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Los Tsa ju jmí

Los Tsa ju jmí son mejor conocidos como chinantecos; tsa ju jmí', significa "gente de palabra antigua" y es como se llaman a sí mismos; sin embargo, cada uno de los pueblos posee además su propio apelativo precedido siempre de la palabra tsa, dsa o alla, que significa "gente" y se combina con otros términos que hacen referencia a un origen común. En todos los casos también se reconocen como pobladores de la Chinantla, como chinantecos.

La región chinanteca se encuentra a unos 100 kilómetros de la ciudad de Oaxaca. Se extiende a lo largo de 17 municipios ubicados en la parte noreste del estado. Colinda al norte con Veracruz, al noroeste con la región mazateca, al oeste con la cuicateca y al sur y sureste con la zapoteca.

Los seres sobrenaturales que rodean al pueblo chinanteco pueden ser positivos o negativos y se hallan ligados a los elementos naturales; de hecho, son los dueños de la naturaleza. Unos causan males y los otros son protectores. Si la persona se ve afectada, es inminente acudir a un médico tradicional.

La medicina tradicional que se practica en la Chinantla se divide en tres ramas de especialización: los sopladores, encargado de levantar el espanto; los yerberos, que conocen y manejan las plantas medicinales y los curanderos, que cuidan a las personas y son los más reconocidos, pues saben todas las prácticas curativas de la tradición: son hierberos, sopladores y rezanderos. Entre las mujeres es común la existencia de parteras.

Las técnicas de diagnóstico más usuales son la pulsación, el frotamiento con un huevo o con la mano; la revelación en sueños, el consumo de plantas por parte del curandero, la adivinación a través del maíz, el interrogatorio y la observación del paciente. El pago se hace en especie, porque se considera que la práctica médica es un servicio a la comunidad.

Una artesanía producida aún por las mujeres chinantecas son los huipiles. A pesar de las variantes existen diseños básicos en los bordados. Toda la familia se ve involucrada en la obtención de la materia prima para manufacturar los huipiles, desde el preparado del hilo hasta el proceso de hilado y madejado que se hacen con malacate y con espejes. Al final la actividad corresponde exclusivamente a las mujeres, que hacen manteles y servilletas para el comercio. Los hombres, por su parte, producen redes de pita y de ixtle para la elaboración de atarrayas y chinchorros.

En esta región la actividad más importante es la agricultura de subsistencia: hortalizas, plantas medicinales, frutos, maíz, frijol, calabaza y chayote, básicamente. La región posee una gran riqueza en lo que se refiere a tierra cultivable; se practica la pesca y la cacería; crían cerdos, gallinas y guajolotes.

Investigación: María Teresa Pardo
Fuente: www.ini.gob.mx en 2002

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