela al cliente. Así vamos adquiriendo recursos económicos. Pero no solo eso, tenemos ingresos en la cooperativa escolar, que les vende golosinas muy económicas a los niños, útiles escolares con lo básico: cuadernos, lápiz, bolígrafo, sacapuntas, borradores, también para que no salgan al centro del pueblo a comprar, aquí se les vende al mismo precio o incluso a un poquito menos. Se acumula y se junta el recurso para el fin de periodo, cuando hacemos los pagos. Así hemos ido resolviendo los problemas. Pero no solo eso, fíjese que cultivamos muchas flores y aquí las vendemos por docenas. Cuando hay un compromiso en el pueblo vienen con nosotros, les vendemos por docenas cartucho y alcatraces, les vendemos rosas y otras flores, de ahí han estado saliendo recursos. Ahora la maestra recogerá la tercera cosecha de hortaliza, la primera salió muy bien: lechuga, rábanos, cilantro, ejote, que se acabó. Ahorita nada más vamos a reunir el recurso a ver cuánto sale, pues hay que ir a pagar deudas y hacer más planes. De ahí tenemos que hacer un apartado para ir a dejar a los niños y para volver a traerlos, básicamente la gasolina. Nada más. Con eso lo hemos ido resolviendo. 

Tenemos además las actividades académicas que se les dan, en el aula contamos con los talleres de danza, taller de carpintería y de música. Tres talleres. Para la jardinería, que es muy amplia como puede usted ver, no contamos con personal especializado adicional, las realizamos los maestros con los alumnos, básicamente. Nos distribuimos las áreas de jardinería, las cultivamos, las arreglamos, las regamos. Eso es lo que hacemos.

Los obstáculos que tenemos son la carencia de recursos económicos; aunque no lo queramos tiene que ver en todo. No tenemos herramientas para el cultivo agrícola, no tenemos herramientas para jardinería, no tenemos recursos suficientes para material de aseo, no tenemos recursos para artículos deportivos, como balones de basquetbol, fútbol, etcétera. Esos son los obstáculos que tenemos.

La satisfacción es de que, primero, en lo personal, de tener un trabajo, de tener un salario para poder solventar nuestros gastos, nuestros compromisos; segundo, una gran satisfacción de tener alumnos en esta escuela de muchas comunidades, de varias etnias, eso es básicamente muy satisfactorio, contar con ellos, vivir con ellos. Déjeme decirle que a los alumnos aquí los vamos a traer de sus comunidades en una camionetita, los trasladamos a la escuela y aquí los cuidamos, aquí los bañamos, aquí jugamos con ellos, aquí les enseñamos, aquí comemos con ellos. De tal forma que me siento muy satisfecho de contar con ellos, con los niños, porque son casi casi nuestra familia… ¡son nuestra familia! Eso es lo que más me satisface.


Centro de Integración Social “Mi Patria”, número 20 de Santiago Yosondúa, municipio de Tlaxiaco, Oaxaca.
Prof. Alejandra Mendoza Cortés

Ingresé por medio de un examen de conocimiento y de la lengua originaria, que es el mixteco. Yo puedo hablar bien el mixteco, mi familia lo habla y por medio de un examen entré a trabajar aquí.

Mi nombre es Alejandra Mendoza Cortés, soy originaria de Xalcatongo de Hidalgo, un pueblo vecino, presto mis servicios en este internado como maestra de danza, pero mi labor empieza desde las diez de la mañana cuando atiendo la biblioteca, y por la tarde me voy con los niños de primero a sexto, los que están en este taller de danza. Nos ponemos a ensayar bailes nacionales y de la región. Ahorita estamos ensayando un baile de aquí de la Región Mixteca que se llama Sones de Tlaxiaco, que es nuestro distrito. Los niños bailan también bailes nacionales, como son los bailes del estado de Jalisco, el Son de la Negra y otros. Muchos sones.

Se trata de rescatar las costumbres de nuestros antepasados, porque la verdad ya se están perdiendo aquí, pues llegan muchos niños que ya no hablan la lengua originaria de su pueblo. Yo me siento orgullosa porque crecí con esas costumbres de la lenguas, de lo que es la gastronomía. Por eso me da gusto cuando los niños empiezan a preguntar,  algunos tienen deseos de aprender la lengua originaria, las historias y las costumbres de los mixtecos. Muy poquitos, unos cuantos nada más, lo hablan, y otros el triqui, de la región alta. El triqui es totalmente diferente al mixteco, en la entonación y todo; también se escribe completamente diferente a la lengua mixteca.

Ahorita, un obstáculo que encontramos aquí es que no contamos con algún equipo de video o de sonido para que los niños tengan referencias visuales y vean otros bailables, que vean cómo es. Un poco de tecnología y equipo es nuestra principal carencia. Al ver videos los niños se motivarían más. Muchos de ellos, cuando llegaron en este internado, pues, la verdad, no podían bailar y poco a poco fueron aprendiendo. Ahorita bailan muy bonito, fuimos a presentarnos a un pueblo en una actividad, un evento estatal, llevamos a los niños y lo hicieron muy bien. A mí me dejó muy satisfecha porque sí bailan bien los niños. Fuimos a un festival el 20 de noviembre, el 10 de mayo aquí en el pueblo y lo hacen bien. Algunos padres de familia nos han felicitado porque sí bailan.

Ahora, el otro problema, aprovechando que está usted aquí -pues nunca se sabe-, para que nos pudieran apoyar en los vestuarios, porque aquí los niños llegan sin nada, aquí hay que conseguirle desde un pasador hasta sus zapatos; hay que conseguir, rentar o mandar a hacer algunos trajes del estado de Veracruz, de Chiapas, el del jarabe mixteco, que es el original de la región. Y no contamos con eso, no sé si por medio de ustedes nos apoyarían para tenerlo. Necesitamos telas, pues la verdad han salido muy caros los vestidos. Le digo al director: “quisiera poner otro baile”, pero el problema es que no hay forma de vestirlos. 

Aquí nos hemos organizado, yo principalmente con mis niños, en sembrar hortaliza, rábanos, lechuga, cilandro. Y salen a vender, han recolectado algún fondo económico y de ahí pudimos hacer vestidos; la dirección también, vendiendo avena, alfalfa. Ahora vamos a mandar hacer el traje de Jalisco, sí, pero nos ha costado demasiado. Ojalá ustedes nos pudieran apoyar. Gracias a los marranitos tuvimos uno de los vestuarios. Ahorita tenemos en el invernadero rabanitos, son tres cosechas, ahora vamos a sacar la cuarta cosecha, hacemos los manojitos y se van los niños a la población a venderlos a cinco pesos: rábanos, lechuga, cilandro. Y col, pero la verdad desconocemos la técnica de la col, como que no resultó, pero ahí está. Ejote también hemos salido a vender. Por esos medios hemos adquirido algunas ropas de las regiones que ya tenemos.

A mis niños, la verdad, a mí en lo personal, nos dio mucho gusto, porque sí nos informaron que iban a venir. Y los niños estaban muy motivados esperando y, cuando los vieron, “ya llegaron, ¿son ellos?, sí, son ellos”, les digo, están muy contentos, ojalá pudieran regresar otra vez por aquí, pues es un pueblo que se encuentra muy lejos de nuestro distrito, pero está muy bonito.



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jueves, 5 de octubre de 2017

Un alfabeto para la nación ñuu savi

Mi recorrido por las sierras en busca de una versión palpable de la educación indígena contemporánea me llevó a la comunidad mixteca de Unión Buenavista del municipio de Santiago Apoala, Oaxaca, donde fue posible entrevistar a un inteligente profesor ñuu savi encargado de toda una escuela en las cumbres de un enorme cañón.


15 de Junio de 2011

La escuela “Víctor Bravo Ahuja” está en la parte alta de un profundo barranco salpicado de enormes piedras blancas que, dicen, provienen de un volcán. Resulta obvia la elección del nombre de la comunidad: Buenavista, pues todos los elementos incluidos en su paisaje: el aire, el sol, la lejana parte vecina al otro lado del cañón, en donde han puesto un moderno mirador turístico, orillan a ese sustantivo.

Para llegar al municipio de Apoala hay que salir de Oaxaca por la autopista a Puebla hasta Nochistlán, de ahí se toma un camino de tierra que sube hasta la población de Unión Buenavista, al borde de un barranco profundo en cuyo fondo, cruzada por un río de manantial que nace ahí mismo (en ñuu savi: Yutsa To`on: “río que arranca”), se encuentra la cabecera municipal Santiago Apoala.

Apoala se localiza al noroeste de la Mixteca Alta de la región Mixteca, a  1,970 msnm. El combustible principal es la leña y se nota, los bosques han desaparecido para dar cabida a sembradíos de maíz, frijol, trigo y calabaza de precaria producción. Por sus matorrales se escabullen aún coyotes, comadrejas, tejones, ardillas y zorras, aunque es difícil verlos. Un burrito, en cambio, se quejaba amargamente de estar amarrado en la parte baja del patio escolar.


Prof. Miahil García Santiago
Escuela primaria bilingüe “Víctor Bravo Ahuja” de Unión Buenavista del municipio de Santiago Apoala, Oaxaca.

Mi nombre es Milahil García Santiago, el nombre de la escuela es Primaria bilingüe “Víctor Bravo Ahuja”, establecido en esta comunidad que es Unión Buenavista que pertenece al municipio de Santiago Apoala.

La educación que imparte nuestra escuela es una educación bilingüe, acá lo primero que hacemos, lo que estamos tomando más en cuenta es la lengua materna, la lengua que los niños practican a diario, porque es la lengua principal de los niños; la lengua número uno para ellos es el mixteco y como segunda la lengua ellos utilizan el español. Entonces ahora, al estar impartiendo asignaturas con los niños, pues primero lo hacemos en lengua indígena, posteriormente los estamos retroalimentando con el español, desde luego, para que también lo conozcan cuando ellos se vayan, cuando tengan la necesidad de salir. Entonces ellos deben que tener otra forma de cómo comunicarse más allá del pueblo, por ejemplo, cuando vayan a la zona urbana. Por eso es que también retomamos el español como segunda lengua, pero la lengua número uno, acá en nuestra escuela, con la que impartimos nuestras asignaturas, es la lengua mixteca.

Mi interés para ingresar a este sistema más que nada fue por estar ayudando más a mi gente, a mis paisanos, porque como usted bien sabe anteriormente nuestra gente tenía que emigrar a nivel regional, a nivel estatal, a nivel nacional; tenía que emigrar por sus muchas necesidades ¿no?, entonces, viendo su situación, los problemas que ellos enfrentaban, me nace el interés de ingresar al sistema de educación indígena. ¿Por qué no estar al lado de nuestros paisanos?, ¿porque no estar al lado de nuestra gente?, para estar compartiendo con ellos estos momentos difíciles, para que así también ellos no se sientan solos y, por qué no, impartir una educación bilingüe, porque aquí, quiérase o no, hay que fortalecer la cuestión cultural que está arraigada en cada uno de nuestros pueblos, nadie la va a fortalecer más que nosotros mismos. Y ese fue mi interés por involucrarme en el sistema de educación indígena.

El proyecto que implementamos y estamos trabajando acá es acerca de nuestra lengua materna. ¿Por qué nace el interés, por qué no darle relevancia, por qué no fortalecer esa lengua indígena de nuestros ancestros, nuestros hermanos mixtecos? Ellos lo hablan aún en algunas comunidades, porque no en todas, en algunas comunidades se conserva la lengua mixteca, y por qué no darle más auge, darle más, fortalecerla más.

¿En qué sentido, profesor?

En el caso de nuestra escuela, en el caso del municipio de Santiago Apoala, bueno, yo tenía interés de tener un alfabeto, un pequeño alfabeto, de acuerdo a la variante del municipio. ¿Para qué?, bueno, pues si los niños hablan, la lengua indígena es su medio de comunicación en todo momento, entonces por qué no buscar la manera de que ellos lo escriban, porque todos esos saberes comunitarios, los cuentos, las leyendas, las memorias, las anécdotas, esos chistes que hay, que son netamente de la cultura mixteca, por qué no darle relevancia. Entonces de ahí nace, pues, la inquietud de echar a andar este proyecto. Claro que es un trabajo bastante difícil, porque como lo acabo de decir, es a largo plazo. Muchos pensamos que es un trabajo que de la noche a la mañana ya está terminado, inclusive que escribir aparentemente es fácil, pero no, porque si escribimos algo lo pensamos a consideración de los lectores, ahí se van a ver muchísimos detalles; se vuelve a reescribir, se vuelven a ultimar los detalles y aún todavía sigue. No es un trabajo terminado. Entonces nos metimos en un problema que, quizás, a la larga, va a tener un resultado. Pero al momento estamos iniciando.

Para poder iniciar con la escritura con de la lengua ñuu savi, nosotros hemos asistido, no a muchos, a unos que otros congresos programados por una academia que es la que se encarga de ir dando los parámetros que tenemos que utilizar para la escritura de nuestra lengua mixteca. Desde luego que hay un alfabeto de manera general para toda la nación ñuu savi que abarca Puebla, Guerrero y Oaxaca, pero de ahí, lo que estamos haciendo acá en nuestra escuela y a nivel sector Apoala, lo que estamos haciendo es que estamos, de ese alfabeto, estamos tomando las grafías que utilizamos para hablar  o comunicarnos como hablantes. Entonces de ahí estamos retomando para hacer uno que sea de la variante de este municipio o de la localidad.

Las letras son occidentales, aunque algunas no, como el caso de la “q”, la doble “m” la “c”, esas ya no las tomamos en cuenta, para eso las sustituye la “k”, a la doble “m” la sustituye la “y”, y así, no todos las letras del abecedario se utilizan. Por otra parte, tenemos el problema de que la lengua mixteca es una lengua tonal, entonces ahí es donde tenemos un poco de detalles, pero como la academia está en constante renovación, realizando trabajos de investigación, nos está dando las herramientas necesarias para poder realizar esta actividad. Pero sí hay un poco de dificultad, sobre todo porque inclusive ahí se utilizan tonos medios, bajos, altos; entonces, como hablante se me va a ser difícil porque los tonos no los usa el español, pero como todavía no están alfabetizados, son un problema. Primero hay que empezar con la alfabetización, entonces sí podremos meternos con los tonos. Y así. Ese es el mecanismo que vamos a seguir para fortalecer este trabajo.

Más que nada yo pienso, me enfoco más, en el concepto de la cosmovisión mixteca, de mis raíces; la naturaleza, yo convivo con ella pero de acuerdo a mi raíz cultural, no viendo a la naturaleza de la manera occidental.

Unos de los obstáculos en cuanto al terreno educativo, a la labor que estamos realizando, son, por ejemplo, los programas, porque en cada sexenio nos dan diferentes programas, cada gobierno tiene un proyecto diferente. Entonces, lo que pasa es de que nosotros apenitas si estamos queriendo agarrar al programa vigente,  de este sexenio, apenas si estamos iniciando, empezando a entenderlo, a descifrar todo el programa, cuando ya hay relevo de sexenio y viene otro programa con otra mentalidad, con otra visión. Entonces definitivamente algunos tienen la sensación de que no podemos encontrar alternativa.

¿Cuál es entonces la educación que se debe impartir, profesor?

 Ahí, muchas de las veces, lo que hacemos es buscar una alternativa nosotros mismos, por sí solos, para impartir la educación, para seguirla haciendo con los alumnos. Por ejemplo en este periodo, de repente, dicen: “No, ya no se va a seguir trabajando con este plan, ahora vamos por proyectos”, y nos los cambian totalmente, les dan la vuelta totalmente. Lo ideal es que fueran evolucionando y que se fueran dando otras alternativas, pero sin perder lo que es desde un inicio; que tenga una secuencia, claro que debe de evolucionar porque los tiempos van cambiando, entonces deben de ir a la par con todo lo que está evolucionando como, por ejemplo, con la cuestión tecnológica; la tecnología debe de estar al día, igual eso debe de ir gradualmente de acuerdo a los cambios que se dan, pero no un cambio totalmente brusco, porque eso nos encierra en un dilema del que no podemos salir.

Como maestro bilingüe lo que más me emociona, lo que más me satisface es, por ejemplo, estar impartiendo la educación en forma bilingüe, sobre todo utilizar mi lengua materna para impartir la educación a los niños, y es el arma más fuerte, también, como medio de comunicación, no nada más en esta comunidad sino con otras comunidades en donde hay personas hablantes de la lengua mixteca, pues eso es lo que más me emociona. Hay una gran cosmovisión dentro de la cultura y muchas de las veces si uno no las cultiva, hay personas que tienen una gran capacidad o son conocedoras de la cultura, pero si ellos no hablan, hay muchos que no hablan el español,  entonces yo como hablante eso me ha ayudado muchísimo para indagar, para investigar y traerlo aquí con mis alumnos. Y eso ha sido un arma fundamental.

Ya ve que la intención era, hace 500 años, la intención era acabar con esta cultura, después fue castellanizar. Es como la política de hoy en día. Dicen, por ejemplo: “no, es que debe un niño debe de hablar inglés”. Casi iban a acabar con la cultura, pero afortunadamente no se pudo. Y no se podrá, porque en muchas comunidades hay gente que tiene conocimientos de esa gran esencia cultural; de nosotros depende, en mi caso, como indígena, de nosotros depende que eso se siga conservando.

Yo he tenido la oportunidad de hacer programas de radio bilingüe y de ahí me nació más interés a hacia mi cultura; antes, no estaba yo muy bien convencido de lo que era mi cultura, tenía yo identidad, pero aún no estaba seguro de cuál era en sí mi identidad. Pero ya tuvimos una experiencia por ahí y es algo muy satisfactorio, en el sentido de que es tan grande la cultura, es tan bonita, que tiene uno todo ese potencial cultural, pero que uno mismo se encierra y uno mismo hace que eso no se expanda, no se vaya más allá de donde debe de estar.

Gracias, profesor.

Pasado el tiempo, me dio mucho gusto encontrar en la Red una cápsula radiofónica escrita y leída por el Profr. Mijail García Santigo, llamada Identidades. Te invito   a escucharla.



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sábado, 30 de septiembre de 2017

Los mapuche y la doble moral de la democracia

Muchas gracias a Hermann Bellinghausen por la publicación de una versión reducida de esta entrevista al alcalde de Tirúa Adolfo Millabur Ñancuil en el suplemento Ojarasca de la Jornada correspondiente a septiembre 2017, que puede leerse aquí:

http://ojarasca.jornada.com.mx/2017/09/08/wallmapu-democracia-chilena-y-doble-moral-2426.html

Ahora tengo el gusto de presentarte la versión completa de dicha entrevista.


Un examen pendiente que tienen los chilenos para el siglo XXI es resolver o paliar de algún modo el perdurable conflicto con el pueblo mapuche, que representa un 83 % del millón ochocientos cuarenta mil pobladores originarios de Chile. Es una historia larga en la que las discrepancias crecen con el paso del tiempo en lugar de disminuir. Los españoles tuvieron que pactar con ellos un siglo después de iniciada la conquista, porque no hubo manera de vencerlos. Los chilenos, en cambio, destrozaron a los mapuche a su regreso triunfal de la guerra del Pacífico y los echaron de sus tierras; los mapuche fueron asesinados, robados y humillados. Nunca, bajo ninguna circunstancia, ni los mapuche ni los chilenos han caído en la tentación de hermanarse unos con otros como nos ocurre a los mestizos mexicanos, aunque sea bajo el sello de la demagogia.

Un caso de alto impacto es el de la Machi Francisca Linconao, autoridad mapuche de 81 años, que fue acusada junto con diez comuneros mapuche de un ataque incendiario que originó la muerte del matrimonio Luchsinger-Mackay en 2013, y que en enero de 2017 llegó al extremo de la huelga de hambre contra la insostenible acusación, suceso que volvió a poner a debate la Ley Antiterrorista creada por Pinochet para encarcelar opositores inexplicablemente mantenida por la democracia para, al parecer, reprimir a sus indígenas. La guía espiritual publicó un video dirigido a la presidente Bachelet en el que le expresaba estas palabras:

"Le exijo que venga a verme, yo tomé la huelga de hambre, estoy sufriendo y usted entenderá, como mujer y doctora. Usted tiene que apoyar a la mujer, soy inocente del caso Luchsinger-Mackay, injustamente llevo encarcelada nueve meses, usted tiene que hacer algo."

La presión de diversos organismos de derechos humanos y parlamentarios provocó que la Machi levantara su huelga de hambre de 14 días para cumplir un arresto domiciliario mientras se resuelve el caso.1

A fines de mayo de 2017 los precandidatos a la presidencia de la república se han enfrascado en una polémica con el pretexto de la Ley Antiterrorista, debido a los acontecimientos del 24 de mayo en las ciudades de Victoria y Ercilla, en la región de La Araucanía, donde desconocidos incendiaron siete camiones y esparcieron panfletos alusivos a la causa mapuche, con saldo de algunos transportistas lesionados sin gravedad. El puntero de la carrera presidencial y expresidente Sebastián Piñera respondió airado a sus contendientes Alejandro Guillier y Beatriz Sánchez por desestimar esos hechos y plantearlos como delincuencia común: "Al negar el carácter terrorista de estos hechos y al negarse a aplicar la Ley Antiterrorista solo favorece a los terroristas y perjudica a las víctimas y a los inocentes". El ex mandatario afirmó que en su siguiente presidencia no solo va a aplicar la Ley Antiterrorista “sino que la vamos a perfeccionar y fortalecer a través de una serie de figuras que ya están contenidas en la Ley de Combate al Narcotráfico".2

De visita en el lago Lleulleu, en la región del Biobío, por intermedio de la diputada Cristina Girardi, tuve ocasión de visitar la cercana comuna costera de Tirúa, de unos diez mil habitantes, para entrevistar al primero de los quince alcaldes mapuches con que cuenta ese país, Adolfo Millabur Ñancuil. Me interesaba contrastar la situación de los mapuche con la de los pueblos originarios mexicanos que, con excepción de los del norte, solo resistieron durante años o decenios la conquista española. Los mapuche, en cambio, pelearon sin tregua con los españoles hasta forzar una singular paz desde el siglo XVII, siguieron peleando tras la independencia, ahora contra alemanes, italianos y chilenos que finalmente los vencieron en la llamada “Pacificación de la Araucanía” de 1883, cuando, en efecto, fueron derrotados.

En la entrevista, el alcalde Millabur Ñancuil hace un resumen duro y conciso de la historia mapuche: los chilenos les prohibieron usar su idioma, los invadieron y les quitaron todo. Pero el pueblo devastado se reorganizó, pactó y vive ahora su reconstrucción. En el gobierno del socialista Salvador Allende los mapuches creyeron que se iban a recuperar, pero ese sueño lo destruyó la dictadura de Augusto Pinochet, cuando mucha de su gente fue detenida, torturada y no tuvo ninguna protección; menos cuando el dictador creó una ley antiterrorista para aplicar penas muy severas a sus opositores. Lo impensable es advertir que muchos de aquellos opositores, que ahora gobiernan el país, la apliquen hoy –debidamente maquillada– específicamente a los mapuches. “Una doble moral, una doble conducta” de lo que ellos mismos se quejaban en los foros internacionales, atiza Millabur. En los últimos doce años 15 ciudadanos mapuche han sido asesinados por agentes del Estado, carabineros, grupos paramilitares y personeros de las empresas forestales que asolan los pueblos3, y al menos 67 mapuche han sido imputados por delitos contemplados en la Ley Antiterrorista4, que entre sus efectos más perniciosos dobla las penas comunes en casos de incendio, homicidio y secuestro; permite el uso de testigos protegidos y extiende los períodos de prisión preventiva.

El alcalde nos recibe en el edificio del ayuntamiento construido íntegramente de madera, como es común en el sur chileno. Adolfo Millabur Ñancuil es un hombre de 48 años, de cara redonda y ojos expresivos. Dos arrugas verticales parten de sus cejas pobladas frente arriba y se pierden en un fleco disparejo bastante común entre los varones de los pueblos originarios del cono sur. Es de trato suave y voz atildada, política, que enfatiza sus frases con sus manos pequeñas.

Nos sentamos alrededor de una mesa baja en el costado interno de su oficina adornada con tejidos mapuche, lo acompaña su asistente Paola Andrea Henríquez, de filiación mapuche pehuenche, mientras que el alcalde es lafkenche. Aun antes de poner mi grabadora en la mesa Millabur ya está en vena discursiva. Yo comienzo provocador:


¿Ustedes son chilenos o son mapuche?

En Chile el mapuche no puede negar que lo es, porque la mayoría de los chilenos tienen rasgos no indígenas. Nunca hubo mezcla. Yo, mientras crecí, en mi infancia y en mi juventud, lo que vi es que ellos eran chilenos y nosotros mapuches. Yo crecí en esa lógica; casarse con una del otro bando era como una traición, pues se había casado con los enemigos. En los últimos cincuenta años como que ha habido un poco más de mezcla entre chilenos y mapuches, las circunstancias lo han permitido, pero todavía un descendiente de europeos, en los últimos años, cuesta mucho que tenga relación, que tenga familia con un mapuche. Es casi una rareza ver un descendiente alemán de tercera generación con un mapuche, es muy raro.

En México hay un renovado interés por los ancestros. En los solsticios y en los equinoccios las principales pirámides, que son vestigios arqueológicos de los antiguos pobladores, cada vez reciben más gente que va a absorber energías de un pasado común, hasta ahora desconocido por muchos, pues ser indígena ha sido sinónimo de atraso, de ignorancia. Pero en algo ha cambiado.

Lo que yo veo de La Tirana del norte (una celebración anual de carácter religioso realizada en el pueblo de La Tirana, en la Región de Tarapacá) es que en esa fecha había un hito importante de los pueblos indígenas de ahí que los católicos tomaron y es seguro que lo hicieron pasar por un santo e impusieron un símbolo religioso cristiano. A nosotros los mapuches –yo después de los 20 años me di cuenta de que teníamos esta mezcla–, el Wiñoitripantu, el año nuevo mapuche como le puso el presidente Lagos, el Wiñoitripantu es “la vuelta de la vida, del tiempo”; a nosotros nos confundieron y creo que mucha gente también se confunde y lo ve así, como el San Juan, la fiesta de San Juan. Y los mapuches lo que celebramos es el Wiñoitripantu, que es el solsticio de invierno, que a veces toca el 21, el 22 de junio; el 23 y hasta el 24 alguna vez, pero los católicos hábilmente lo pusieron el 24, San Juan, y al final estábamos adorando a San Juan, bailando y saltando. Pero ahora estamos volviendo acá, la mayoría de la gente ha comenzado a redescubrir de que San Juan no tiene nada que ver con nosotros y que estamos hablando del Wiñoitripantu. Algunas escuelas lo hacen de manera folclórica, otros más profundo, otros para cumplir, pero ya está volviendo el día del solsticio de invierno, eso nos está pasando en Chile y lo que conozco de los países cercanos a esta zona, también están haciendo esa reflexión, no conozco la de México.

Cuando vienen con el tema de la ciencia occidental les digo: no. Hace 14 mil años no había tipos de bata blanca que venían a decirnos cómo hacer parir a las mujeres; no, yo salí de mi madre sobre un cuero de animal, me dejaron caer ahí y salí relativamente normal. Entonces los pueblos indígenas no necesitábamos de este conocimiento que hoy día como que te absorbe completamente. Nosotros teníamos un conocimiento muy avanzado pero fuimos castrados, fuimos bloqueados y no pudimos seguir evolucionando en el desarrollo del conocimiento que teníamos.

Entonces toda una cuestión de parte de la cultura más dominante, la occidental, de no querer mirar lo que somos nosotros; de ahí también el reparo a los antropólogos de cómo escriben, porque hablan de que los cristianos tienen religión y nosotros tenemos credo; no tenemos religión, nosotros tenemos creencias; los cristianos, los europeos, tienen idiomas, nosotros tenemos dialectos. O sea, hay una clara carga negativa, discriminatoria en lo que se percibe. Lo mismo con el tema de la cosmovisión de los pueblos en cosas muy elementales. Por ejemplo, yo les preguntaría ¿qué significa mapu?

Pues significa tierra. El lugar donde vivimos.

Te das cuenta ¿no?, están completamente equivocados. Mapu es todo, es el suelo, el cielo, lo que se percibe. Wallmapu es el todo, el universo, pero siempre es mapu. Entonces cuando la gente comienza a decir que mapu es tierra, todos lo aceptan y da lo mismo. Eso es bruto, es bárbaro.

Antiguamente el mapuche logra entender que él es parte de los otros, por eso es que respeta el río, porque el río es parte mío; por eso respeta a los otros elementos de la naturaleza como un yo, uno más. De ahí sale un concepto que no tiene que ver con los medioambientalistas, porque los medioambientalistas separan la naturaleza del ser humano, lo hacen distinto, mientras que el mapuche, a través del Itrofil-mogen, describen cómo cohabitamos todos, cómo convivimos y nos respetamos todos. Pero también el ser humano necesita comer, vivir de la naturaleza, entonces esa lectura filosófica creo que está volviendo nuevamente a discutirse entre nosotros. Nuestros abuelitos fueron víctimas de la invasión, de la derrota de la guerra y sobrevivieron, pero tuvieron que decir que sí a todo. Nuestra juventud está descubriendo, re-descrubiendo, eso: que cada palabra mapuche tiene un significado que se traduce en Itrofil-mogen. El occidental dice sustentabilidad, uno la busca en mapuche y no existe, lo que más se aproxima es Itrofil-mogen, cómo todos tenemos derecho a la vida. Este es un concepto mucho más profundo, pues no habla solo del ser humano, sino de todo.

Esas cuestiones son las que yo he logrado entender, he tenido harta suerte de conocer indígenas libres de Ecuador para acá, he tenido harta suerte de conocerlos y hablar con ellos y he entendido que están en nuestra sintonía como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, es como la vuelta del ciclo, como que está volviendo el ciclo de la vida a nosotros, una discusión que se está dando en todos lados.

Hábleme de su niñez, Adolfo.

Ja ja, no, ¿qué puedo decir?

¿Cómo era su vida?, ¿qué se sentía ser mapuche, que veía, que sentía?

Me cambió completamente mi visión. Ya le dije un poco lo que significó mi niñez, de vivir en esta separación permanente del chileno. Yo siempre crecí como mapuche y no siendo chileno. Por eso cuando me preguntan en una entrevista de si soy mapuche o chileno, lo políticamente correcto sería decir yo soy mapuche, ante todo soy mapuche. Luego me tocó ser chileno, pero hay mapuches que son argentinos. Entonces, asuntos históricos nos dejaron a unos en Chile y a otros en Argentina. Y crecí en este ambiente. Yo tengo la sensación de que me tocó vivir mi niñez en la postguerra de Chile con los mapuches. Porque eso es que se inventó en la historia que estudian nuestros niños, que dice que nosotros guerreábamos con los españoles, eso fue verdad, nosotros guerreamos con los españoles 300 años, pero tampoco hay que contarlos de plano, porque fueron 300 años de paz y de guerra, porque ningún pueblo en el mundo ha resistido trescientos años de guerra; fueron de paz y guerra, 50 años de paz y luego la guerra, y así, hasta cuando llegó la frontera a Concepción, que fue la última que establecida con los españoles.

Con la paz de Quilín.5

Claro. Ahí hubo un tratado de paz y a nosotros nos tocó ser uno de los pocos pueblos que firmó un tratado de paz con los españoles. Pero a nosotros nos lo escondieron, a mí y a todos. Entonces crecimos con que nosotros guerreamos con los españoles 300 años y que éramos buenos para la guerra, pero no dicen que a nosotros nos ganaron la guerra y que nos invadieron los chilenos, eso no lo dice la historias de Chile, a nuestros niños no les pasan eso. No, “los españoles fueron los malos, ellos guerrearon contra los mapuches, nosotros hicimos las paces con ellos, tuvimos una relación amistosa”. Pero de 1810 para acá nos invadieron y nos sometieron, nos arrinconaron a los peores lugares donde apenas pudimos sobrevivir. Perdimos la guerra. Con los españoles tuvimos guerra pero no ganaron nunca. Con los chilenos, en una época muy compleja, perdimos la guerra. En Argentina le llaman “la campaña del desierto” y acá se llama “pacificación de las Araucanía”.

Entonces una parte de esa historia me tocó vivirla, yo creo que cuando ya estaba saliendo de esa crisis, porque alcancé a escuchar a mi abuelita que contaba que los mapuches no quisieron ir a pelear a la Guerra del Pacífico, se escondieron, no quisieron ir, pero de puro leyendo, leyendo, cuando se hizo la Guerra del Pacifico de Chile con Perú y Bolivia los mapuches se rebelaron aquí, quemamos todas las ciudades, Lebu, Cañete, todas estas ciudades del sur del Biobío para acá. Entonces por algo no quisieron guerrear, porque ellos estuvieron de acuerdo, mientras guerreaba Chile allá ellos se levantaban acá. Y eso no lo cuenta la historia de los niños, la oficial, la que les cuentan a los niños. Ahora se está reconstruyendo la historia, pero Cañete desapareció.

La diputada Girardi interviene con una interesante revelación:

-       A mí en la escuela me enseñaron que los mapuches eran parte de la cultura chilena, de la historia, pero que ya no existían.

Entonces, si me pregunta qué recuerdos tengo, si lo miro desde mi madurez, creo que sí viví en un tiempo de posguerra, de mucha dificultad de sobrevivencia, porque cuando uno le gana la guerra a otro, me imagino yo, si yo cuento con un vecino al que he vencido, no voy a darle la mano para que se levante. Entonces a nosotros nos dejaron a la muerte, en la miseria, nos quitaron toda nuestra hacienda y todo. Fue entonces cuando nuestro pueblo se reorganizó y, hace unos setenta años, cuando estos pueblos estaban devastados, se reorganizaron con sus propios medios haciendo pactos de negocios con los chilenos, cuando fueron sometidos y cuando se dice que los mapuches entregaron la tierra, pero ¿qué les quedaba? Firmar documentos para poder sobrevivir. Entonces mi niñez la miro desde ese punto de vista, porque crecimos sin ninguna condición mínima de sobrevivencia, crecimos muy lejos de lo que significa estabilidad. Por ejemplo, todos los recursos naturales que teníamos nos fueron retirados, estábamos restringidos al mínimo, en la miseria más grande, comíamos lo básico.

¿Y en la escuela?

De los profesores mejor no te digo cómo nos castigaban.

Dígalo, por favor.

Los profesores nos castigaban mucho a nosotros, porque no podíamos hablar el español. Nos decían “no pueden hablar como indio porque eso no les va servir para la vida”. O sea, nos prohibían hablar el mapudungun. Entonces mis papás no me enseñaron mapudungun a mí porque si yo hablaba mal el español me iba a ir muy mal en el colegio. Si yo no pronunciaba bien el español era víctima de burlas, de lo que hoy día se llama bullying. Y lo más trágico de nosotros es que el profesor era mapuche, andaba muy bien vestido, de corbata, los zapatos lustrados, me acuerdo, impecable en todo, y los pisos de la escuela ¡de tierra! Lo miro ahora y realmente era para sacarle un cuadro. Los pupitres de madera y un curso combinado de primero a cuarto año. Y el profesor me acuerdo que nos mandaba todas las mañanas a lavarnos los pies, hubiera o no hubiera escarcha, porque había que entrar a la sala con los pies limpios; no sé qué cosa tenía el profesor en su cabecita, de que teníamos que ir con los fríos de invierno a lavarnos los pies porque venían con barro, y entrar a la sala con los pies limpios, sin barro, aunque los pisos eran de tierra. Para nosotros creo que era un adoctrinamiento, algo pasaba porque era así. Y al que no podía pronunciar las vocales le pegaban, todo mundo aprendía por el susto. Entonces mi papá, que fue hasta tercero básico de primaria, me enseñó a pronunciar bien en español y me enseñó también las cuatro operaciones básicas, las vocales, a leer. Cuando llegué a primero básico fui un alumno adelantado porque mi papá me enseñó, pero no creo que haya estado preocupado porque yo fuera buen alumno, él estaba preocupado de que no me pegaran, de que sufriera, entonces ahora yo saco esa cuenta. Mi papá pudo enseñarme lo que podía, pero cuando llegué a tercero básico ahí supe lo que era castigo. La profesora me acuerdo que nos pegaba, nos pegaba, nos pegaba. Ella no era mapuche.

Disculpe el morbo ¿cómo les pegaba, Adolfo, con una regla o una vara o qué?

Con una varilla de mimbre y también te hacía arrodillarte sobre arvejas, te ponía de rodillas contra la pared sobre arvejas. Al poco rato ya no te puedes ni parar. Era parte del método de estudio que ella tenía con nosotros, para que aprendiéramos a leer, a estudiar, a todo. Claro, yo recuerdo que, para evitar el castigo, le decía a mi papá que iba al colegio pero en realidad nos íbamos a otro lado a jugar. Calculábamos la hora, mi papá nos enseñó a tomar la hora con el sol, poníamos una raya cuando eran las once, otra raya cuando eran las 12 y la sombra nos iba dando la señal de salida. Si no, estábamos atentos a la campana del colegio para irnos corriendo a la casa. En ese ambiente crecimos nosotros.

¿Qué quería ese niño, qué pensaba, qué soñaba, Adolfo?

Yo creo que no soñaba, no tengo idea. A los niños de ahora les estamos diciendo “tienen que estudiar” por esto y por esto otro, por todo. A mí me da la impresión de que nadie me dijo nada, nadie me dijo que yo tenía que estudiar, sino simplemente que tenía que ir a la unidad. Tuve la mala suerte de que mi mamá murió cuando yo tenía 9 años, entonces tengo muy pocos recuerdos de mi mamá y no pude contar con su apoyo. Es un tema medio complicado, crecimos todos juntos, con mis nueve hermanos, con mis primos, con mis tías.


¿La política en qué momento llegó?

Ah, la política. Yo estuve marcado por unas cuestiones, estaba en primero básico, tenía siete años, cuando el golpe militar. Y mi papá fue siempre de izquierda, entre comillas, siempre anduvo de dirigente de comunidades, en la reforma agraria, metido en esas cuestiones. Era un dirigente comunitario. Y por la familia de mi papá, que no era muy conectada a la lucha social, era considerado casi como terrorista, como el malo, el revolucionario. Incluso era discriminado por sus propios papás… bueno, no sé si por sus papás, porque nunca lo discriminan a uno los papás, pero sí reprendido, “no te metas en esto”. Sus parientes cercanos lo veían como algo malo por lo que hacía, entonces fue cuando vino el golpe militar. Me acuerdo que llegaba mucha gente de afuera, mucha gente venía a la casa de mi papá, hacían reuniones, eran mapuches, dirigentes estudiantiles, todas esas cosas; yo crecí en eso. Pero lo que me marcó fue que, cuando vino el golpe militar, el mismo maestro de la corbata fue el que facilitó su escuela para que los militares pusieran ahí su centro de operaciones. Y cuando daba clase el profesor decía que había unos pocos comunistas en la zona y que ya los iban a detener. Imagínese a mí, como niño, en la sala, escuchando eso y pensando en mi papá. Entonces mi papá se sumergió, desapareció de mi casa, nunca supe de él, no lo vi más, pues después del golpe mi papá me acuerdo que sacó de la casa todo lo que es literatura, no sé si los quemó, pero mi recuerdo es que sacó libros y también sacó armas de mi casa. Y se fue. De ahí mi mamá sostuvo la casa como pudo, me imagino. Pero yo creo que mi papá no estaba tan lejos de la casa, se sumergió nomás. Y después supe que no estaba tan lejos, se fue a la clandestinidad con un tío, y después ese tío antes de morir me contó a dónde iban a dormir todos los días, escondiéndose de sus propios hermanos, porque como eran sospechosos tenían la desconfianza de toda su gente. Los buscaban con tanquetas por todos lados y por eso lo dejé de ver, no tengo certeza de por cuánto tiempo, pero de ahí para adelante yo tuve la…, no sé si rabia, pero sí el sentimiento de por qué nos tocó a nosotros pasar eso, y claro, uno mientras va creciendo y va dándose cuenta de lo que significa esto. Me quedé ahí, me quedé en ese sentimiento de estar siempre metido en la política.

Había parientes que habían sido detenidos, de forma que mi papá nos dijo que tuviéramos mucho cuidado con lo que decíamos. Y claro, en la zona donde yo vivo mucha gente fue detenida, torturada y no tuvo protección de nada. No pertenecían a la red partidaria, los partidos quedaron desarticulados, no estábamos cerca de Santiago, no había forma de hacer nada, tuvieron que resignarse a lo que les tocó. Ya de grande, me tocó hacer el trabajo de entrevistar a las víctimas de esa época, cuando yo era niño, cuando pasaron cosas muy terribles, desde que tomaban a la gente, la subían a un helicóptero y los metían en botes en el lago LLeulleu, los amarraban y los metían al lago para que dijeran quiénes eran los que estaban ahí dirigiendo y quiénes estaban contra de gobierno.

Entonces yo me imagino cómo mi pobre viejo pasó penurias, no fue torturado porque se escondió, no fue detenido tampoco, pero a unos parientes de él lo pasaron muy mal, los torturaron de manera terrible. Entonces, claro, uno dice ahí estoy equivocado con lo que venimos haciendo. Afortunadamente mi papá me dio una especie de orientación sin darse cuenta, porque después de que pasó un tiempo del golpe militar, con mi papá escuché en Radio Moscú –una radio que llegaba de la Unión Soviética por onda corta y que mi papá y yo nos quedábamos escuchando al lado del fogón–, lo qué pasaba en Chile. Yo era un cabro de 12 años pero me gustaba tanto escuchar, que mi papá me decía “esto no debís de contarlo a nadie”. Claro, Radio Moscú mentía también porque nos daba la idea de que estábamos ganando, pero Pinochet seguía ahí y no se iba nunca. Así que crecí en ese ambiente.

Luego, después, se reorganizaron las comunidades de maneras más lúcidas, vinieron los partidos de izquierda a organizar a la gente y ahí, sin darme cuenta, yo me fui metiendo en la política, porque mi papá me llevaba a que yo le cuidara el caballo en el monte, mientras él iba a hacer reuniones clandestinas. Entonces mi papá me decía: “Tú te quedas aquí, no te muevas.” Se ponía un gorro tipo montañés y se metía al monte. Lo que nunca supo mi viejo es que yo lo seguía. Nunca supo. Algún día que nos tomamos un vino juntos le dije lo que yo hacía. Ahí me abrazó mi viejo.

Usted vivió todo el proceso de la sustitución de los bosques nativos por el monocultivo de eucalipto. ¿Cuál es su visión desde los años 70 en que inició?

En la época de los sesenta hubo revolución en el mundo entero, los pantalones anchos y todo. Luego vino el gobierno de Allende y los mapuches creímos que a través de Allende íbamos a recuperar… (digo los mapuches creímos, aunque yo era niño en ese entonces, pero los que me representaban en ese tiempo), que a través de Allende íbamos a recuperar la tierra, entonces nos fuimos en masa, en grupo a recuperar los fundos que nos habían quitado los propios chilenos. Y de ahí lo que se llama reforma agraria que en América, y en particular en esta zona, se produjo. Tiene que ver con la Alianza para el Progreso, cuando los gringos dijeron “si no hacemos una programa reforma agraria en Chile la Unión Soviética a través de Cuba se nos meten y no los vamos sacar nunca”. Entonces presionaron a través de la Alianza para el Progreso para que en Chile se hiciera una redistribución de la tierra y todos estuvieron de acuerdo, si no iba a estallar una rebeldía mayor. Entonces se produjo la reforma agraria, Allende la quiso profundizar y nosotros también. Luego de eso, llegó Pinochet y se produjo la contrarreforma agraria, que es un fenómeno del que no se ha escrito mucho, que significa que aquellas tierras que estaban en manos del Estado, ya sea del CONAF o CORA, que fue creada para instrumentar la reforma agraria –mucha tierra quedó en manos de esas dos instituciones para el proceso de entrega a los campesinos y a los mapuches–, fuera entregada a particulares. Lo qué hizo Pinochet en tanto asumió fue agarrar estas instituciones y las pone a cargo de Ponce Lerou, su yerno. Como cabeza de la CONAF, Ponce tenía control de todas estas tierras que hoy día vemos, pero que Allende ya, a través del CONAF, había destinado para remplazar el bosque nativo por monocultivo. Desde Allende ellos ya venían con la idea de remplazar el bosque nativo por monocultivo como la gran solución a la economía nuestra. Entonces, cuando llegó Pinochet, encontró miles de hectáreas plantadas. ¿Qué hace Ponce Lerou?, las pone a subasta pública en Santiago a un precio muy pequeño, casi simbólico, entregándolas a las empresas que hoy día tienen gran poder económico, en ese tiempo llamada Crecec. Se hace una especie de autotraspaso, a través de sus propias redes, para poder hacerse toda esa tierra, con lo que vuelven a ser dueños los mismos propietarios que habían sido expropiados. Entonces Pinochet se asegura de devolver tierras a los grandes propietarios y a los amigos de ellos, a través de subastas a precios irrisorios.

¿Y a los “invasores” los vuelven a sacar?

A nosotros sí, a nosotros los “invasores”, que estábamos instalados desde el golpe de Estado nos arrancamos, la gente escapó porque si no la mataban. Tuvo que irse. Entonces esas tierras quedaron en manos de las forestales, hasta hoy día. Nos fuimos a las otras tierras que también estaban en nuestra expectativa, que estaban a nombre del Estado en la cordillera de Nahuelbuta, no eran de mucho valor para los grandes propietarios, pues todos los valles productivos estaban escriturados a nombre de los descendientes de alemanes, de descendientes de italianos, pero la cordillera de Nahuelbuta estaba a nombre del fisco, con personas campesinas pobres que vivían ahí de alguna manera, y también estábamos nosotros.

Entonces, en el segundo tiempo de la dictadura militar, se produjo que estas tierras fueron regularizadas por personas y estudios jurídicos que le decían al campesino “yo te compro el derecho de posesión”, y le pagaban diez pesos. Pero con ese derecho comprado, de acuerdo con la Ley de bienes nacionales que dice que con cinco años de posesión es suficiente, inscribían la tierra a nombre de ellos y expulsaban a los campesinos. Los campesinos no hacían resistencia porque el campesino y los mapuches tienen otro concepto de la tierra, no es que valga dinero, es parte de otra cosmovisión. Entonces ahí se produjo un desplazamiento campo-ciudad brutal, de manera que en 20 años se despoblaron los campos de la cordillera de Nahuebuta, la mayoría habitados por mapuches y campesinos que vivían ahí de mala manera, que no tenían luz, no tenían agua, no tenían nada y habían llegado después de la Guerra del Pacífico, ahora engrosaban los cordones urbanos.

Bueno, le estaba diciendo entonces que se produjo la contrarreforma agraria y el despoblamiento masivo de la gente con lo que se poblaron los cordones de todas las ciudades de Chile. Entonces, una vez que se hicieron propietarios bajo todos estos subterfugios, simultáneamente le pusieron fuego a los bosques nativos. Yo fui testigo de cómo quemaron el bosque porque inventaron la ley 701 que subsidiaba las plantaciones de pino y eucalipto, sobre todo pino. Tener bosque nativo no era negocio. Lo que le pusieron es fuego. Donde vivo yo, junto al Lleulleu, recuerdo que había bosque nativo, yo fui testigo presencial de cómo lo quemaron, primero moto, hachas, poda, los propios mapuches que trabajaban en las forestales quemando, botando, pues no había otra forma en la época de sobrevivir, y después le ponían fuego. Eso de que ellos protegen el bosque nativo, que la erosión, que sembraron en tierras baldías es un discurso, era puro bosque nativo todo eso, la montaña de Nahuebuto era bosque nativo y le pusieron fuego.

¿Podría recordar algunas de las especies del bosque nativo?

Uh, desde el canelo, ulmo, manío, avellano, el bosque valdiviano, lo que ustedes todavía ven estaba aquí de manera potente; toda la fauna también, estaba vigente. Es que era otro paisaje. Yo he sido testigo de cómo ha ido cambiando, es como ir a ver todavía la zona de la 10ª región. El agua era abundante, esas tierras tenían mucha agua todos los días y hoy ya no la tienen. Entonces, en los últimos 30 años cambió el paisaje de la montaña de Nahuelbuta de manera brutal.

El monocultivo forestal representa el segundo ingreso nacional chileno después del cobre. A su modo de ver ¿benefició de algún modo a la zona mapuche el ingreso de todos esos recursos que significaron empleos y dinero circulante?

Decir que no sería poco objetivo. Efectivamente ha generado economía, pero ¿a qué costo?, ¿a qué impacto? Porque sabemos que ese monocultivo va a crear un colapso medioambiental. Yo no tengo ni una duda de que va a ser un colapso medioambiental. Hoy día tenemos un discurso complejo porque a la autoridad de turno le cuesta enfrentar esa realidad; oye, estamos dejando las cuotas, estamos dejando una calamidad medioambiental, a costa de que tengan un sueldo relativamente aceptable en el trabajo forestal; o sea, hoy día hay mucha gente que depende del trabajo forestal. Entonces, como el gobierno ha creado con ello una alternativa económica, están casados con una dinámica en la que sabemos que vamos al precipicio pero seguimos en ese camino. O sea, el monocultivo de pino y eucalipto nos va a llevar a un colapso medioambiental en estas regiones, yo creo que en gran parte de Chile, lo vemos con la catástrofe de los incendios que tiene que ver con eso, el que no tengamos agua para refugiarnos del fuego; es porque los eucaliptos la han colapsado, pero también porque no hay una planificación responsable sobre el uso de nuestros suelos. Cómo es posible que tengamos las ciudades rodeadas hasta el último punto, el último metro cuadrado, con árboles de monocultivo. Eso es una bomba de tiempo. Ponerle a las ciudades eucalipto y pinos, altamente inflamables, donde hay agrupaciones humanas viviendo todos los días, es no tomar en cuenta que en algún momento va explotar y ahí tenemos el resultado. Yo, cuando paso por Curanilahue, que hace 40 años era una ciudad minera, de carbón, veo que hoy día está rodeada de puro pino y eucalipto, entonces estamos expuestos a que en algún momento se produzca un incendio y esa ciudad va a desaparecer porque no tiene cortafuegos, no tiene una zona de seguridad que delimite el fuego.

Cuando voy a Valdivia lo que encuentro es eucalipto en las grandes praderas que producían leche, un mercado que no tiene la rentabilidad que tiene el pino, entonces estamos siendo irresponsables como humanidad, con nosotros mismos, con la seguridad alimentaria. No tenemos hoy ni siquiera tierra para cultivar papa, un alimento básico para comer que en el pasado permitió la sobrevivencia de Europa, ¿y de dónde llevaron la papa?, de acá. Entonces yo creo que hay colisión de intereses, porque una cosa es dirigir una economía para que funcione relativamente normal, sana entre comillas, sustentable de cierta manera… y otra apostar a causas perdidas.

La aplicación de la ley antiterrorista se aprecia muy señalada hacia el pueblo mapuche, con casos manifiestamente injustos como el de la Machi Francisca Linconao, entre otras decenas de casos ¿qué opinión tiene a este respecto?

Lo que pasa es que yo no estoy sorprendido por la aplicación de esta ley, es parte de los instrumentos del Estado y una forma de reprimir al pueblo mapuche. Porque cuando se constituyó este país, no hace más de doscientos años, el diario El Mercurio hablaba de que éramos bárbaros y en el propio parlamento se discutía si teníamos alma o no;  se daban acalorados debates sobre si los mapuches éramos seres humanos. Luego se discutía si teníamos espíritu, y después se discutía si teníamos derechos. El Mercurio titulaba así: “Los mapuches no tienen alma”; pasado el tiempo, a decir del propio diario, los mapuches éramos borrachos, salvajes y bárbaros. Ese era el mapuche que creían conocer los chilenos. Luego, en la época de los 60, pasamos a ser revolucionarios y comunistas. Y en esa época nos toca ver, en el propio El Mercurio y todas sus sucursales, que somos terroristas. Si tú vas a Santiago, si vas a Concepción: “mapuches, ah, terroristas”. Va instalado en el imaginario colectivo del chileno común de que somos terroristas. Somos objeto de burlas, a mí cuando voy a los partidos del gobierno de la burocracia estatal: “cuidado que traí fósforos”; yo me río, pero es un estigma, un instrumento comunicacional de los poderes económicos que logran instalar un estereotipo de personajes para que todos sean catalogados como tal. Yo creo que no es terrorismo, los mapuches luchan contra esas convicciones pero no es como el terrorismo que conocemos en el mundo y en el que hay consenso de que es terrorismo. Entonces yo creo que estamos viviendo un tiempo de la historia bajo el estigma del mapuche terrorista. Leí hace poco un caso en Argentina, donde también hay titulares que acusan a los mapuches de terroristas, porque también en Argentina necesitan inventar una historia para desnaturalizar nuestra legítima lucha. Entonces, hoy día inventan al mapuche terrorista. Yo creo que nosotros estamos frente a eso. Es un instrumento que el Estado chileno tiene a través de sus aparatos, o sea, gobierno, policía, tribunales, parlamento, para poder frenar la pelea de los mapuches, tenerlos a raya. Lo que me parece paradójico es que, como tú bien lo describes, no hay ningún chileno -salvo el caso particular muy publicitado de la bomba en Santiago, que además salieron libres- preso por terrorista. Por lo tanto está demostrado científicamente, ya que ustedes trabajan con tantas estadísticas, que es una ley diseñada para los mapuches. Pero lo más paradójico es que, aunque fue creada por Pinochet para aplicarla a todos sus opositores, que son los que hoy día gobiernan, lo impensable es que quienes están ahora en el gobierno, asumieran el gobierno, incluido Ricardo Lagos, incluido Aylwin, incluida la Michel Bachelet, incluido Frey, y sin ningún cuestionamiento la aplican en contra de los mapuches. Y de paso le hicieron un maquillaje para que dijeran que la modificaron, pero es la misma ley. Entonces hay una doble moral, una doble conducta, porque los mismos que se quejaban en todos los foros internacionales de que Pinochet era muy malo porque torturaba y aplicaba una ley ilegítima, arbitraria y no sé qué, esa misma ley la toman y la aplican en contra de los mapuches. Y nadie se pone sonrojado, nadie se avergüenza, es como un doble discurso, terriblemente difícil de llevar. Y detrás está el diario El Mercurio, está el diario La Tercera, están todos los medios de comunicación controlados por los mismos tipos.

Y lo que me tiene preocupado ahora es que la Sofofa (federación de empresas y gremios vinculados al sector industrial chileno), que es el poder más activo de los conservadores de Chile, levanta actualmente todo un discurso sobre que en esta zona del país no hay estado de derecho, o sea, que no hay ley que se respete. Yo lo que me temo es que después vayan a instalar el discurso de que no hay estado de derecho y a imponer una represión dura. Una más. Eso es lo que se viene como música de fondo. Y eso es lo que no dicen. Uno mira entrelíneas y es lo que se viene.

Gracias alcalde.

Citas:

1 El Mostrador, por Catalina Barrios, 7 enero 2017
2 El Mostrador, 26 y 29 mayo de 2017
3 Ancalao Gavilán, Diego, El Mostrador, 26 diciembre 2016
4 Aylwin, José, Hechos de violencia en la Araucanía y regiones aledañas, El Mostrador, 20 de enero de 2017
5 Los acuerdos de 1641, la paz de Quilín (el autor cita al maestre de campo don Fernando Bascuñán) “fueron los siguientes:  (uno) que no habían de ser encomendados ni tener más señor que el Rey para servirles de soldados en las guerras y que en esto solo, los habrían de ocupar, (dos) que no habían de pagar tributo, ni grabo de maíz, ni otra legumbre alguna, (tres) que no lo habrían de reducir a pueblo de ranchería ni estacada, (cuatro) que los indios poblados (indios amigos) y que estaban en doctrina usasen, si quisiesen, de su libertad y se pudiesen ir del lugar de su habitación…” (sic) (Bengoa, José; Historia de los antiguos del sur, p. 490, Ed. Catalonia Ltda., 2007)

Fotos de Tirúa de Malú Méndez Lavielle (excepto alcalde solo, tomada de Internet)

jueves, 14 de septiembre de 2017

Educación indígena en San Miguel Chicahua, Oaxaca

Quinta entrega de la serie sobre educación indígena


15 de Junio de 2011

Para llegar a Fortín Alto, donde se encuentra un albergue y un preescolar de educación bilingüe, hay que salir de la ciudad de Oaxaca por la autopista a Puebla hasta Nochistlán, de ahí a la ciudad de Amatlán, de donde un camino de terracería lo lleva a uno a San Miguel Chicahua, muy cerca está la comunidad de Fortín Alto, un pueblo con arquitectura contrastante, pues lo mismo es posible ver casas antiguas de adobe y tejas, que modernas de enormes construcciones con diseños espectaculares, aunque casi siempre inacabadas.

El municipio de San Miguel Chicahua se ubica en el extremo sureste de la Región Mixteca, a una altura de 2,300 metros sobre el nivel del mar. El territorio está poblado de ocotes y encinos, principalmente, pero también hay abundantes palmas, espinos, guajales, tepehuajes y pastizales.  Se caracteriza por ser una región de emigrantes y quienes permanecen en ella siembran maíz, trigo, fríjol y garbanzo, que cosechan principalmente para su autoconsumo.

Ahí me recibieron un eficiente profesor de preescolar Indígena y el director de un albergue indígena muy deteriorado por la falta de mantenimiento y de atención.


Escuela Preescolar Indígena “Miguel Alemán”, de Fortín Alto, municipio de San Miguel Chicahua, Oaxaca

Prof. Javier Hernández López

Mi nombre es Javier Hernández López, estoy comisionado como director sin grupo de la Escuela Preescolar Indígena “Miguel Alemán”, de la comunidad de El Fortín Alto que pertenece al  municipio de San Miguel Chicahua del estado de Oaxaca.

El sistema educativo del cual nosotros dependemos es el de educación indígena, nosotros dependemos de la supervisión escolar con sede en San Diego Apoala, esta supervisión pertenece, a su vez, a la jefatura de zona de Nochistlán, que depende de la Dirección de Educación Indígena en el estado de Oaxaca y, de ahí, de la Dirección General de Educación Indígena de la SEP.

En esta comunidad somos de la etnia mixteca, de la región mixteca, y atendemos a los niños hoy en día con cinco docentes, que atienden un grupo cada quien; hay dos grupos de primer año, hay uno de segundo y dos de tercero. Debo enfatizar que aquí en esta comunidad hay mucha migración, aquí la mayoría de los vecinos se van a los Estados Unidos, y esto se ha reflejado un tanto en el sistema escolar, toda vez que los niños ya no practican regularmente la lengua indígena, que es el ñuu savi, entonces el papel de nosotros, los trabajadores del sistema educativo indígena, es ir rescatando, reforzando y fortaleciendo la lengua indígena. Aquí, el fundamento de nuestras actividades es el sistema bilingüe, aunque nos cuesta un poco llevarlos de esa manera, toda vez que los niños por lo regular ya son hablantes del español, hablan ya muy poco la lengua mixteca; sin embargo, el esfuerzo se está haciendo y justamente en este ciclo escolar trabajamos sobre un proyecto denominado “hongos zeta”, un proyecto didáctico y productivo. Ese proyecto lo culminamos precisamente en el mes de marzo y nos dimos cuenta que sí se está perdiendo la lengua mixteca, el ñuu savi. Porque los jóvenes, los adultos que se van a los Estados Unidos traen otras costumbres, otros hábitos, otras formas de vida, a eso se debe a que se esté perdiendo la práctica de la lengua en la comunidad.

Cuando yo iba en la primaria, cursando el sexto grado, se fundó un albergue escolar en mi municipio, que es la comunidad de Santiago Apoala; se funda el albergue escolar y por medio de las autoridades municipales se tuvo que citar a los padres de familia para que inscribieran a sus hijos, y es así como me inscriben mis papás y es cuando tengo mi primer acercamiento con el sistema de educación indígena.

Después de ese ciclo escolar, como fue la primera generación ingresada de la escuela primaria -antes no había, esta fue la primera-, vino el que era titular de esa dependencia y prometió a los de sexto grado de esa generación algunas becas para los alumnos más destacados, para que continuaran sus estudios a nivel secundaria. Y es así como nos motivan a muchos de los alumnos. Entonces me tocó la suerte de ser uno de los alumnos elegidos para este estímulo, para la beca. Es así como me voy al distrito, porque en esa parte de la mixteca no había alguna institución en la que pudiésemos inscribirnos, me tuve que trasladar hasta el distrito para hacer la secundaria y gozar la beca, en ese tiempo del área indigenista, hoy CDI. Teníamos que entregar como requisito nuestro promedio y a los muchachos que bajaban de promedio se les quitaba la beca. En el caso mío, afortunadamente, tuve la suerte de conservar mi promedio y tuve forma de disfrutar la beca los tres periodos de educación secundaria.

Una vez culminada la secundaria, me dirigí al profesor Pedro Maldonado, que era director regional en ese entonces -hoy se llama jefatura-, en Nochistlán, y lo invité a mi graduación. Y él me dice: “si tú tienes todavía ganas, la voluntad de seguir estudiando, sigues”. Estaba cerca de Nochistlán, aproximadamente a unos 17 kilómetros, una comunidad que se llama Santo Domingo, donde funcionaba el CEA, Centro de Estudios Agropecuarios. Me dijo que me inscribiera y que me iban a asignar una beca por parte del INI, pero estar ahí implicaba pagar todos mis gastos: alimentación, renta, todo; entonces platiqué con mis padres y me dijeron que no tenían la posibilidad de apoyarme, ya que la beca por sí sola no era suficiente. 

Entonces fui y le dije eso al profesor Pedro, que no teníamos posibilidades y que si había una oportunidad de poder ingresar al sistema de educación indígena, pues estaba en disposición de hacerlo, solo que necesitaba el apoyo de él. Y me dice: “pues haz tu solicitud porque no solo eres tú; así como tú quieres, hay muchísimos que también quieren”. Hice mi solicitud, nos fuimos a Oaxaca a que nos examinaran, sobre todo en lengua mixteca y, pues, tuve la suerte de quedar entre muchos jóvenes, no recuerdo cuántos, que no eran solo mixtecos, eran de otras etnias, pero éramos varios, de Huajuapan, de Tlaxiaco, de Putla de Guerrero. 

Finalmente presentamos el examen y como al mes, mes y medio, ya me comunicaron que fui uno de los elegidos para ingresar, pero para ello tenía que ir al Curso de Capacitación, como se llamaba en ese tiempo un curso de inducción para ingresar como educador. Entonces es cuando me voy a un centro de integración social de San Antonio de Eloxochitlán de Flores Magón, perteneciente a la Región de la Cañada, y ahí en ese lugar estuve durante los meses de octubre, noviembre y diciembre, dos meses y medio; incluso ahí hubo otro filtro, los que no respondieron quedaron fuera. Era un curso intensivo que nos daba una embarradita y vámonos.

Regresamos y nos dieron una constancia de conducta y de aprovechamiento. Retornamos varios, todos los hombres que pudimos aguantar los dos meses, porque muchos se fueron antes. En diciembre de 1979 ingreso con mi orden de comisión para ir a trabajar a una comunidad a partir del 15 de enero de 1980; es así como entro a la educación preescolar, dentro de un sistema de castellanización, como se llamaba entonces. Hace 31 años. Por contrato, no por plaza, y es hasta marzo de 1981, cuando me dan una clave, a partir de entonces cuentan mis años de servicio, por ello acabo de cumplir 30 años de manera oficial.

Muchos de mis compañeros se fueron a otros niveles, se fueron a primaria en el mismo sistema, otros a telesecundarias, y yo fui de los pocos varones de preescolar, porque normalmente las mujeres son las que han ocupado los cargos en este nivel. La satisfacción es que me inicié en el nivel de preescolar y me voy a retirar en este mismo nivel.

Hongos setas

El proyecto del cultivo de hongos setas. Al inicio del ciclo escolar la supervisión escolar nos pidió a nosotros que pudiéramos convencer a los padres de familia para formar comités de padres y docentes con el fin de armar un proyecto sobre el que queríamos trabajar con el sistema bilingüe. Una vez reunida la comunidad, hubieron varias participaciones, varias intervenciones y, finalmente, por mayoría, se decidió por el proyecto de hongo seta. Un proyecto educativo y productivo a la vez. Un proyecto desconocido para la mayoría, pero también por ello quisieron involucrarse, y así es como en esa reunión se creó un taller de trabajo. Así estuvimos trabajando con los padres de familia y alumnos aunque, ya en el proceso, nos encontramos con necesidades que tuvimos que ir consiguiendo, así como algunos procedimientos con cierto riesgo para los alumnos, por lo que tuvimos que tomar medidas. Se llevó a cabo y finalmente quedaron de alguna forma satisfechos con el resultado. Iniciamos en el mes de octubre y lo culminamos en el mes de marzo. Fue un tanto tardado, ya que primeramente tuvimos que hacer acopio de los materiales, hicimos un calendario. La participación de los niños fue fundamental, tuvieron que traer paja, totomoxtle, algunos utensilios necesarios y los docentes también contribuimos con olotes. 

En la investigación decidimos que lo haríamos con paja, pero nos dijeron que si mezclábamos la paja con el totomoxtle y el olote funcionaba mejor, que íbamos a obtener más producción. Conseguimos esos materiales, un tambo grande para ponerlo al fuego pero, ya que todo el proceso fue amplio y detallado, en algunos momentos hubo que tener mucho cuidado porque era peligroso; tuvimos que adecuar el proceso de acuerdo a nuestras condiciones y el nivel de desarrollo de los niños, que aquí son pequeños. En algunas actividades solo participaron como observadores y de esa forma no representó ningún riesgo para ellos. Todo era bastante desconocido, nadie tenía experiencia, pero a partir de ese proyecto pudimos aprender. En la valoración del consejo técnico consideramos que el resultado fue bastante positivo, tanto en el ámbito educativo como en el productivo, considero que el logro de los objetivos anduvo en un 82, 83%, lo que nos parece bien.

Algo que vamos a defender. El sistema bilingüe es, en mi experiencia, creo, un tanto poquito complicado, puesto que hay que alternar la lengua madre con una segunda lengua. Pero a la vez también es motivante, porque eso nos conduce a que también nosotros como trabajadores hagamos conciencia de que nuestra cultura tiene un valor incalculable y está viva, la estamos nosotros conservando y nadie nos la puede quitar, es algo muy nuestro. Yo soy de una comunidad vecina, estamos cerca de la gente, somos mixtecos todos, hay una mínima diferencia, una variante, pero nos entendemos perfectamente y estamos, quiero pensar, estamos trabajando para mantener y fortalecer nuestra cultura, recrear nuestra lengua indígena que es el mixteco.

El principal obstáculo pienso que es la pobreza, ya que aquí mis paisanos emigran, y siento que ese es el obstáculo. Incluso muchos padres de familia ya vienen con otra ideología, ya no quieren que sus hijos hablen el mixteco, porque para ellos hablar la lengua mixteca, mantener vivas las costumbres y los valores de los pueblos, es un sinónimo de atraso, de ignorancia, de estancamiento. Así lo ven. Tal vez por ignorancia, por desconocimiento. Yo siento que ese es el mayor de los obstáculos. Hemos sido testigos de que los jóvenes que están regresando traen esa mentalidad; hoy son otros tiempos, “hoy en día hay que ver el inglés y el español”, así lo ven ellos. Pero nos corresponde a nosotros, a los viejos en el servicio, seguir insistiendo en que nuestra cultura, como la lengua en este caso, debe prevalecer, desconocerla es como perder nuestra identidad.

Si mañana me voy, por decir, la satisfacción que me queda a mí es haber contribuido con un granito de arena para apoyar de alguna forma mi cultura, trabajar con mis paisanos, con mis gentes los mixtecos; que en algunas ocasiones hemos podido aportar, mínimamente, pero hemos podido aportar en favor de este subsistema de educación indígena. En algún momento hubieron ofertas, de otro nivel, pero yo me sentí muy satisfecho con los niños de este nivel, de cuatro y cinco años, porque es muy noble la labor, los niños están inquietos de saber, ávidos de saber, de conocer y de descubrir. Y cuando uno trabaja con esos niños, pues, a mi manera de ver, es muy satisfactorio, ya que ellos no conocen lo que es el odio.

Me iré muy satisfecho, muy contento y porque de alguna forma contribuí en esto, apoyé a mis paisanos, a mis gentes, incluso a mis compañeros. Por el nivel ya no tuvimos acceso a otras claves directivas, siempre con clave como docente, sin embargo ya recorrí algunas comisiones, fui auxiliar administrativo de la zona, fui secretario general de la delegación, ya estuve comisionado como representante de mis compañeros en Oaxaca, ya estuve apoyando como responsable del área, de la jefaturas; estuve un rato como responsable de la supervisión escolar y aquí seguimos. Si al rato me dicen que me voy a trabajar en otro lado voy y lo hago, porque ya tuve esa experiencia y volver a vivir esa experiencia es como volver a vivir, para mí es satisfactorio.




Albergue de Fortín Alto, municipio de San Miguel Chicahua, Oaxaca

Prof. Saúl Cruz García

Mi nombre es Saúl Cruz García, estamos aquí en el Albergue Escolar “Ita yuyu”, en la comunidad del Fortín Alto Chicahua, Nochistlán, Oaxaca.

Ahorita estamos con el fortalecimiento de la lengua mixteca, en ocasiones se hacen textos literarios que son traducciones. Por lo que  yo he diagnosticado en el albergue solo un 60, 70 por ciento de los alumnos hablan el mixteco, con el resto la lengua se ha estado perdiendo su uso en las casas. Ese es uno de los propósitos del albergue, aparte de brindar alimentación y hospedaje, pues como su nombre lo dice: “albergue escolar indígena”, aquí se alberga a niños hablantes del mixteco y también aquí se les fortalece la lengua. Claro que nos queda muy poco tiempo para a hacerlo, porque van a la escuela y tienen bastantes tareas de sus maestros; sin embargo, se ha estado trabajado en lo poco que se pueda. Ahorita tenemos cuarenta becas, cuarenta alumnos. Aquí es su casa, aquí se quedan, se hospedan, solamente acuden a su casa cuando van a bañarse, porque aquí no tenemos las condiciones para que se bañen, los baños están deteriorados, están cancelados, y por ese motivo muchos de ellos se van a su casa en las tardes.

Necesidades ingentes. Habitan el albergue, en primera, los niños que carecen de recursos económicos en su casa; o bien, lo que son de rancherías o de parajes distantes a una o dos horas de distancia, por lo que ellos necesitan el servicio del albergue para poder estudiar.

Urge una remodelación de todo el edificio, ahorita en los dormitorios la lluvia gotea demasiado, a veces tenemos que enviar a los niños a su casa para que no se queden en las noches, porque se mojan las camas; a veces tenemos que juntar todas las camas o los chamacos se tienen que quedar de dos o tres en cada una porque si no se mojan con la lluvia. El techo está muy deteriorado.

Aparte de ello, quisiéramos que en el albergue se creara un centro de estudio, como el del proyecto de hongos. A largo plazo, ojalá podamos tener una línea de internet para los alumnos; en este ciclo se consiguió la computadora, se estuvo gestionando con el ayuntamiento y los padres de familia y es como se consiguió este pequeño equipo de cómputo, pero hace falta una línea de internet, más computadoras; la biblioteca está en pésimas condiciones; de hecho, no está trabajando, no se ha terminado.

De mi trabajo me gusta sobre todo el reconocimiento de los niños y de los padres de familia, mi satisfacción más grande es ver que ellos lo aprecian, ojalá lo sigan haciendo, sobre todo los comités, con los que hay una buena comunicación; con las autoridades municipales, que son unas personas que no nos han negado los apoyos que se han pedido. Esa es mi principal satisfacción.


Lo que pediría a la mejor es que nos visiten más, estamos muy abandonados, a veces hay trabajos que se realizan en los albergues, en un informe sugería un estímulo para los padres de familia, para los alumnos, para los docentes de los albergues, para que le echen más ganas, entonces se valoriza más.