Escribí el 7 de septiembre de este año una entrada sobre un programa federal de la SEP dedicado a la educación de los hijos de jornaleros migrantes que en temporadas de cosechas se movilizan a lejanos puntos de la geografía nacional en donde haya algo qué pizcar y cosechar. Ocurre en todo el país, como las fincas propiedad de alemanes en Chiapas y Puebla, pero impacta de manera especial en los adinerados estados del norte de México. En aquella entrada del 7 de septiembre llamada: “Juárez, sí Juárez”, escribí sobre el impacto que me causó visitar unas enormes fincas cafetaleras en el estado de Puebla, donde me pareció presenciar la pobreza más extrema de nuestro país; la casa editorial que me llevó ahí me pidió visitar posteriormente otros lugares en donde se aplica el mismo programa, por lo que pude conocer su situación en los estados de Zacatecas, Hidalgo, Guanajuato, Sonora y Chihuahua y ver de primera mano los contrastes que diferencian un estado de otro, tan opuest...