De pronto, un día, se hizo la luz, por decirlo de alguna manera. Aunque la luz eléctrica tardaría todavía muchos años en llegar, al finalizar la década de los años treinta la primera luz de San Miguel Tenextatiloyan llegó en forma de carretera. Una flamante y moderna carretera que unía la ciudad de Puebla con la cuna de una familia serrana que el destino quiso situar en las máximas alturas del poder: Teziutlán, tierra de los Ávila Camacho, que intempestivamente asumieron la presidencia de la república y el poder absoluto del Estado de Puebla. Manuel, Maximino y Rafael tuvieron, sin quererlo, un lugar estelar en los destinos del pueblo de San Miguel Tenextatiloyan. Los testimonios No trabajé en la carretera, pero fui aguador allí. Pioquinto Ramírez estaba chico, pero yo iba a cobrar porque trabajaba con su papá, él no podía cobrar porque estaba chico, llevaba las cuadrillas de agua en un burrito, pero iba yo a cobrar porque don Nemesio me mandaba. Venían pagando con moneda...