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Mostrando las entradas etiquetadas como nacionalismo

Reflexión metodológica

En este blog he tratado de revisar tres inquietudes en torno a la antropología mexicana: la temática indigenista; Miguel Othón de Mendizábal y la antropología, y la cosa ontológica que nos compete a todos los mexicanos en nuestro “ser nacional”, así como el compromiso y la responsabilidad de revisar el mundo originario, pasado y presente, y nuestra situación en él. Busco analizar eso que terminó llamándose indigenismo. Su relación al nacionalismo que derivó en la epopeya mitológica de nuestra historia, más o menos basada en una secuencia de derrotas, de donde presuntamente sacamos fuerzas para fundar una raza de bronce que le dio sentido a las instituciones que se encargaron de construir un muro entre el mundo originario y la creciente sociedad mestiza, que ha evolucionado en la ignorancia de la mitad de su pasado. Dizque. En su historia de sesenta años del indigenismo institucional, antes de su liquidación en el foxismo por esclerosis burocrática, he buscado comprender el dec...

El nacionalismo

El nacionalismo es una necesidad de los habitantes de un territorio por definir rasgos comunes que protejan un patrimonio cultural heredado por sus antepasados, sea una costumbre, unas edificaciones o simplemente una manera de describir el mundo, es decir, una lengua. El nacionalismo ha sido el pretexto para centenares de conflictos bélicos a lo largo de la historia, pero también el motor para que muchos pueblos hayan podido superar algunos de sus problemas sociales más básicos; ha sido útil para la invención y consolidación de las leyes, la división política y la creación de una abstracta, pero útil, conciencia nacional. Siempre ha tenido como víctimas a las minorías heterogéneas, aquellas que escapan a la homologación por sus propias costumbres, lenguas, edificaciones o, simplemente, por su manera diferente de ver el mundo y sus confines. Un círculo vicioso que arrasa con la diferencia, que empareja visiones, costumbres y habilidades –también defectos- y aniquila, o al menos b...

La mexicanosidad

Esta noche los mexicanos seremos víctimas una vez más del sentimiento de orgullo que los colores patrios y las tonadas del himno santanista, el águila mocha y el grito nocturno de miles de gobernadores y presidentes municipales corruptos debe producirnos en lo más profundo de nuestro ser. A la usanza futbolera, miles de compatriotas deambulan embriagados por las plazas públicas con los colores verde, blanco y rojo de la bandera mexicana (e italiana, irlandesa, húngara, búlgara, argelina, iraní, omana, madagascarina, costamarfileña y tuyiquistana), pintados en los rostros, con los hijos y la felicidad a cuestas por vivir la plena libertad de gritar hasta el cansancio nuestro famoso aullido nacional: ¡viva México jijos de la chingada! Esta noche somos invencibles, estúpidamente temerarios y, por supuesto, inconscientes de la realidad nacional, que al día siguiente se nos viene encima. “Estuvo muy bonita la fiesta –decía mi tía Libia-, hasta balazos hubo”. “Es la mexicanosidad”, observa ...