jueves, 17 de agosto de 2017

Viajes a la sierra: Cuautempan, Puebla

Inicio hoy una serie de entregas que resultaron de un largo trabajo de campo a mediados del año 2011 por las sierras de Puebla, Veracruz y Oaxaca. Espero que te gusten y que los disfrutes.



Comunidad náhoa de Vista Hermosa, municipio de Cuautempan, Puebla

9 de junio de 2011

Para llegar a la Escuela Primaria “General Juan Francisco Lucas”, de la comunidad Vista Hermosa, municipio de Cuautempan, Puebla, es necesario salir de Zacatlán de las Manzanas hacia el sur, hasta San Miguel Tenango y Aquixtla, ahí se hace un corte y se sube nuevamente al norte por Pachuquilla, hacia Tetela de Ocampo; se pasa por Hueytentan, San Esteban y se llega a la cabecera municipal, que es Cuautempan, de ahí hay que subir una montaña hasta la comunidad de Vista Hermosa donde, en efecto, la vista es magnífica.

Cuautempan se localiza en el noroeste del estado de Puebla y alcanza alturas de hasta
2,680 metros sobre el nivel del mar, pertenece a la cuenca del Tecolutla y es cruzado por ríos jóvenes e impetuosos que desembocan en el Golfo de México, entre los más importantes destacan el río Zempoala y el río Apulco, afluente del Tecolutla.

El municipio ha perdido buena parte de su vegetación original, aunque conserva grandes áreas de bosque con pinos y encinos, destacadamente patula y lacio. Se siembra frijol, maíz y café; chile verde y ajo, y entre los árboles frutales más abundantes es común encontrar ciruela, granada y plátano.

Ahí, en las instalaciones de una escuela primaria, entrevisté a los profesores Fidel Santiago Díaz, José Alaya y Martín Arenas Cabrera sobre las dificultades de su trabajo educativo en el sistema bilingüe implementado por la SEP a través de la Dirección de Educación Indígena.


Escuela Primaria “General Juan Francisco Lucas”, de la comunidad Vista Hermosa, municipio de Cuautempan, Puebla.

Prof. Fidel Santiago Díaz

Mi nombre es Miguel Santiago Díaz, estamos aquí comisionados en la dirección de la escuela “General Juan Francisco Lucas”, de la comunidad Vista Hermosa, municipio de Cuautempan, Puebla.

Estamos trabajando quinto y sexto grado de primaria, con actividades y proyectos de la UNAM, que lo encabeza la doctora Leticia Gallegos y la maestra Xóchitl.

La intención de trabajar como maestro nace por el acercamiento de familiares, que también son maestros, cosa que fue un poco difícil. Finalmente, por invitación de familiares, tomamos el curso de instrucción y después nos dieron la orden de empezar. A través de este curso de instrucción pudimos entrar al magisterio.

Originalmente somos de Veracruz, con raíces culturales de la lengua náhuatl, la diferencia que yo recuerdo es que los maestros con los que trabajé, en un momento dado se nos llegó a prohibir la comunicación en la lengua materna, y actualmente no es así. Ahora hay medios de comunicación donde se están difundiendo las lenguas indígenas, nosotros de igual manera lo hacemos con los niños, los impulsamos, los ayudamos. Esa es la diferencia que puede existir con el pasado cercano. Jamás le hemos prohibido a ningún niño que se comunique en su lengua materna.

El principal atributo de la educación indígena es el sentido de pertenencia a un grupo étnico, porque sabemos de antemano que los pequeños tienen  problemas educativos o problemas psicológicos si se les prohíbe. Si a mí se me hubiese permitido quejarme en lengua materna hubiera sido un apoyo, hubiera valorado todo esto, mi autoestima hubiera estado bien, pues no es lo mismo llegar a un grupo y decirles que lo que hacen está mal, que no se pueden comunicar en su lengua materna. Lejos de motivar al alumno lo restringen. Yo sufrí discriminación porque nacimos, nos desarrollamos, crecimos en un grupo indígena; en un ambiente, en un espacio donde se hablaba en náhuatl. Llegas a otro grupo en donde te dicen que no debes hablar la lengua, entonces hay un choque.

El proyecto que manejamos es un proyecto de ciencias. En un principio la mayoría nos fuimos con la idea de que hablar de ciencias tenía que ver con aparatos sofisticados, pero el hablar de ciencia no está siempre relacionado a aparatos, sino a desarrollar en el niño diversas habilidades. En el primer curso que tuvimos, el primer tema fue sobre colores. Al hablar de colores pudimos adaptar diferentes contenidos, pues no es lo mismo estar explicando, por decir, la teoría que la práctica. Entonces hay seis colores principales y es donde el niño lleva a la experimentación, combina los colores y de ahí salen otros colores. Manejamos lo que es el círculo cromático; los colores primarios son el amarillo, el rojo y el azul. Entonces no es lo mismo estar explicándolo en español que en náhuatl. De la combinación del azul y amarillo resulta el color verde. Así, como que les queda un poquito más claro. Parte lo explicamos en náhuatl, parte en español; en náhuatl existen los nombres de los colores, pero, por ejemplo, la palabra ciencia, literalmente no existe la traducción del nombre ciencia en náhuatl, como muchas otras palabras. Entonces vamos adaptando.

Hay muchas satisfacciones. En primera, ver cómo existe el interés en los niños por trabajar, el interés que le ponen ellos, el entusiasmo, es la más grande gratificación que uno puede recibir. Y luego, también, aunque nosotros hemos estudiado carreras, a veces descuidamos la parte de la ciencia. Si no contamos con recursos materiales, por ejemplo, en una cosa muy sencilla: “¿cómo podemos alcanzar a ver los objetos?” A veces uno no se plantea eso, uno no llega a preguntárselo. Sin embargo, con la explicación de los recursos que hemos aprendido, hemos logrado disipar muchas dudas. ¿Cómo podemos observar las imágenes? Con los ojos, sí, pero ¿cómo los vemos? Bueno, en primer lugar con la luz, esa luz llega al objeto y se proyecta, parte de esa luz llega a los ojos y es como podemos observar los objetos. ¿Y en la oscuridad podemos ver los objetos? No, entonces necesitamos luz. Como maestro, al ver el interés de los niños, es gratificante.

Lo primero ha sido acostumbrarnos a ver los conceptos que se manejan en la ciencia, quizá no sea un obstáculo, pero es en lo que deberíamos de tener más cuidado. En el inicio del ciclo escolar ¡cómo batallamos con los libros de texto!, no llegaron a tiempo. Fuimos a la Corde y, como estaban con la reforma educativa, resulta que los libros que nos enviaron eran del año pasado ¿cómo vamos a trabajar así? La prioridad del gobierno es la tecnología, pero si no tenemos equipo de cómputo, cómo vamos a trabajar el tema de tecnología. Actualmente está de moda trabajar con páginas de internet, pero no tenemos computadora, no tenemos red de internet. Tenemos enciclomedia, pero no han venido los técnicos para arreglar los aparatos de enciclomedia, los aparatos no sirven. La tecnología es una parte difícil. Y lo otro: la dotación de materiales.

Si hubiera nivel Secundaria bilingüe estaría súper bien, si hablamos de la vinculación de los tres niveles y otros grados superiores, incluida la universidad. Ahora existe la vinculación de educación básica, hay alumnos de preescolar, de primaria, que hablan una lengua materna, una lengua indígena, pero van a la secundaria y van a conocer una lengua extranjera. Entonces no hay una vinculación ahí. Ahora, hablando de proyecto formativo, okey,  nosotros como maestros de primaria indígena aprovechamos todos los medios, pero le digo, van a la secundaria y ahí ya tienen que ver otras realidades. Y estaría bien que la secundaria ya existiera.

Pero estoy contento, en primero yo agradezco la respuesta de los padres de familia. Cuando llegamos aquí comenzamos con tres compañeros, en la escuela no había alumnos, había que traerlos. Nosotros siempre nos hemos alejado de los prejuicios, del que dirá la gente, invitamos a los padres de familia y hubo una buena respuesta de alumnos, tenemos setenta y dos alumnos. Cuando entramos hace tres años había como sesenta alumnos, espero que en el siguiente ciclo tengamos un poquito más. Siempre hay diferencias, como en cualquier lado, pero aquí nos hemos apoyado como compañeros, como maestros y como amigos también. Nos hemos apoyado, no puedo hablar mal de mis compañeros, recibo un gran apoyo de ellos. Y bueno, también tenemos esta fuerza de contar con materiales de la autoría de los maestros de la UNAM y de la UPN, sabemos que estos materiales son de alto costo.

Escuela Primaria “General Juan Francisco Lucas”, de la comunidad Vista Hermosa, municipio de Cuautempan, Puebla.

Prof. José Alaya Sánchez

Mi nombre es José Alaya Sánchez, soy docente, atiendo primero y segundo grado, que es primer ciclo, la escuela es “Juan Francisco Lucas”, de la comunidad de Vista Hermosa, municipio de Cuautempan, Estado de Puebla.

Llevo once años de servicio, en esta comunidad apenas tres años, en el mismo sistema de educación indígena. Yo hablo la lengua indígena. Mi primera lengua es náhuatl. Estamos llevando a cabo con los alumnos una asignatura que es la lengua indígena y ahí hemos explorado con los niños algunas cosas sobre la naturaleza, la explotación de la naturaleza, todo en lengua indígena.

Estuve en escuela bilingüe en la ciudad de Cuetzalan. En mi caso cursé en esa escuela que era telesecundaria y donde los maestros aprendieron a hablar náhuatl, pues su primera lengua era el español. En mi caso fue mi formación. En ese caso todavía no conocíamos, estamos hablando del 80, cuando todavía no había educación indígena en mi pueblo, pero ya después llegué a la telesecundaria y pude estudiar. Y fueron muchos los maestros de México que vinieron y lo vieron.

Yo soy producto de este sistema. Sobre todo puedo comentar algo respecto, ya que yo también estudié en una secundaria donde se hablaba la lengua indígena, participé como alfabetizador en el INEA donde tuvimos talleres, hemos compartido con los niños narraciones, palabras cortas, algunos cuentos, leyendas sobre todo. Hablamos ya de narraciones, que sé yo. Prácticamente hemos explorado, hemos trabajado, respetando nuestro medio ambiente. Y en este caso tenemos, por ejemplo, aula de ciencias, la pintura sobre todo. Hemos platicado, dialogado con los compañeros, del por qué no llevamos otro proyecto, por ejemplo, de reciclaje de papel, para mejorar nuestro medio ambiente, porque hoy en día escuchamos sobre la contaminación, el calentamiento global. De ahí podemos partir con los niños indígenas náhoas, con su maestro de educación indígena, para fomentar un proyecto. Yo puedo manejar este proyecto porque yo trabajé en un caso de reciclar papel ¿y con eso qué podemos hacer?, pues no contaminar el ambiente. Y lo queremos hacer con los tres compañeros, pero se necesita un respaldo, trabajar con algunos compañeros, amigos, amistades, en este caso ustedes, si nos pudieran echar ese apoyo, la mano con ese proyecto. Vemos mucho papel tirado, inclusive los plásticos y, bueno, recogerlos y reciclarlos.

Sobre todo ganaríamos un recurso y un apoyo económico para comprar algunas cositas, por ejemplo una licuadora, cestos, algunas telas de maya, que tienen su marco para la hora de hacer un taller, decirles a los niños: “lo vas a levantar así”, explicarles. Una lámina, que es una hoja de aluminio, se pone ahí, se seca el papel y se le ponen algunos colorantes. ¡Chulada de papel que sale!, tipo serigrafía.

En esta comunidad, la verdad, se carece de recursos. Hay mucha emigración. Y precisamente hablando de este proyecto, si se logra, de solicitar un apoyo, por ejemplo, de la presidencia municipal para que también la gente no emigre, porque también de ese modo los niños se quedan solitos.

Escuela Primaria “General Juan Francisco Lucas”, de la comunidad Vista Hermosa, municipio de Cuautempan, Puebla.
Prof. Martín Arenas Cabrera

Mi nombre es Martín Arenas Cabrera, me encuentro trabajando con los niños de segundo ciclo, en tercero y cuatro, en la asignatura de matemáticas. Estoy relacionando las operaciones básicas: suma, resta, multiplicación y división, en ambos grados. Para ello estoy aportándoles algunos materiales. De hecho, estoy trabajando con lo que es la lección cuarenta y cuarenta y dos, en ambos grados, y la actividad se refiere a las cuatro operaciones básicas. Y en una lección dice “lecciones de repaso”; qué es el perímetro, la suma, la resta, fracciones, entonces estoy repartiendo unas tarjetitas pequeñas de hojas blancas en las que ellos están fraccionando, porque la lección pide la fracción de un tercio, pero de diferente forma. Están las figuras, pero ellos las tienen que marcar. Esa es una. En otro, en tercer grado, la identificación de eso y el trabajo de lo que son los precios de los productos.

Aquí se habla en forma bilingüe, en español y en náhuatl. Yo lo trabajo de las dos formas. Hay niñitos que no son totalmente monolingües en náhuatl, sino que lo trabajo en español, pero con el que no lo entiende me dirijo a ellos en náhuatl.

Entonces “vamos a trabajar con esto, cómo le van a hacer, de qué forma”, el niño trabaja en náhuatl en la forma que yo le explico, pongo los números, que de hecho tercero y cuarto son secuencias numéricas, el antecesor y sucesor, entonces les explico del uno al diez, que es la base en náhuatl. Así se los pongo y después les pido que lo escriban en su cuaderno y que lo repasen, porque es el repaso lo que hace la práctica. Que en su cuaderno escriban de una forma más directa, “obsérvenlo, léanlo, para que se les vaya quedando aquí en la cabecita”.

La principal ventaja del idioma materno es que entienden mejor, trabajan de manera correspondida, porque de que les explica uno en español, los que entienden bien, hacen esto y hacen otro, hay niños muy habilidosos, pero hay niños que son de lento aprendizaje, ellos lo hacen más despacio y otros que no lo entienden en español, a ellos les hablo en náhuatl y corresponden a lo que uno quiere. Algunos no lo quieren realizar por ciertas razones, porque en primera puede que no les interese, pero dependiendo también de la forma en que nosotros les expliquemos es como van a trabajar, y claro, la motivación.

Obstáculos. Que cada uno manipulara el objeto, la situación que se está trabajando de acuerdo a su motivación, al interés con que se tomen las cosas, que los satisfaga, que digan “esto que estoy viendo para qué me va a servir, en qué lo voy a utilizar”. Estamos trabajando con ellos la famosa reforma, que pide cosas que al niño le llamen la atención, “para qué les va a servir”, eso también se les explica.

Estamos llevando documentos en donde tenemos que trabajar con la lengua náhuatl, componiendo lo que son cuentos, leyendas, fábulas, mitos de lo que tenemos mucho en la comunidad. Lo que son las famosas leyendas. A ellos los motiva mucho lo de La Llorona, y se explayan escribiendo en náhuatl y español lo que ellos observan. “Maestro, es que arriba de mi casa se aparece un perro negro, pero de repente lo vemos, después volteamos y ya no está”. Entonces de eso hablan, eso es lo que los motiva.

A los niños cómo les encanta cuando digo esto: “maestro esto, maestro lo otro”. Ahora sobre esto escríbemelo. Pero son  cortantes en su expresión, entonces les motiva uno, bueno yo así le hago al hacerles preguntas para que ellos se expandan en su versión. “A ver, si viste ese perro, cómo lo viste, en dónde lo viste, de qué color era, cómo era”.

Sí, nosotros les damos o trabajamos de esa forma, buscando estrategias, esas son las estrategias, el encaminarlos a las formas en que ellos van a hablar. Motivándolos, dándoles esa confianza, ellos hacen maravillas, lo que se les dificulta en sí, y hasta a nosotros los adultos, es que no estamos acostumbrados a escribir. Tenemos ideas, pero no las desarrollamos en escritura, a la hora de escribir es difícil. Pero bueno, se está empezando con las famosas narraciones de niños y niñas indígenas. Entonces,  últimamente, lo trabajé con quinto y sexto, el maestro se ausentó por un problema y lo trabajé con ellos. Les dije: “ustedes escriban, porque si ustedes no escriben, ese es el problema, cuándo vamos a empezar”. Echando a perder se aprende, así inician todos los escritores.

Debes partir de lo que sabes, una vivencia que hayas tenido. Yo, con toda sinceridad, le digo que eso hago. Porque yo soy muy enfático en eso. “¿Qué creen?”, “¿Que pasó, maestro?”, “les voy a contar una anécdota, una vivencia que me pasó”. Entonces con eso les inyectas confianza, a algunos en español y algunos en náhuatl. Llego y motivas al niño. “Maestro, no le quiero contar”. “Cuéntame”. Y lo hace. Entonces ahora ya viene lo bueno, cuando le digo; “ahora escríbelo, ya lo contaron, ya lo tuvieron en palabras, ahora escríbanlo”. No es difícil. Entonces lo hacemos de esa manera; claro, los libros son apoyos importantes, ahí vienen algunas formas, la comida ahí está, la receta, cómo lo preparan en mi casa, le ponen tal cosa; no, en mi casa le ponen esto y lo otro. Esa es la forma.

A mí siempre me gusta hablar y, repito, cuando un maestro se da a conocer, se identifica ante la ciudadanía, ante el individuo tal y como es, la gente se acerca, se explaya y dice: “oye esto, oye lo otro”. Inclusive en los niños, te llaman: “maestro, vamos a jugar a esto, vamos a hacer esto, te invito a esto”. Por lo mismo, de que uno muestra su identidad, tal y como somos, a ellos se les da seguridad, confianza. N`ombre, son bien lindos, son muy lindos.

El principal problema es la escritura de la lengua náhuatl, de que últimamente tenemos llamados de supervisión en donde se nos han dado talleres de lengua indígena, en nuestro caso en náhuatl, pues no tenemos, se nos está dando apenas a conocer la gramática, llamémosle así, que son 18 grafías. Hay materiales impresos pero que vienen de otra región, donde se utiliza otro tipo, una variante del náhuatl. Entonces a mí me gustaría, aunque ya estamos implementando algunas estrategias, decirles cuántas grafías se utilizan, pues hay confusión inclusive en el alfabeto. Y el famoso abecedario, “que el abecedario son tantas letras”, y “en la gramática son 16 grafías”; pero bueno, la práctica hace al sabio. Y la discusión y el análisis porque el niño escribe, como puede escribe. Lógico, los grandes escritores lo dicen: el niño escribe pero no como debe de ser, debemos matizarlo, decirle, subrayar, alimentarlo. Entonces esa es mi inquietud, tener material adecuado al contexto. Esa es una de las inquietudes que hemos tenido nosotros los profesores, que los materiales estén de acuerdo al contexto, partir de lo que el niño sabe para subir, pero no de allá para acá, sino de aquí para allá. Por ejemplo, le dices: “dibuja al avión”, lo ha visto de  muy lejos, pero no lo manipula como un niño de la ciudad, pues un niño de ciudad casi lo toca; pero si les dices: “dibuja un conejo”, ahí está. “Dibuja la víbora”, como sea la dibuja. “Ahora ponle su nombre, que la ortografía”, nosotros somos los que decimos: “mira, qué te parece esto que te subrayé, hay que cambiarle”, entonces son formas de cómo enlazar al niño para que él enriquezca su aprendizaje.

Ficha:
Escuela “Juan Francisco Lucas” de la comunidad náhoa de Vista Hermosa, Municipio de Cuautempan, Puebla
Dir. Prof. Fidel Santiago Díaz
Prof. José Alaya
Prof. Martín Arenas Cabrera



Fotografías de Cuautempan (desde Vista Hermosa)  tomada de http://mexico.pueblosamerica.com/foto/cerro-verde-ejecatepeco

viernes, 11 de agosto de 2017

¿Es posible cuestionar una tradición?


1

Regresamos de la sierra de Guerrero donde estuvimos seis días conviviendo con los amuzgos y los mixtecos del municipio de Tlacoachistlahuaca. Por supuesto, la experiencia valió mucho la pena y conocer la opinión directa del presidente municipal amuzgo no tuvo desperdicio; todo eso lo pondríamos en una página de internet, junto a las demandas de los ejidatarios y las artesanas (artistas de alta graduación que viven la gran paradoja de hacer la artesanía más cara -huipiles hermosísimos de hasta tres mil pesos- en una de las zonas más pobres del país), de líderes mixtecos que pugnan por una remunicipalización, de amas de casa, y médicos y jóvenes amuzgos.

Una mañana nos sirvió el almuerzo una joven llenita de edad indefinida. Nos fuimos a trabajar y, en la tarde, mientras lanzábamos el balón a una eficiente cancha de básquet techada e iluminada en el centro pleno de Tlacuachistlahuaca, la cabecera del municipio homónimo del estado de Guerrero, la joven se presentó con un muchachito y comenzó un intercambio de saludos basquetbolísticos muy agradables. Al rato nos pasábamos el balón, canasteábamos juntos. Me encantó la libertad de esa muchacha para acercarse a los “extranjeros” que estaban haciendo investigaciones en el pueblo con apoyo del presidente municipal, su desparpajo deportivo para intercambiar sustancias afectivas con los desconocidos.

Afuera de la presidencia se nos acercó al fotógrafo Rafael Bonilla y a mí una jovencita de la edad de mis hijas, adolescentes todas. Nos interrogó hasta que pudo satisfacer su curiosidad sobre nuestra presencia en su pueblo. A ella le gustaría estudiar para terapeuta, había hecho prácticas con el hijito de su prima y le gustó ayudar a la gente con necesidades especiales. Muy avanzada la chiquilla, pero al borde de la asfixia en una sociedad tan cerrada como la de “Tlacoachis”, como llaman cariñosamente los lugareños a su pueblo, uno de los lugares más ruidosos en los que he estado en mi vida. Urgida de salir siquiera a la ciudad más cercana a estudiar la preparatoria. Vivir en Tlacoachis, aunque hermoso, es como vivir con una gran familia constituida por todo el pueblo que las cuida en exceso y no se puede tener novios ni amigos porque la presión de la sexualidad amosca las relaciones y entorpece las transacciones.

La marginación del pueblo, que fue el primer pretexto que nos llevó a esa región de la Montaña no está precisamente ahí, la verdadera marginación de las estadísticas se halla en otros pueblos del mismo municipio que se  encuentran detrás de una enorme sierra más allá del polvo, retirados que todo, que carecen de lo más elemental y viven en poblaciones fantasma habitadas por mujeres de miradas tristes y desconfiadas. Son los mixtecos de Pueblo Viejo en el norte del propio municipio de Tlacoachistlahuaca, claramente distintos de los amuzgos que gobiernan en la cabecera municipal, a cinco horas de distancia por un camino de terracería con segmentos muy escabrosos. Ellos también se sienten apartados de todo, los mixtecos vecinos son oaxaqueños, la comunicación con los amuzgos no es óptima, insisten en la creación de su propio municipio.

La creación de un municipio en la parte norte de Tlacoachistlahuaca, a pesar de ser un tema político que debe ser tratado con discreción, es un tema ineludible que, bien pensado, puede traer beneficios para todos. Están claras las distancias que hay entre las autoridades de la cabecera y los pueblos mixtecos de Pueblo Viejo, por lo que tampoco es difícil pronosticar que no podrían llegar a un buen acuerdo. La separación municipal ya existe en Tlacoachistlahuaca, ayudaría mucho que se hiciera a través de la ley y pudiera dar a esta población la dignidad que les ha sido arrebatada por la marginación y el abandono, que ha terminado redundando en un alcoholismo masivo de los hombres, que desde la mañana que los visitamos, mientras trabajaban en una zanja de drenaje, ya estaban alcoholizados; al despedirnos, seis horas después, todos y cada uno estaban inconscientes de borrachos sobre la acumulación de tierra de la propia zanja, jaloneados por sus pequeños hijos.

Ojalá que, al menos, que en este municipio de la costa chica guerrerense los programas de ayuda a la pobreza hicieran algo adicional para mejorar las condiciones de vida (política, moral, cultural) de estos compatriotas mixtecos que habitan la región de Rancho Viejo, no siempre son pisos firmes y letrinas lo que necesitan, sino comprensión cultural, que deviene política y legislativa.

2
Albergue Santa María la Magnífica

Mientras hacíamos el balance de nuestro viaje a la sierra leí en El País sobre el asesinato de un sacerdote español en Brasil que me hizo pensar en Joan Armell Benavent, misionero en Rancho Viejo, a quien visitamos con motivo de una página de Internet municipal. En Brasil, Ramiro Ludeño y Amigo, de 64 años, se dedicaba hacía 34 años a sacar los niños de la calle en Pernambuco de Recife, en el norte brasileño. Todos lo querían, no se explican las razones que pudiera tener un adolescente de 15 años para asesinarlo.

Joan también se dedica al trabajo social con niños y adolescentes en ese pueblo mixteco de la sierra guerrerense, en una de las regiones más pobres de México. Tiene un albergue llamado Santa María la Magnífica. La entrevista la tuvimos en el comedor del albergue, después de cruzar tres habitaciones-pasillo en la que había literas para una buena cantidad de gente, quizás veinte personas. Joan es un hombre de la edad aproximada al sacerdote español asesinado, posee unos ojos interrogantes y habla con una fluidez casi nerviosa, acelerada. Es capaz de hablar durante largo tiempo.

“Vamos a cumplir diez años desde que estoy aquí en la misión pero la misión lleva trabajando ya cerca de 20. La misión se llama Misión Católica de Rancho Viejo, pertenece a una misionera Ekumene, de España, es un movimiento de gente laica comprometida, somos gente laica no clérigos, sino laicos comprometidos, yo pertenezco a misiones, por lo que lo mismo podría estar en África”.

Llegó con la ilusión de levantar el nivel cultural, es el cuarto misionero en este lugar. Ha estado solo los últimos cinco años.

“El mixteco es como chino. Para hablarlo correcto, o naces aquí o se te tienen  que dar muy bien las lenguas. Nosotros tuvimos un filólogo voluntario que estudió la lengua y se hizo el diccionario y el método para aprender mixteco”. Pero reconoce que no entiende ni una sola palabra. Por el momento tiene albergados a 25 estudiantes y aclara que las literas no son de ellos, pues los jóvenes cuentan con habitaciones. Las literas “están para gente como ustedes, que tienen que dormir una noche o dos, los maestros que trabajan en los alrededores vienen aquí y duermen. Gente que sube y tiene que ir y hasta los pueblos, duerme aquí hasta que llega ´la ruta´. También tenemos servicio de baños con agua corriente, con sanidad”.

Joan nos explica cómo este tipo de misioneros están centrados en dos tareas, como obra ecuménica: una, ayudar en la alfabetización de jóvenes y adultos del pueblo. La otra es ayudar a que los jóvenes estudien la secundaria, para lo que los alberga y alimenta. Pero hace muchas otras cosas más: “también en la cuestión de la ambulancia del pueblo, bajamos gente, que hay urgencia, que vamos al hospital, un picado de alacrán, aquí tenemos suero, vacunamos animales, gallinas, cerdos para que no se enfermen. A ese nivel nos movemos. Y como iglesia damos las catequesis que el párroco nos pide, catequesis para bautismo, para confirmación, para primeras comuniones, para matrimonio. Ahí nos movemos y nos ocupa totalmente el espacio para no dedicarnos a nada más”. 

Zona se refugio

Las manos de Joan Armell Benavent, con los dedos juntos, definen un punto específico de la mesa, trata de explicarnos lo que entiende como zona de refugio, como si tratara de explicárselo a sí mismo.

“Empecemos por distinguir esto como una zona de refugio. Ellos (los mixtecos guerrerenses) han venido huyendo para no contaminarse con otras culturas y preservar la suya. Empezando por ahí ellos se han cerrado mucho, no quieren que desde afuera vengan a decirles qué tienen  que hacer y cómo lo tienen que hacer. Entonces, la gente de montaña es cerrada, como en todas partes del mundo, pero aquí un poquito más. Los amuzgos están más abiertos porque replegaron a la otra civilización, al blanco, a ciertas costumbres, y han evolucionado mucho más, limpios, etcétera, se les ve más educados. Sin embargo, el mixteco ha ido huyendo porque no quería que les llegaran otras culturas, que les dejasen sus costumbres, y tienen algunas tan ancestrales que te recuerdan la edad de piedra. Pero no han salido de ahí. Son gente que tiene que evolucionar y por eso nosotros estamos trabajando, no para evangelizar, sino para ayudar a que estas mismas generaciones jóvenes, al tener más cultura y sepan más del mundo, puedan comportarse de otro modo y dejar ciertas tradiciones que ya ellos mismos no le encuentran sentido”.

No comparto su opinión, pero la comprendo. Por diez años ha enfrentado cotidianamente la resistencia de los mixtecos para asumir lo que generosamente llegó para otorgarles: catecismo y educación, ante la pasmosa indiferencia del gobierno. Pero los avances son tímidos, simbólicos, algunas generaciones de egresados de la secundaria que imparte en el albergue, algunas mujeres catequizadas. El resto de su obra se ha dispersado en el volátil calendario de la década, eso sí, día por día. Cuando no falta un herido o un enfermo de peritonitis que hay que llevar corriendo al hospital, a tres horas de distancia, hay que arreglar algún litigio entre familias. Los proyectos le brotan de la boca, pero no tienen eco, caen en la mesa como granos de maíz estéril y rebotan para morir sin la esperanza de un arado. Cuánto trabajo tiene y que tan solo está Joan, con sus sesenta años a cuestas y una nostalgia bárbara por su querida España. Qué extraño el ecumenismo cristiano que practica Joan, luminoso y ciego a la vez.

Mujeres en venta

Entre los mixtecos de Rancho Viejo, Guerrero, de acuerdo con el misionero español, es común que los litigios se resuelvan con el pago de una cuota de dinero. Sean lesiones físicas o morales, la gente paga y lo arregla en un convenio presuntamente tradicional. Así ocurre también con las jóvenes, a veces niñas, que son intercambiadas entre padres y yernos por una suma especulativa que siempre rebasa los quince mil pesos y que llega a tasarse en sesenta mil, la famosa dote, que se ha convertido en una tradición de venta infantil operada por sus propios padres. Esto ha golpeado hace décadas la situación de los jóvenes, de los novios de Rancho Viejo, que no pueden tener relaciones normales de muchacho a muchacha, pues los intereses en ellas depositados provocan una vigilancia extraordinaria que redunda en la falta de libertad, una implacable represión sexual de los jóvenes que, al casarse por fin, al comprar una buena esposa, actuarán igual con sus propias hijas que los adultos anteriores. Joan Armell Benavent, que ha observado al pueblo de Rancho Viejo con paciencia científica y voluntad religiosa, nos dice sobre esas transacciones.

“Para mí es una compraventa aunque ellos dicen que no, pero el hecho es que es un trato de compraventa y los tasan, llegan a un acuerdo y la costumbre es que se vienen a vivir los dos a casa de los padres del muchacho, ella sale de la casa. Dicen que es una compensación a los papás y tal, yo desde afuera lo veo como transacción. Llegan a un acuerdo, tanto dinero por ella, cincuenta, sesenta mil, luego tienes que dar la fiesta para la familia, matan res y les sale muy caro.
“Aquí yo he tenido la experiencia con unos muchachos jóvenes que se casaron; la muchacha quería seguir estudiando y venía a la secundaria, pero acabó dejándola cuando él se emborrachaba y hablaba lo que sentía, decía que se fuera a la casa, que había pagado por ella, que tenía que echar las tortillas, y al final lo abandonó. Entonces tienen  ese sentido de propiedad, la quieren para que les sirva, para que sea su esclava, tener muchos hijos, disponibilidad absoluta y no la dejan salir de la casa más que para lo estrictamente necesario”.

Joan me mira con unos ojos resignados, frente a un asunto para el que nadie parece tener una solución.

“Creo que definitivamente no mejorará esta gente con este sistema. De hecho, cuando han empezado a cambiar y vivir un poco mejor ha sido las familias que se han ido al otro lado y regresan. Arreglan sus casas, se compran camionetas y comienzan con un negocio. Lo demás que les llega claro que lo agarran, todo lo que les ofrezcas, pero eso no madura a la gente”.

3
Una solución tangente (¿o accidental?)

Una solución tangencial al desesperado panorama encontrado en el norte de
Tlacoachistlahuaca, Guerrero, culminó en mi caso algunos años después con una historia feliz, contrastante con las anteriores. Me la contó el profesor Jesús Adán Méndez Gastélum, asesor escolar de diez escuelas en la región costa de Hermosillo, Pesqueira y Carbó, Sonora, en medio de una nube de moscas y un calor infernal de 42 grados centígrados.

Es la historia de una familia de la zona mixteca de Tlacoachistlahuaca, la región de Pueblo Viejo, que terminó en los campos de cultivo de Sonora bajo el resguardo autoritario de un abuelo que hacía funcionar a la familia como clan. Pero algo ocurrió, una feliz coincidencia de varios hechos que el maestro Méndez Gastélum me platicó a detalle:

“Había una familia muy numerosa, era un patriarcado en esa familia, el abuelo se hacía cargo de todo, de todo; del sustento familiar, del equilibrio emocional y de la estructura familiar; él era juez, él era todo ahí. Juan Ponce se llamaba el señor y provenían todos de un municipio de guerrerense llamado Tlacoachistlahuaca. Eran mixtecos. Nunca se me van a olvidar.

“Los días de raya él se presentaba en ventanilla y exigía el pago de todos sus hijos y de todas sus nueras que habían estado trabajando, entonces él administraba económicamente y el día sábado salían a comprar la despensa de toda la familia. Llenaba una camioneta de materiales y de alimentos y el mismo sábado en la tarde preparaban una comida grande, carne, huesos, una comida típica de por allá de su tierra. Rentaba un taxi e iban por eso. Todos los sábados eran día de fiesta para ellos, porque era una alegría grande, un premio después de tantas jornadas de trabajo de toda la semana, porque la gente viene a gozar de un rayito de sol y a ganar dinero. Entonces me sorprendió la economía que tenían, porque lograban mantener cierto nivel, guardaban su dinero y tenían lo suficiente para subsistir; no ambicionaban lujos de ningún tipo, no se compraban ropa cada ratito, pero comían bien. Había cierta conformidad de todos, menos de tres niñas que estudiaban con nosotros. Las niñas no se mostraban conformes, porque en la escuela se dieron cuenta de que hay otras formas de vivir, hay otras formas de pensar; una maestra que compartía un grupo conmigo les fue inculcando ideas más modernas, las niñas se dieron cuenta de que tienen derecho a disfrutar de lo que ganan, y que si necesitaban algo también tenían derecho a exigirlo. Las tres niñas aprendieron a hablar español en mi grupo, pero eso fue lo interesante de ellas, que lo hicieron en forma de un intercambio. No hablaban casi en el grupo, pero cuando les propuse que me enseñaran ellas su idioma y yo les enseñaba el español, ellas se mostraron muy interesadas. Les pareció correcto, un buen trato. Y lo hicieron muy bien, aprendieron. Yo no puedo decir lo mismo, porque tenía entrelazados otros idiomas, entonces me era difícil aprender todos, pero sí las instrucciones básicas, las sabía comunicar. Me comunicaba con ellas y me ayudaba con el diccionario. Ya, después, para las niñas no fue suficiente el español, ellas querían aprender inglés también. Y ahí entra el compromiso de uno ¿no?, porque, pues, había que investigar también.

“La mayoría de estos niños, hijos de los migrantes que circulan por los campos de cultivo de nuestro país, son muy inteligentes, pero lo que tienen ellos es una gran facilidad de adaptación, a donde vayan se adaptan rápidamente por la misma migración, han estado en tantos lugares que han aprendido a adaptarse, a incluirse ahí dentro del contexto. No quedan ya relegados como en años anteriores, se agregan  a la comunidad, el hecho de poder hablar ya en español les abre las puertas. Antes no era así, cuando yo inicié era muy frecuente ver a muchos niños que solamente hablaban lengua indígena, ahorita la mayoría desarrolló la habilidad de comunicarse en su lengua originaria, aparte en español y otros en inglés.

“Las niñas que le comento, a estas alturas ya tienen 18, 19 años, ya hablan inglés también y cruzan la frontera, van y vienen, nos visitan donde estemos, van y nos buscan y nos comentan sus anécdotas de por allá. Esas niñas, gracias al desarrollo que tuvieron en la escuela, a la visión que lograron ampliar, evitaron ser parte de esa tradición, muy de allá de Guerrero, en  la que venden a las hijas. De hecho ellas ya estaban negociadas, ya estaban tratadas, pero un día sucedió algo muy especial que le abrió los ojos al abuelo y dijo: “no, yo no vendo a mis hijas, no vendo a mis nietas”.

“Un día, uno de sus nietos andaba jugando arriba de un esquite, se tira para bajarse y cae de rodillas, se levanta y se va. En la tarde-noche al niño se le empieza a inflamar la rodilla, lo llevan al hospital al día siguiente, allá en el hospital no hallaban qué había sucedido, le hacían radiografías, le buscaban por una parte y por otra y no hallaban la enfermedad, fue hasta que ya le hicieron estudios más profundos que encontraron una pequeña espina en el cartílago de la rodilla; el detalle era que no sabía cómo hacerle saber esto a los familiares, los doctores tenían la idea de amputarle la pierna al niño. La mamá era indígena, no hablaba español, el abuelo hablaba muy poquito el español, fue ahí donde entró en funcionamiento lo aprendido en la escuela, las niñas se convirtieron en el principal intérprete entre el doctor, el abuelo y la mamá. Después el doctor dijo: yo ya no quiero hablar ni con la mamá ni con el abuelo, con ustedes. Entonces ellas se encargaban de la receta, de darle la dosis de medicina, y ya cositas que no entendían me involucraban a mí, como maestro, para saberlo.
Entonces eso le abrió la mente al señor y dijo: “no, mis hijas valen mucho más, no las vendo, valen tanto que no las vendo”. Y eso a mí me dio muchísimo gusto y a  las niñas también, porque de ahí en adelante se les dio otro trato, se dio un estrato más alto para ellas, uno que quizás no se les dio ni a sus hermanitos y sus hermanos mayores, que ya las miraban con respeto, como quien mira un licenciado que va cruzando una calle, así las miraban y a partir de entonces ellas tenían voz y voto en la familia, estaban a la altura del abuelo y ellas se encargaban ahora de la despensa, de hacer la ración; lo que uno les explicaba en la escuela lo estaban aplicando ya en la familia, ellas hacían el presupuesto, decían cuánto iban a gastar, decían cuándo iban a rayar y cuánto les iba a quedar.
Lo sorprendente de esa familia es que tenían un autocontrol, no exageraban en los gastos y siempre tenían una manera de ahorrar, una reserva. En una ocasión uno de los hijos se enfermó, se le cerró la garganta, se asfixió y murió. El señor no quiso sepultarlo aquí en Sonora, que murió en el hospital general de allá de Hermosillo; buscó la manera, le ayudé para que lo subiera a un avión y así lo trasladó y fue a sepultarlo allá a Guerrero.

Pero las niñas, a partir de entonces, fueron otra cosa.



Este artículo fue publicado en la revista Elementos, ciencia y cultura, Núm. 104, Vol. 23 Octubre-Diciembre, 2016, pp. 41-47 con el nombre de Historias de la Sierra.

martes, 4 de julio de 2017

Las décadas erráticas


En una serie de conferencias patrocinadas por las Secretaría de Educación Pública, bajo el genérico título de “Historia económica y social de México”, Miguel Othón de Mendizábal dijo que intentaría hacer un esquema “de la evolución económica, social y cultural de los grupos indígenas” que habitaron el territorio mexicano, que si no pasa de ser una hipótesis, aclaró, “como todas las teorías que se han formulado sobre el particular, se ajusta a testimonios objetivos… y además, es lógico”. (MOM: IV: 9-10)

La Antropología mexicana vivió entre los años veinte y cuarenta sus momentos de definición. Por un lado, la disciplina iniciada en 1921 por Manuel Gamio alcanza ya una madurez expositiva tras décadas de erráticos ejercicios etnológicos; por otro, la práctica de un Estado cardenista que miraba en la reforma social el medio para lograr las prometidas metas de la Revolución, extraviadas en la práctica.

Los esfuerzos, sin embargo, fueron reales. Nunca dejó el Estado de hacerle la lucha a fórmulas de educación manejadas por desgracia por los licenciados que llevaron al traste a la gran mayoría de nuestras instituciones. Hasta la creación de la Dirección General de Educación Indígena (DGEI) en 1978, hay que considerar una larga lista de experiencias que comenzaron las recomendaciones del padre de la antropología mexicana Manuel Gamio al gobierno de Álvaro Obregón. De 1921 a 1978 el gobierno impulsa al menos 29 grandes iniciativas que tratan de amoldar una difícil realidad social de los mexicanos con los buenos propósitos de la antropología, fracasando reiteradamente. Bien miradas, estas iniciativas cimientan lo que sesenta y seis años después logra consolidar la DGEI. Se trataba de definir el modelo para que los indígenas se integraran a la nación (mexicana) y a la vista la educación era la única vía pacífica para lograrlo.

Lázaro Cárdenas del Río y Manuel Ávila Camacho ejecutan siete iniciativas para la educación del indígena mexicano, por lo menos en el papel. Entre 1936 y 1946 se crea el Departamento de Asuntos Indígenas, las Cooperativas de Producción y Consumo en poblaciones indígenas; se reorienta la función de los internados en Escuela Pre-Vocacionales y Vocacionales de Agricultura, se realizan Jornadas Culturales y Deportivas con los alumnos de las Escuela Pre-Vocacionales y Vocacionales; se organiza y realiza el Primer Congreso Indigenista Interamericano y los Hogares Infantiles; se funda el Centro de Capacitación de Enfermeras y Trabajadoras Sociales Indígenas y se convierte las Escuelas Pre-Vocacionales de Comalco, Estado de México, y Los Remedios, Hidalgo, en Centros de Capacitación Técnica y Artística para Jóvenes Indígenas. Además se adscribe con plaza docente a las Escuelas Pre-Vocacionales y Vocacionales y a las Brigadas de Desarrollo y Mejoramiento, también a la primera generación de egresadas y egresados de enfermería, trabajo social, mecánica, carpintería, hilados y tejidos, música y deportes. A los egresados que prefirieron regresar a sus comunidades los dotó de herramientas y equipo para la actividad en la que fueron preparados.

Miguel Othón de Mendizábal vive esta coyuntura. La Antropología enfrenta dos vertientes válidas pero contradictorias: la de ser una disciplina independiente de fines académicos; o la de ser un instrumento del Estado que ampliará sus espacios de acción y conducirá la política de integración de los indígenas a favor de una aspiración “nacional”, a saber: la formación de una patria homogénea que dé impulso y fuerza a su precaria situación internacional.

-          Comuníqueme con don Crisóstomo, por favor.


En los siguientes cincuenta años, prostituidas por la corrupción casi todas las acciones a favor de los pueblos indígenas, reconocida incluso su existencia como etnias con la reforma constitucional de 1992, el gobierno terminó implementando sus programas de sobrevivencia que duran hasta hoy, donde las presiones internacionales y las internas acarrean la ayuda a los pueblos por medio de grandes presupuestos que se reparten en metálico directamente en las manos de las madres indígenas para evitar el hambre y paliar la desnutrición palpable en los jóvenes y los niños, por esos mecanismos se les obliga estudiar y a revisiones médicas de las mujeres.

La contradicción entre teoría y praxis coincide en ambos fundadores del indigenismo. Mendizábal tuvo la lucidez de separarla en un momento decisivo, antes de emprender la práctica indigenista en el departamento que le tocó constituir. Fue así que ayudó a la fundación de la academia de antropología mexicana, primero en el Politécnico y luego en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Entonces entraron en acción para la asimilación del indígena al elemento nacional los institutos indigenistas creados para tal efecto: educación, agro, salud. La experiencia, vista a la distancia, no fue enriquecedora. A decir de los propios protagonistas, fue una antropología atomizadora –como consideró Arturo Warman en sus análisis de la práctica académica-, casuística, con tendencias a interpretar sus materiales en sí mismos y para sí misma: “Ha rechazado el método comparativo y el análisis global de las sociedades en que los indios participan. Así, el indigenismo, ámbito natural de la antropología mexicana, se ha convertido en su limitación”. (Warman p. 37)

Conviene detenerse un poco en cómo fue creada esta ideología indigenista (basada en conocimientos, verdades y muchos prejuicios) que se desenvolvió como fábrica de emancipadores de indígenas. También convendría enfatizar cómo la industria cultural mexicana ayudó activamente a esa práctica y aprovechándose impúdicamente de “los indios” los convirtió en caricaturas y estereotipos. El chiste del “indito”, que es ignorante pero suspicaz.

En mi opinión el Indigenismo  formal, el “científico”, fundado por Manuel Gamio, perdió su oportunidad de advertir que el pasado prehispánico pertenecía a los mexicanos, que era su pasado principal, su mitad ontológica, pero terminó eligiendo la implantación de la versión europea en nuestra cultura, la uniformadora. Se supuso con demasiada facilidad que los mexicanos no querían saber nada de su pasado, que no eran o no querían ser indígenas, ignorando los idiomas mexicanos e imponiendo el uso del español, no solo en las escuelas, sino en la vida cotidiana, pues los mestizos resultaron ser los proveedores y el uso del español fue impuesto a la mayoría a través de otros canales. La desinformación y el ocultamiento se encargaron de enterrar muchos vestigios indígenas, y ni los institutos de antropología, ni la academia ni menos otras dependencias de gobierno, hicieron nada por impedirlo.


Miguel Othón de Mendizábal y su indigenismo que trataba de observar las virtudes indígenas, además de los defectos, para asimilar lo mejor de esas culturas en beneficio mestizo (identidad), fue desoído por el status quo que eligió convertirlos en obreros de las ciudades, acción que como sabemos fracasó.



Citas: 
Mendizábal, Miguel Othón de: Obras completas, Tomo IV, México, 1947
Warman, Arturo, Los indios mexicanos en el umbral del milenio, FCE, México, 2003 

jueves, 22 de junio de 2017

Miguel Othón de Mendizábal, vida, obra.


Cómo se ha insistido en este sitio que la calidad de la obra de Miguel Othón de Mendizábal no coincide con la indiferencia que ha mostrado por ella la divulgación antropológica en México. Esto ha motivado que, a setenta años de su muerte estas reflexiones se aúnan a las contadas publicaciones sobre MOM. En la ENAH hallé una tesis de licenciatura presentada en 1974 por Dora Kanoussi con el nombre de Miguel Othón de Mendizábal y la Revolución Mexicana de 1910, pero no mucho más. 

Miguel Othón de Mendizábal nace en la ciudad de México en 1890. Fue destacado estudiante de la Escuela Nacional Preparatoria, en donde al terminar recibió una beca para continuar sus estudios en el Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía.

De acuerdo con Arturo España Caballero en La práctica social y el populismo nacionalista, 1935-1940, que aparece en La Antropología en México del INAH, a Mendizábal jamás le interesó la ciencia por la ciencia, sino la ciencia como un medio para descubrir nuevos horizontes y nuevas fórmulas de convivencia humana.

Don Jesús Silva Herzog afirma que MOM se unió al movimiento revolucionario de 1910, consecuente con sus ideas. Gonzalo Aguirre Beltrán, sin embargo, dice en su Obra Polémica que Mendizábal estuvo en “sus años mozos sirviendo al régimen ilegítimo de Victoriano Huerta y por ello sufrió el destierro”; pero es Federico Gamboa quien explica con más detalle el derrotero de Mendizábal en la lucha armada porque se lo encontró en La Habana en marzo de 1915 y le sacó la sopa: “… estoy frente a don Miguel Mendizábal, hijo del honorable director de nuestra Casa de Moneda. Viene de Guatemala, donde lo cogió el terremoto que acabó con ella; y es, según confesión propia, revolucionario impenitente y de armas tomar. Véase si no: siendo empleado de Fomento y muy consagrado a trabajos de etnografía a las órdenes de Andrés Molina Enríquez –de quien hace encomiásticas ausencias-, se opuso de hecho, y sucesivamente al general Díaz y a Madero; estuvo en lo de la Ciudadela; es signatario del Plan de Ayala y luego ha corrido de la Ceca a la Meca, dentro de su actual carácter de felicista”. (Aguirre Beltrán, 1992: 190-191) Así que su participación en la lucha armada tiene esa ambigüedad.

España Caballero complementa la biografía de Miguel Othón de Mendizábal: posteriormente, por oposición, obtuvo el puesto de ayudante de etnología aborigen. Más tarde ocupó el puesto de Jefe del departamento de Etnología, y fue miembro del grupo que, bajo la dirección de José Núñez y Domínguez y de Manuel del Ponce, fundó la Segunda Sociedad Folklórica Mexicana. Trabajó en la Universidad Nacional como jefe de investigadores en el Valle del Mezquital y después como director del Instituto de Investigaciones Sociales. Participó activamente en la fundación de la Universidad Obrera, donde se incluyó la antropología; también participó en la fundación del Departamento de Antropología de la Escuela de Ciencias Biológicas del IPN. Asimismo, fundó la Escuela de Medicina Rural del IPN, y colaboró en la creación de la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Fue Jefe del Laboratorio de Antropología del IPN y, más tarde, director del Instituto de Investigaciones Económicas.

En 1932, colaboró con Moisés Sáenz en el centro de incorporación indígena de la Cañada de los Once Pueblos de Michoacán. Fue miembro del Consejo Superior de la Investigación Científica y creador y jefe del Departamento de Educación Audiovisual, así como Asesor del Departamento de Asuntos Indígenas y, durante un tiempo, rector de la Universidad Obrera. Impartió las cátedras de etnología, antropología, economía e historia de México, asociándolas con las ciencias aplicadas, la geografía y la política, en el Museo, las escuelas de economía de la Universidad y del IPN, y la Escuela Normal Superior. Murió el 6 de diciembre de 1945 y, en una velada del 22 de febrero de 1946, el INAH entregó a sus familiares su título de etnólogo. (España Caballero, 1987:248)

Las Obras Completas de Mendizábal, publicadas por sus amigos en 1947, se componen de seis tomos de aproximadamente 500 páginas cada uno, el primero es de homenajes al autor y los cinco restantes dedicados a las tres disciplinas que cultivó con mayor interés: la historia, la economía y la antropología. Esta investigación se encarga de la obra de Mendizábal relacionada con el indígena, pero es pertinente apuntar que sus escritos navegan en temas diversos como estudios jurídicos sobre estados, municipios; problemas y reformas en el agro (fue asesor de Lázaro Cárdenas del Río), estudió sobre monopolio colonial, minería y proteccionismo económico en la Independencia de México, en lo que se podría llamar estudios de historia económica; respecto a la Historia propiamente dicha, Mendizábal trabajó el poblamiento del valle de México, monografías sobre Zacatecas, Santa María Tepeji y Capula, Hidalgo; y temas sueltos como demografía, religión, noroeste de México, industria textil, prehistoria de América; cultura, arte, ciencia, juegos populares; poesía, danza, música, el Jardín de Netzahualcóyotl y la división del trabajo; de las instituciones opinó en sus escritos sobre la UNAM, el Instituto Politécnico Nacional, el Museo Nacional de Historia, la Escuela Nacional de Antropología y el Instituto Indigenista Interamericano, muchas de las cuales ayudó a fundar.

Fue miembro del Instituto de Estudios Sociales, Políticos y estadísticos del PNR; de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística; de la Sociedad de Antropología; Vicepresidente de la Comisión de Ayuda a los refugiados españoles; jefe de la Sección de antropología del Instituto de Relaciones Culturales México-Ruso y miembro del Comité Antirracista. Por último, organizó el Congreso Indigenista Interamericano llevado a cabo en Pátzcuaro, Michoacán, donde, por cierto, Lázaro Cárdenas definió la política excluyente del indigenismo oficial.

El doctor Ignacio Millán dice en un escrito incluido en las Obras Completas que fue uno de los asesores más cercanos a Cárdenas: “el más allegado, respetado y atendido consejero del presidente Lázaro Cárdenas y del ingeniero Juan de Dios Batis”; que estaba siempre en contacto con los centros rurales, “pareciendo que no quisiera salir de ellos y sí fundirse en el alma misma de la masa campesina”.

Mendizábal fue muy cuidadoso en dejar asentadas en sus escritos las amplias bibliografías que respaldaron su opinión. Por ejemplo, para su estudio histórico sobre los pueblos prehispánicos, afirma haberse fundado en la interpretación del Códice Vaticano, inspirado en la cosmogonía tolteca, en cuanto al orden de las edades; y por lo que se refiere a su duración –dice en uno de sus escritos-, “me atendré a las cifras del Calendario Azteca, según la descifración de Enrique Juan Palacios, de acuerdo ambas, en lo esencial, con las relaciones de don Fernando de Alba Ixtlichóxitl” (MOM II, 1947:24-25)

En su ensayo sobre las civilizaciones aborígenes americanas, Mendizábal afirma haberse basado en el Popol-Vhu, la Historia de Yucatán de Cogoyudo para el caso de los mayas y en Garcilazo de la Vega y José María Camacho para los incas. Cita el Calendario ritual de Fray Diego de Landa; el Códice Mendocino; Sahagún, Motolinía y Olmos; el códice Ramírez, Tezozómoc, Durán, Orozco y Berra y el doctor León; a del Paso y Troncoso, Muños Camacho, Ramón Mena y Mariano Rojas.

En su influyente trabajo sobre la sal, el único texto de MOM en la currícula de la carrera de antropología de los años ochenta, cita 114 textos, que incluyen Atlas, cartas de relación coloniales, documentos del Real Archivo de Indias, archivos parroquiales, Anales y textos científicos. Todos los cronistas españoles conocidos y muchos otros desconocidos, como memorias de almirantes de la Conquista. Destaca que la cita más cercana a su tiempo corresponde al año 1926.

Mendizábal no duda en tomar para sí la experiencia y la visión de lo mejor del siglo XIX, lo que lo convierte, creo, en un pensador decimonónico. Al apreciar el perfil de sus empresas y la creencia fiel de una suerte de socialismo, que le hacen pensar, en muchos momentos de su vida, que era posible alcanzar la utopía. “Hagámoslo así”: llevemos caminos, procuremos sus industrias, preocupémonos por ellos. Leyó con atención a Manuel Orozco y Berra, Francisco del Paso y Troncoso, José María Regil y Francisco Urbina; de sus contemporáneos, autores que escribieron sus ensayos después de 1920, se encuentran Franz Boas y Manuel Gamio en primer sitio; Enrique Díaz Lozano, Matías Escobar, Eusebio Francisco Kino (o Kühn), Juan Mateo Mange, Baltasar de Obregón, José C. Zárate, el colombiano Miguel Triana y el chileno Ricardo Latcham. (MOM II, 1947:330) Era el suyo, como bien lo dijo el Dr Atl, un entusiasmo teleológico que movía a Miguel Othón de Mendizábal.

Una anécdota lo pinta de cuerpo entero como estratega de la discusión y como practicante de la antropología como compromiso, como misión y no sólo como discusión académica. La cuenta el Dr. Ignacio Millán en una nota infiltrada en el tomo IV de nuestro autor, de la que hago un resumen:

Habiendo gran rivalidad de los miembros de la UNAM con los del recién creado Politécnico -cuenta Millán-, la gota que derramó el vaso de las controversias fue la creación de la Escuela de Medicina Rural perteneciente a este último instituto, que incrementó “la intriga y la chismografía” en todos los periódicos por parte de los universitarios. Se temió que con motivo del segundo congreso nacional de higiene rural, las dos partes contendientes tuvieran roces o enfrentamientos. Persuadido de ello, Mendizábal se concretó a mostrar estudios propios de estadísticas de mortalidad y distribución geográfica de los médicos en la república. “No tuvo un contendiente a la altura de su vigor mental -cuenta el Dr. Millán-, pues su potencial adversario se presentó listo para la pelea, pero con las manos vacías, por lo que la contundencia de los datos llevados por Mendizábal, que mostraba con crudeza de los números del catastrófico panorama de la higiene nacional, dejó a los universitarios, con sus absurdas rivalidades académicas, sin ningún argumento. La lucha, les indicó, no es entre nosotros sino de nosotros. Un rasgo casi conmovedor de su inteligencia, su pacifismo y ecuanimidad, indicador de que las divisiones académicas no estaban a la altura de las circunstancias, y que mostraban, cuando mucho, la pobreza moral de nuestro medio”. (MOM 1V, 1947:346)

Las universidades mexicanas, pensó Mendizábal, nunca se han preocupado por el pasado, remoto o próximo, de ninguno de los problemas nacionales; tampoco del más trascendental: el campesino (MOM IV, 1947:348)

“Existen dentro de las universidades extremistas de izquierda y derecha que, aunque forman una minoría respecto al conjunto del estudiantado, han propiciado actitudes violentas y desordenadas, de tendencia notoriamente política. Estos activistas no hacen nada por ayudar a remediar los problemas, más aun, los incrementan o desvían la atención de quienes queremos resolverlos. El problema campesino, desprovisto de atención, resalta entre los principales puntos de su indiferencia”. Ojalá, afirma MOM, que la Universidad Autónoma perfeccione e intensifique su acción a favor del campesino y el indígena, para que su lema vasconceliano: “Por mi raza hablará el espíritu”, que solo interesa a los privilegiados de la cultura, pueda añadir: “Por mi espíritu y por la acción de mis investigadores, profesores y profesionistas, mejorarán las condiciones de vida del venero más potente de nuestra raza, la población campesina de México”, en cuyo caso, don Miguel, no cabría en el escudo universitario.

lunes, 19 de junio de 2017

Los indígenas mexicanos y la ley

El problema de las leyes en México es que son menos importantes que otras ordenanzas fácticas que ejercen su poder con diversos mecanismos que van del convencimiento a la violencia, pasando por la dádiva, la coerción, el amedrentamiento y el asesinato. Pero las leyes importan, sobre todo para unos pueblos que permanecieron durante 170 años de vida nacional independiente ignorados y ninguneados por el poder, tratados como pueblos indígenas a conveniencia, sin una ley que los amparara cualitativamente del campesino mestizo y el pobre mexicano. Ahí estaban ellos, todos los veíamos, pero sin derechos para defender y conservar sus culturas.


Esta situación cambió, al menos en el texto de la ley, a partir de la década de los años noventa. En 2005 este fue un resumen que hizo la Unidad de Planeación y Consulta
Del CDI sobre las leyes que amparan a los llamados indígenas mexicanos:

La multinación mexicana ocupa el octavo lugar en el mundo en cuanto a diversidad cultural, los pueblos indígenas integran el 12.7% de la población nacional, distribuidos en unas 20 mil localidades.

Los pueblos indígenas poseen cerca de la quinta parte de la superficie total del país y son dueños de 28% de los bosques templados y 50% de selvas que existen en propiedad social en México, además, las principales presas hidroeléctricas del país: La Angostura, Malpaso, Chicoasén, Aguamilpa y Presidente Alemán, se ubican y abastecen de agua desde territorios indígenas. Asimismo, las principales áreas naturales protegidas se encuentran en municipios indígenas consideradas muchas de ellas como territorios sagrados y ceremoniales.

Las culturas indígenas enriquecen a la multinación con su música, artesanías, ceremonias rituales, medicina tradicional y una cosmovisión plena de valores y significados. Asociado a ello, encontramos una gran diversidad de sistemas normativos internos que permiten la convivencia de los integrantes de las comunidades y la resolución de sus conflictos internos, contribuyendo con ello a la paz social.

En México, desde 1990 se firmó el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales de la Organización Internacional del Trabajo que por remisión al artículo 133 Constitucional forma parte de la ley suprema de nuestro país. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce, en el artículo 2º, los derechos de a los Pueblos Indígenas y señala las obligaciones que corresponden a la Federación, los Estados y los Municipios para el ejercicio efectivo de los mismos.

El reconocimiento de la composición pluricultural de la nación mexicana, sustentada en sus pueblos indígenas tiene gran relevancia porque eleva a rango constitucional los derechos de los pueblos indígenas. Estos derechos tienen la característica específica de dirigirse a un sujeto colectivo que mantiene su identidad cultural diferenciada.

En México, a partir del año 2001 se han modificado varias leyes reglamentarias con el objetivo de reconocer los derechos de los pueblos indígenas e instrumentar los mecanismos jurídicos que permitan su ejercicio.

La Ley de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), transforma al Instituto Nacional Indigenista para que se consolide una nueva institución cuya misión es orientar, coordinar, promover, apoyar, fomentar, dar seguimiento y evaluar los programas, proyectos, estrategias y acciones públicas para alcanzar el desarrollo integral y sustentable y el ejercicio pleno de los derechos de los pueblos y comunidades indígenas.

Por ello la CDI encamina sus acciones, por un lado, a dar protección a los derechos individuales y por el otro, al reconocimiento y vigencia de los derechos que, como ente colectivo reivindican los pueblos indígenas, tales como la personalidad jurídica, la libre determinación y autonomía, el acceso pleno a la jurisdicción del estado y el respeto a su cultura.

Ordenamientos jurídicos, derechos indígenas


Como parte del esfuerzo para generar una cultura de respeto a los derechos indígenas y promover el efectivo acceso de los indígenas a la jurisdicción del Estado, esta es una compilación de ordenamientos jurídicos en los que se reconocen los derechos indígenas:

Constitución, leyes, códigos, reglamentos, acuerdos:

Primera fecha: Última Reforma en Materia de Derecho Indígena
Segunda fecha: Última Reforma a los Ordenamientos Jurídicos

  
 ÁMBITO FEDERAL    
     
1. Constitución   
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
 14/08/2001
 02/08/2004
      
2. Leyes   
Ley de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas
 21/05/2003
 21/05/2003

Ley Federal de Fomento a las Actividades Realizadas por Organizaciónes de la Sociedad Civil
 09/02/2004
 09/02/2004

Ley Federal de las Entidades Paraestatales
 21/05/2003
 21/05/2003

Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación
 11/06/2003
 11/06/2003

Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas
 13/03/2003
 13/03/2003

Ley General de Desarrollo Social
 20/01/2004
 20/01/2004

Ley General de Educación
 13/03/2003
 13/03/2003

Ley Orgánica de la Procuraduría General de la Republica
 11/02/2003
 27/12/2002

Ley General de Salud
Sólo segunda fecha: 02/06/2004

Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos
Sólo segunda fecha: 23/01/2004

Ley Orgánica de la Administración Pública Federal
Sólo segunda fecha: 21/05/2003

Ley para el Tratamiento de Menores infractores
25/06/2003
25/06/2003
      
3. Códigos   
Código Federal de Procedimientos Civiles
18/12/2002
18/12/2002

Código Federal de Procedimientos Penales
18/12/2002
18/12/2002

Código Penal Federal
26/05/2004
26/05/2004
      
4. Reglamentos   
Estatuto Orgánico de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas
23/04/2004
23/04/2004

Reglamento de la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República
25/06/2003
25/06/2003
      
5. Acuerdos   
Acuerdo No. A/067/03 con la PGR
24/07/2003
24/07/2003

     

Reformas

  
Reforma a la Ley Orgánica de la PGR (artículo 5)
Primera fecha: 11/02/2003
Segunda fecha: 27/12/2002

Reforma a la Ley para el Tratamiento de Menores Infractores
Sólo primera fecha: 25/06/2003
 
Reforma a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
Sólo primera fecha: 14/08/2001
 
Reforma al Código Federal Penal y del Código Federal de Procedimientos Penales
Sólo primera fecha: 18/12/2002
 
Reforma Código Federal de Procedimientos Civiles
 Sólo primera fecha: 18/12/2002



1.- Legislación Federal y por entidad federativa, que reconoce derechos indígenas, en este sentido, se pueden encontrar los textos completos de la legislación, los artículos específicos en materia indígena y una escueto análisis de su contenido.

2.- Normatividad Internacional, que contiene Convenios Internacionales, Tratados y Recomendaciones de Organismos Internacionales que tienen relación con los Derechos Indígenas.

3.- Artículos académicos, que contienen conceptos, temas y reflexiones respecto al tema de los derechos indígenas. (Próximamente)

4.- Materiales audiovisuales, fotográficos y enlaces a otras páginas relacionadas con el tema.(Próximamente)


Reformas constituciones estatales


A partir de la reforma al Artículo 2° de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, el 14 de agosto de 2001, con relación al reconocimiento de derechos indígenas, algunas entidades federativas han impulsado reformas a sus constituciones locales para adecuarlas a lo establecido en el precepto señalado.

Es importante mencionar que varias entidades ya reconocían los derechos indígenas en sus constituciones, ello con base a lo establecido con la ratificación del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y anteriores, también en el primer párrafo del Artículo 4° Constitucional (actualmente derogado), y que aún no han sido actualizadas. Asimismo algunas Constituciones que fueron reformadas después de 2001 en relación con el contenido del último párrafo del Artículo 1° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Encontramos que dentro de las entidades federativas que tiene un reconocimiento sobre derechos indígenas y que no han sido reformadas para adecuarlas a la reforma de 2001:

Tratados internacionales


Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes
   Ratificada por México en 1986

Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial
   Ratificada por México en 1975

Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer
   Ratificada por México en 1981

Convención sobre los Derechos del Niño
   Ratificada por México en 1990

Convenio sobre la Diversidad Biológica Artículo 8 j)
   Suscrito por México en 1992

Convenio169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales de la Organización Internacional del Trabajo
   Ratificada por México en 1990

Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
   Ratificada por México en 1981

Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
   Ratificada por México en 1981



Los derechos de los niños indígenas

El documento refleja el empeño de UNICEF por defender la causa de los niños indígenas, con la certeza cabal de que promover los derechos de los niños indígenas es una de las mejores maneras de promover los derechos de todos los miembros de las comunidades indígenas y, de tal modo, garantizar la perpetuación de su estilo de vida, de sus costumbres y creencias.



CRÉDITOS
Unidad de Planeación y Consulta
Dirección General de Estrategia y Planeación
Reconocimiento y Vigencia de Derechos de los Pueblos Indígenas

Consulta en: e-mexico.gob.mx