Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de junio, 2010

Los me'phaa (tlapanecos)

Aunque han sido conocidos como tlapanecos, ellos se llaman a sí mismos me'phaa, "el que es habitante de Tlapa", pues la palabra "tlapaneco", designación azteca, tiene una connotación peyorativa: "el que está pintado de la cara", por lo que tlapaneco significa "tener la cara pintada". La región me'phaa se localiza entre la vertiente de la Sierra Madre del Sur y la costa del estado de Guerrero. Debido a sus graves problemas de comunicación, la comunidad se ha desarrollado prácticamente aislada, lo que ha traído pocos beneficios y grandes problemas a la población, sobre todo respecto a la salud. Para los me'phaa la mayoría de las enfermedades tienen su origen en la violación de ciertas leyes que regulan la coexistencia del hombre con la naturaleza. Para el tratamiento de las enfermedades realizan prácticas médicas tradicionales mediante el uso de plantas medicinales de la región. Dichas prácticas también incluyen rezanderos, parteras...

Carlos Monsiváis en la ENAH

A mediados de 1984 se publicó un libro de chismes llamado Juan Gabriel y yo , que mostraba al Divo de Juárez en una cama muy contento y bien acompañado por el autor del libelo. Durante ese año tomamos una materia con Monsiváis y nos burlábamos de hacer un balance del curso con el nombre de Monsi y yo , la portada iría ilustrada con una buena caricatura del Monsi, de las muchas que hay de los mejores dibujantes de México. Pero no hicimos ningún balance, tarea, ni nada académico durante los dos semestres que duró el periplo por humanidad de este famoso autor que, a diferencia de Juan Gabriel, no llegó a la cama y menos a los tribunales. Nos reunimos una vez a la semana durante dos semestres en la escuela de restauración de Churubusco –“cerca de una estación del metro”, condicionó Monsi cuando hablamos del lugar–. Leímos autores alemanes sobre cuestión nacional y nos hizo muchas recomendaciones de lecturas mexicanas. Nos preguntó sobre los Magníficos y su libro crítico a la antropología...

Los Ha shuta enima (mazatecos)

Los mazatecos se autodenominan Ha shuta enima, que en su lengua quiere decir "los que trabajamos el monte, humildes, gente de costumbre". El origen del nombre mazateco proviene del náhuatl: mazatécatl, o "gente del venado", nombre que les fue dado por los nonoalcas debido al gran respeto que tenían por el venado. Los Ha shuta enima viven en el estado de Oaxaca, en las regiones de la Cañada y el valle de Papaloapan-Tuxtepec; en menor número también se hallan en la Sierra Negra de Puebla. Sus poblaciones pueden ser compactas, semidispersas o dispersas, dependiendo si se localizan en pendientes o en las planicies. La relación tradicional de los Ha shuta enima con su entorno hace referencia a los dueños de los lugares, los chicones o chiconindú, espíritus que regulan su mundo cultural; a estos espíritus se les ofrenda en barrancas, cuevas, manantiales y cerros, práctica en la que se mezclan las creencias y hábitos sobre la enfermedad y la curación, así como la relac...

La Antropología a caballo

Margarita Nolasco llama a la relación entre mestizo e indígena como contacto institucional; empleos o ministerios obligados a enfrentar un mundo ajeno al suyo al que, por si no fuera difícil ya, intentará hacerlos cambiar al modo de comprensión occidental, enseñarles el castellano, darles ideas, ayudar a los adultos, intervenir en los litigios, inyectar, escribir los oficios del presidente municipal. Este testimonio narra la importancia del caballo en las labores magisteriales en la sierra de Puebla. El recuerdo corresponde a 1933, me fue contado por el maestro y licenciado Matías Acevedo, de 89 años, al recibirme en su casa de la colonia Bugambilias de la ciudad de Puebla. Me fui en tren por Libres donde había pedido que me mandaran mi caballo. Al llegar al mesón reconocí el caballo y pregunté por el que lo había llevado. Me dijeron que ya se había ido. Ensillé mi caballo y pregunté por el camino a Ixtacamaxtitlán. Cuando llegué al rancho de don Antonio Fernández, que ya conocía, empe...