Ir al contenido principal

Entradas

La india bonita

A principios del siglo XX, la imagen idílica del indio prehispánico parecía revalorarse en ciertas publicaciones, mientras se denigraba al indio contemporáneo en otras, la mayoría. No era algo nuevo en la visión del mexicano acomodado (y afrancesado) sobre ese sector de la sociedad. Federico Gamboa citado, por Carlos Monsiváis, narra en su novela Santa de 1903 el deambular de los pobres por las calles céntricas de la capital: “... si la comezón aprieta y la policía rasca, sale a la cara la lepra social, se ven en las calles adoquinadas, las de suntuosos edificios y de tiendas ricas, fisonomías carcelarias, pies descalzos de los escapados de la razzia, que se escurren en silencio, a menudo trote, semejantes a los piojos que por acaso cruzan a un vestido de precio de persona limpia. Caminan aislados, disueltas las familias y desolados los parentescos: aquí el padre, la madre, allí el hijo por su cuenta, y nadie se detiene, sabe a dónde van, al otro arrabal, al otro extremo, a l...

Nahuatlización

Las preocupaciones del mundo contemporáneo giran en torno a problemas con mayor prospectiva que ese asunto decimonónico de la nacionalidad. Cuando los altermundistas buscan vías de desarrollo alternas a las decadentes estrategias bélicas del primer mundo, llama la atención que haya quienes se sigan preocupando por discutir un tema rebasado por la disipación de las fronteras a través del internet y una preocupación global por el destino biológico del planeta Tierra, que incrementa sus síntomas de calentamiento y amplía a cada minuto sus agujeros de ozono polares, deshielo y deforestación: el patriotismo. Tal vez porque los mexicanos siempre llegamos tarde al debate de las ideas, creo que el tema de la patria y la nacionalidad nunca como hoy debe estar en la palestra de las preocupaciones mexicanas, cuando es menester externar enérgicamente una preocupación real por lo que somos en conjunto, no solo por nuestro peculio o partido al que pertenecemos, sino por el presente de nuest...

Huateque/ Test de mexicanía

Noche en ofrenda de Muertos. En la ofrenda de muertos toda clase de platillos preparados para muertos y vivos sobre un petate oaxaqueño. Todos los que aparecían fotografiados en la ofrenda tenían su mezcal muy bien servido, había tamales y atole, vasitos con esquites, platos de guajolote en mole, en chile guajillo o en mixote. En una tilma bordada donde había jicaritas con cacahuate y chocolate; axiotes humeantes acompañados de totopitos con aguacate. No faltaron las caguamas y las jícamas con chile. En un comal echaban a freír tomates, ejotes, nopales y chile; a un lado, elotes y chayotes tatemados. Los escuincles en el chapoteadero jugaban a la matatena, otros chamacos volando papalotes masticaban chicle y los cuatachos chupaban con un popote de hule tragos de agua de cacao, tepache y tesgüino. Había un titipuchal de comida, chapulines, pozole, sopes y garnachas. En unos guajes postres sobre un ayate que contenían capulines y chicozapote, otros de tejocote con miel....

El rumbo de la asimilación indígena de México

En las primeras décadas del siglo XX el gobierno de México institucionaliza el indigenismo para ser aplicado como estrategia de desarrollo económico de las regiones. El Estado mexicano asume la estrategia de la integración, la asimilación, buscando uniformar las diferencias étnicas y culturales de los mexicanos a favor de un antiguo ideal de igualdad. La asimilación tenía una larga historia desde que, tras la Independencia y a lo largo del siglo XIX, fue discutida por los intelectuales que coincidieron en que la educación era el vehículo adecuado para llevar a cabo esa asimilación, aunque hubo voces que la consideraron peligrosa. Al término de la Revolución la asimilación fue formalizada “científicamente” por Manuel Gamio, que la asume desde el indigenismo desde un programa de antropología ambicioso e inteligente. Gamio proponía estudios integrales para conocer y valorar a las comunidades indígenas, para facilitar el trabajo de la asimilación. En los siguientes años, los...

Todos aprenden

La maestra Clara viaja desde Oaxaca a Zacatepec para instruir a sus niños de educación especial. Unas seis horas de viaje de la capital del estado a la región de los tacuates cercana a la costa del Pacífico y a la frontera con el estado de Guerrero. Contagia el entusiasmo de la maestra Clara, su don de gentes y simpatía. Al final de nuestra estadía en Zacatepec nos pidió aventón a Oaxaca, iba cargada de la codiciada miel de la hormiga comestible llamada chicatana, unas bolitas transparentes que las hormigas producen en muy pocos lugares, entre ellos Zacatepec. “Cada vez que vengo –y es temporada- regreso cargada de chicatana”, nos dice. En el camino nos reveló otra de sus cualidades: es orquideóloga. Paramos en el camino para que ella, con ayuda del chofer Jorge Escudero, pudiera descolgar de algunos árboles sus preciadas orquídeas. 17 de junio de 2011 Centro de Educación Preescolar “Lic. Benito Juárez” de Santa María Zacatepec, Oax. Prof. Clara Pascual García Mi nom...

La lengua indígena como primera lengua

En la comunidad de Santa María Zacatepec encontramos a la etnia tacuate, de origen mixteco que se estableció en esta zona en el año 357 D.C., entre los ríos Atoyaquillo y Reforma. El municipio se localiza en la parte suroeste del estado de Oaxaca,  a 340  metros sobre el nivel del mar; un cartel en la carretera anuncia la “Entrada a la costa chica”. En el camino, de aspecto tropical, abundan los árboles de mango, mamey y aguacate, aunque otra información indica la existencia de sandía, melón, pepino, jamaica, cacahuate, jitomate, calabaza, anona, chirimoyas, guayabas, limón y coco, además de cosechar con éxito maíz, fríjol y chile. Para llegar a Santa María Zacatepec, después de haber cruzado la alta zona triqui con sus fantasmales comunidades clausuradas, se arriba a la última ciudad de la región, antes de la costa, que es Putla de Guerrero. De ahí se va en carretera a San Marcos Cogulito, se pasa Santa Rosa, el Llano la Plaza, Mesones y por fin, tras algunas horas, se a...

Educación indígena: Lo hemos ido resolviendo

Un rasgo distintivo de los maestros bilingües (o educación indígena) de hoy en México es que casi todo depende de ellos, más allá de la voluntad o el interés oficial. La mayoría de las veces, si hay o no recursos depende de una complicada trama burocrática entre las escuelas y sus autoridades, la organización local que el director de la escuela pueda lograr y, desde luego, su habilidad, de la que depende casi todo. Un caso paradigmático de mi recorrido por las sierras fue el del maestro Benito Quiroz, de un pueblo del municipio de Tlaxiaco, Oaxaca, en donde, con una enorme visión empresarial, ha creado una especie de emporio de las ruinas que recibió hace 20 años. A primera vista, el Centro de Integración Social de Santiago Yosondúa, en el municipio de Tlaxiaco, Oaxaca, parece un centro vacacional. Pulcros edificios en un impresionante jardín de pasto y flores. Al descender las escalinatas de la entrada un ojo de agua; palmillas y cucharillas, flores de cartucho, alcatraces y ...