La noche llegó pronto en Huitzilan tras el largo viaje en coche desde la ciudad de Puebla; aunque salimos muy temprano de la capital del estado y tuvimos una agradable recepción de las autoridades antorchistas que nos ofrecieron alojamiento en el centro mismo del pueblo, de pronto era de noche en las Sierra Norte de Puebla. La primera reunión fue eficazmente organizada por un joven ingeniero que a la vista era quien organizaba todo lo demás, el mando municipal y la comandancia de policía, cuyos componentes estaban muy lejos de ser los modestos policías con macana de otros pueblos, iban armados con armas largas y las dos ocasiones en que salimos en caravana a lugares cercanos a la cabecera encabezaban un convoy atrincherado detrás de sus temibles armas. El horno no estaba para bollos a principios del tercer milenio aunque al parecer la violencia que fue famosa en esta región veinte años antes ya había pasado, aunque “no podemos bajar la guardia”, advirtió “el ingeniero”, nominaci...