Como seguramente te sucede a ti, toda la vida he usado sin saber muchas palabras náhuatl que tenía y tengo incorporadas a mi vocabulario. Recuerdo mi satisfacción infantil al saber que chocolate, atole, cacahuate, hule, jitomate eran palabras mexicanas, provenientes del náhuatl; con el tiempo pude apreciar usos y costumbres nahuatlacas en mí y en mi familia, que fui descubriendo poco a poco, en medio de las parafernalias domésticas del mole y los tamales y las fiestas de las grandes comidas. Costumbres para comer un guacamole, unos chilaquiles, la liturgia de unos chiles rellenos, el contundente costumbrismo de los moles. En nuestro lenguaje mexicano el náhuatl está inmerso en el habla y en las experiencias que vivimos todos los días, mientras hablamos español. Tan sólo con acudir al uso de un buen diccionario de mexicanismos, como el publicado por la página http://www.academia.org.mx/ : Diccionario breve de mexicanismos , de Guido Gómez de Silva (FCE, 2001), pude obtener muchas ense...