El problema de las leyes en México es que son menos importantes que otras ordenanzas fácticas que ejercen su poder con diversos mecanismos que van del convencimiento a la violencia, pasando por la dádiva, la coerción, el amedrentamiento y el asesinato. Pero las leyes importan, sobre todo para unos pueblos que permanecieron durante 170 años de vida nacional independiente ignorados y ninguneados por el poder, tratados como pueblos indígenas a conveniencia, sin una ley que los amparara cualitativamente del campesino mestizo y el pobre mexicano. Ahí estaban ellos, todos los veíamos, pero sin derechos para defender y conservar sus culturas. Esta situación cambió, al menos en el texto de la ley, a partir de la década de los años noventa. En 2005 este fue un resumen que hizo la Unidad de Planeación y Consulta del CDI sobre las leyes que amparan a los llamados indígenas mexicanos: La multinación mexicana ocupa el octavo lugar en el mundo en cuanto a diversidad cultural, los pueblo...