Juan López Cervantes tenía 75 años cuando le realicé esta entrevista; vecino de la ciudad de Puebla, con más de cincuenta años de vivir en el barrio de Analco, un barrio de los más tradicionales de aquí de la ciudad de Puebla, me absorbió con su plática desde las primeras palabras, que en el tema de las pulquerías inevitablemente me recordaron los relatos de Guillermo Prieto de aquellas pulquerías desplazadas a los suburbios de la ciudad de México con nombres singulares como Las Cañitas, La Pelos, Don Toribio, Celaya entre otros tugurios para “gustos fuertes”. Así en Puebla, en recuerdos de don Juan, cuando la gente solía reunirse después de sus agotadoras jornadas a tomar el tradicional elíxir mesoamericano “una cosa barata que era lo más extendido, porque no había tantos productos de otra índole para alegrarnos”. Los de abajo Yo voy a referirme a dos cosas, primero, Puebla allá por los años veinte, treinta, cuarenta era una ciudad industrial, pero a la vez agrícol...