Doña Aurora recordaba a retazos, como si su memoria estuviera compuesta por tiras de tela a veces fina y a veces corriente, que al jalarla dejara jirones de hilos dorados o marrones, bonitos o feos, útiles o inútiles. Su modo de recordar me pareció familiar porque yo mismo recuerdo de esa forma, con algunos eventos fijos -como su recuerdo de los chinos- o una mezcla atemporal de los protagonistas, que en un momento son sus hermanos y al siguiente está hablando de sus nietos. Además, esa ausencia de cronología, de orden cronológico, convierte a sus recuerdos en grandes bloques episódicos: niñez, adolescencia y matrimonio. DOÑA AURORA GARCÍA MÉNDEZ Nací en la ciudad de Orizaba, Veracruz, ahí pasé mi niñez junto a mis padres, un matrimonio muy bien avenido porque nunca de ellos oí una mala palabra, no oí un solo insulto. Sus seis hijos recibimos muy buen ejemplo, porque dilataron mucho tiempo de casados, nos dieron una buena niñez, que es lo que significa el nacimiento de una...