Rodolfo Velasco es un poblano que vivió en la ciudad de México, allá se casó y, como se dice, se reprodujo. Un día se trajo a la familia completa para vivir en Puebla. Era el retorno del hijo pródigo que encontró la ciudad un poco insípida, aburridona. Aquí ha envejecido. Y como tantos viejos no se conforma con la vida que se les da a los viejos en este país; o mejor, con la cantidad de cosas que no se les dan, que se les niegan como si sus vidas ya hubieran claudicado y solo tienen la obligación de esperar a su muerte. No hay una vida nocturna para viejos, no hay clubes para personas humildes que no pueden pagar los grandes restaurantes. Por eso afirma que el corazón les late todavía, pero es algo que a nadie le preocupa. Este es su testimonio. Me fui a la ciudad de México como a la edad de once años, por problemas con mi padre. Me voy de mi casa, pero mis hermanos ya habían emigrado con anterioridad a la ciudad de México y llegué deslumbrado ante la grandeza de la ciudad. Ahí em...