Aunque Mendizábal señala la ruta antropológica para el estudio y conocimiento de los pueblos originarios, acepta que serán los maestros quienes en la práctica enfrentarán al mundo antiguo con el moderno. El maestro Isaías Cruz me narró su experiencia de enfrentar, en los años sesentas, la aplicación de ese indigenismo que intentaba integrar a aquella juventud al “entendimiento del hombre moderno”. Un maestro nos decía: “Hijos cuando se vayan a trabajar a los pueblos indígenas, van a encontrar a la gente nativa, así como es, edúquenla bien, o si no, déjenla así, porque si lo dejan a medias los vuelven ladinos y ese te va a matar.” Los maestros rurales, como Isaías, eran muy humildes, jóvenes campesinos apenas capacitados para enseñar algo más que el silabario. En este fragmento podemos advertir su miedo a lo desconocido, pero también su decidida vocación, en algo que los antropólogos nacionales han experimentado poco: enfrentar en solitario a los pueblos en la soledad de la montaña y...