Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2016

Sabíamos que seríamos ferrocarrileros

En casa de don Alfredo Flores y Palacios se respira un ambiente gremial y tal parece que se escucharan los estruendos metálicos de los cambios de vía, de los émbolos que detienen las enormes ruedas de acero de las máquinas de ferrocarril. A pesar de su edad, no es difícil imaginarlo vestido con la parafernalia del conductor que se asoma por la ventanilla de la locomotora, aunque tal vez pueda ser confundido con otro maquinista idéntico a él, vestido con el mismo patrón y empleado de la misma empresa ferrocarrilera: su hermano gemelo. Por eso don Alfredo habla frecuentemente en plural, en su nombre y en el de su hermano. DON ALFREDO FLORES Y PALACIOS Nací en Oriental, Puebla, junto con mi hermano Gabriel, porque somos gemelos. De los mismos apellidos. Oriental está cerquita de Libres, está muy feo, pero yo le digo que es el rinconcito más bello del vergel poblano, una manera de hacerle mofa, porque es un pueblo de mucha arena. Normalmente así nos dicen a las personas que ...

Aquí estuvimos un tiempito

No ser poblano es un estigma que sobrevive a lo largo de la vida; si no se nació en Puebla difícilmente se llegará a ser poblano algún día. Lo que no quita que el asimilado ame y admire la belleza y las bondades de Puebla. Para esta niña tlaxcalteca Puebla representaba a la gran ciudad en los años 20 y rápidamente se asimiló, se integró a sus usos y costumbres, a sus placeres y defectos. Pero a la altura de sus noventa años seguía recordando que ella no era poblana. Nunca lo sería.   DOÑA VIVIANA PALMA Para empezar le diré que yo no soy poblana, pero me siento poblana, porque tiene muchísimos años que vivo aquí, como desde los doce años que nos venimos con mi mamá para Puebla. Yo soy de Tlaxcala. Nos trajo para acá y aquí acabé de ir a la escuela, después estudié una carrera corta, después me casé, nacieron mis hijos. Y ya después cambia todo, ya cuando uno tiene muchos hijos -yo tuve seis-, uno que se me murió y cinco que viven. Como le decía, yo me siento pobla...

Cuando llovía bonito y se inundaban las calles

Una costumbre muy poblana es hablar con extrema precisión sobre el número de las calles y su orientación: la 2 poniente; la 8 norte, que en ocasiones se convierten en un entresijo de nomenclaturas incomprensible para el escucha, pero sumamente importante en el sentido de sus relatos. No es el caso de don Juan Manuel Brito, pero su recuerdo guarda esa preocupación, además de los sutiles detalles que un hombre cultivado como él es capaz de evocar con la sustancia extraída de su memoria. DON JUAN MANUEL BRITO Yo nací aquí en la ciudad de Puebla, en la calle de San Martín número 8, o sea, actualmente la calle 5 de Mayo número 208, entre la 2 y la 4 Oriente. Mis padres, Luis Gonzaga Brito Roldán y Virginia Velázquez Fernández, los dos poblanos, nacidos en Puebla ambos y de familias poblanas, ya que mi abuela paterna, doña Felicitas Roldán de Brito, vino de México y mi abuelo, Pedro Brito Herrera, nació aquí en Puebla. He tratado de investigar un poco más allá pero no he encon...

Las lágrimas del Campeón

La visita que hice a doña Mary un poco antes de su muerte fue memorable por muchas razones. Esta hermosa viejecita vivía en su casa del centro histórico de Puebla apenas con una ayudante que le hacía de comer y le ofrecía la mínima ayuda que necesitaba a sus noventa y tantos años. En nuestra charla reímos, cantamos y lloramos. Lúcida y sensible, doña Mary Santillana se remontó a casi un siglo antes para obsequiarme una de las entrevistas antropológicas más sabrosas y elocuentes de entre las centenares que he realizado en mi trabajo de Tradición Oral. Atlixco, Puebla DOÑA MARIA SANTILLANA LÓPEZ: Nací en Atlixco, Puebla, el 24 de Junio de 1907. Mi papá era Bernardo Santillana Gaviola y mi papá Manuela López Santillana. Metepec era la segunda fábrica textil de la república, era muy buena. Mi papacito era ganadero, tenía vacas en la casa, tenía caballos. Negociaba él en su casa. Ahí crecí y me vine a estudiar cuando estuve grandecita a la Normal. Mi vida en Atlixco fue m...