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Mostrando entradas de septiembre, 2016

Una familia corta en una vida larga

Prosigo con la publicación de esta colección de historias orales reunidas en un libro irrecuperable que publicó el Consejo del Centro Histórico de Roberto Herrerías en el año 2003, cuando entrevisté a este grupo de ancianitos poblanos de los que la mayoría ya han pasado a mejor vida. En este caso, don Manuel Paredes Cepeda nos habla de una Puebla también irrecuperable, la de los años treinta, en el popular Barrio de San Antonio, zona de tolerancia, de crimen e historias inconfesables que (¡bendita vida!) pasaron inadvertidas para aquel niño de alma blanca y espíritu catequizado . DON MANUEL PAREDES CEPEDA Me llamo Manuel Paredes Cepeda, para servirle. Yo nací aquí en Puebla en 1931, mi niñez fue muy bonita como creo que ha sido la de todos, me gustaba mucho desde chico ganar mis centavos, digo, no me da pena, nosotros nos criamos en una zona de tolerancia, pero en aquel entonces como que era uno muy inocente. Tenía uno que convivir con las prostitutas –le estoy hablando ...

Con ese nombre no

Entrevisté a doña Judith cuando había cumplido ya 90 años de edad que, por cierto, no se le notaban ni es la voz ni en su fresca memoria que, como leerás, fluía en un continuum memorioso de gran capacidad de síntesis y un sutil encanto en la elección de sus imágenes. Años después tuve el gusto de asistir a su fiesta de centenario invitado por su hijo José Luis, donde estuvimos departiendo alegremente toda una tarde con doña Judith lúcida y festiva, un año antes de morir Ella fue una niña y una señorita “bien” de la ciudad de Puebla, una de tantas hijas de familia que asistían toda la semana al colegio de monjas y los domingos a misa con elegancia dominical. Doña Judith Cid de León: Yo nací en el mero centro el 7 de diciembre de 1910 en el Barrio de la Luz, en una casa que ya no existe, ahora son casas de vecindad, así muy feas. Entonces era un barrio de personas más acomodadas, mi abuelo tenía un molino de harina de trigo, se apellidaba Tapia. Y allá nacieron mis herm...