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Mostrando entradas de marzo, 2013

Patishtán y la elasticidad

Hace tiempo escribí en otro blog que los mexicanos no sabemos hasta dónde alcanza a restirarse la indignación, pero sabemos que es bastante elástica, duradera y resistente. Una buena indignación la nuestra. Si exportáramos, en lugar de petróleo, indignación, no tendríamos problemas económicos. Es un asunto de mercado, habría que ver la categoría del producto en otras latitudes y actuar en consecuencia. Entonces la causa de mi indignación era la señora Jacinta Francisco Marcial, una mujer ñañhú de 46 años del estado de Querétaro, con seis hijos, encarcelada tres años acusada de secuestrar a seis inocentes policías judiciales amenazándolos con un cucharón de su cocina, puesto que no usó ningún arma. La historia movería a risa si no causara tanta indignación. Le dieron 21 años de condena y entonces ya había cumplido tres. Cualquiera que haya estado cerca de agentes judiciales con sus armas y sus radios de comunicación sabe lo difícil que es, no se diga secuestrarlos, sino siquiera mir...

El remedio te habla

DON AURELIO NICASIO: Le había curado yo su hija. Ya se estaba muriendo y la curé. Y se alivió. Su mujer tenía un granote, por aquí de este lado, nunca se podía aliviar, ya había tardado. Y yo nomás dos veces la curé y se secó. Se alivió. Le eché un remedio. Que le habla ahora su difunto mi hermano. Ya, me habló mi comadre, dice, “te vine a ver”, estábamos en la placita, allá estábamos, con otro amigo ahí estaba yo con él. Le digo, pues pa´qué me quieren. Dice, “vamos a ver un niño, está enfermo”. ¿De quién? “Pues, dice, de fulano, mi compadre. Mira, si no lo crees –porque no quería yo ir, como ya estaba yo medio… tomando tantito- Ya, le digo, pues ai temprano lo voy a ir a ver. Dice “no”, dice, sacó su papelito, dice, mira, me mandan que vaya yo a traer su cajita a Tulcingo”. ¿Sí?, digo, ay, de veras, entonces vamos. Pues me voy con él. Llegué a su casa. La señora, pues ahí lo tiene, lo está abrazando. Ya estaba grandecito. Pues ya ahí le digo, está malo tu hijito. “Sí, ...

El indio, lo indígena

El Diccionario de la lengua española interpreta la palabra “indígena” para definir a la población originaria   de un territorio cuya presencia en el lugar antecede a la de otros pobladores que llegaron después, habitualmente de Europa.   (RAE, 2001) Sinónimos de “indígena” son las palabras: nativos, pueblos originarios o aborígenes, esta última proviene del latín ab origine , que significa "desde el comienzo" o "desde el principio", lo que no quita que un locutor de Televisión Azteca la haya utilizado para referirse a una pandilla de aficionados futboleros que causó destrozos en un estadio. Tanta es la confusión. Indígena, pues, es aplicable a todo aquello que es relativo a una población originaria del territorio que habita, que precede al de otros pueblos o cuya presencia es lo suficientemente prolongada y estable como para tenerla por oriunda, por lo que se aplica   a pueblos y etnias que preservan las culturas tradicionales o tradiciones organizativas anter...

Mestizo

La palabra mestizo proviene del latín mixticius (mezcla o mixto), fue utilizada por los españoles en el siglo XVI para referirse a los hijos de padre español y madre indígena y no era una simple identificación, puesto que su pertenencia impedía el acceso a cierta educación, propiedades, responsabilidades civiles y prestigio social. Después de la Independencia de España, cuando se abolieron   las "prerrogativas de sangre y nacimiento", la expresión de mestizo se mantuvo para denominar a las personas descendientes   de indígenas americanos, afroamericanos y españoles. (Margulis/Urresti, 1998)  Mestizo también se utiliza para identificar a seres humanos que tienen antecesores pertenecientes a distintas etnias o culturas, dando origen a una nueva cultura. (REA, 2001), en tanto que   prácticamente toda la población hispanoamericana es mestiza. (Ospina, 2009) En última instancia, afirma el escritor español José Agustín Goytisolo, “todos los seres humanos...

Madrecita... padrecito

En Metlatónoc, Gro., bajamos una escarpada cañada hasta una casa junto a un río de breve corriente, bajo la techumbre, al fondo, doña Julia Miranda echa las tortillas junto a su nieta en un enorme comal de un metro de diámetro. Es una ancianita centenaria que viste un vestido blanco sin adornos pero con el sello de la manufactura amuzga, que no es ninguna etiqueta sino una fina calidad en el entallado y la propia tela de fabricación. Nos saluda muy amable y, tras las presentaciones de nuestro traductor español-amuzgo, se sienta en una silla a platicar con nosotros; el traductor y yo también nos sentamos en unas sillas y comienza el intercambio de palabras que el joven Gonzalo Añorbe traduce sin chistar. Sí usa yerbas para curar. Dice que ella usa cinco remedios, que son raíces y plantas, pero no sé cómo traducir los nombres de esas plantas al español. Don Julia habla largamente en amuzgo. Gonzalo traduce: “Dice la señora que hay cinco plantas medicinales, que yo en e...