martes, 24 de abril de 2018

Sus manos son iguales a las mías


En septiembre del 2012, comisionado para entrevistar profesores en el estado de Chihuahua, fuimos guiados por el coordinador de Pronim* en el estado, el profesor Horacio Echeverría, a un ejido al sur del municipio de Galeana llamado Lagunitas, donde se consiguieron unas aulas rodantes para instalar una incipiente escuela para los hijos de migrantes llegados del sur de México para las cosechas de chile rojo, chile jalapeño y tomate. Ahí me recibió el profesor de preescolar Jesús Antonio Salaices Tercero, estudiante él mismo en talleres de pedagogía que les ofrece el propio programa en la capital del estado para complementar su esfuerzo, llevaba dos años en Pronim y accedió a platicar conmigo de la educación especial que imparte. ¿Qué tiene de especial?, pues que sus alumnos son irregulares, pues muchas veces son jornaleros junto a sus papás, por lo que hay que adaptarse a su horario, a sus carencias, a su falta de oficio estudiantil.

¿Quiénes son esos niños, profesor?

Son personas muy listas, nada más que muchas veces les hace falta capacidad monetaria para estar en una escuela regular de gobierno, porque ahí les piden muchas uniforme, útiles; entonces eso les dificulta a ellos para entrar a esa escuela.

¿Tiene contacto con los papás?

A los papás los conocemos, los conocemos bien ¿verdad?, de hecho yo también me dedico a la agricultura y los conozco también, porque tengo roce con ellos para que vayan a trabajar conmigo; a veces los contrato, a los papás, no a los menores de edad, porque ellos también trabajan. Aproximadamente desde los ocho años de edad es cuando los papás se los llevan a trabajar; en esta región el patrón acostumbra ir hablar con los papás: “sabes qué, necesito cinco o seis gentes” para descarga o para la pizca, pero ya cuando llegan a la labor ve que van menores y… “ándele pues, que se le pegue el día al papá”, se les paga igual que a los adultos. Los dueños son los dueños de las tierras, son de aquí de Chihuahua, ellos son los patrones. Aquí se cosecha chile rojo, de ese chilaca y chile jalapeño también; tomatillo, muy poco, pero sí se ha estado sembrando tomatillo; frijol, que también requiere de mano de obra para cortar, para escardar.

¿Qué es lo que aprenden con usted?

Debe entenderse que son gente de muy bajos recursos, gente que en no es de aquí del municipio, que viene por necesidad, que salen de su tierra a trabajar a otra partes. Entonces se les está dando una gran oportunidad de que ellos aprendan a leer, a escribir.

¿De dónde vienen?

Ellos vienen del sur, tengo niños de Oaxaca, de Guerrero la mayor parte, también tengo de Chiapas. El ciclo inicia en mayo y termina el último de noviembre. Algunos de ellos hablan mixteco y a veces es difícil, pero dos tres palabras sí; les pregunto cómo se dice esto y ya me van diciendo, pero es bastante difícil su idioma. La primera dificultad es el dialecto de ellos, la comunicación, pero también he ido acomodando a quien habla español que les diga a sus compañeros el trabajo qué se quiere hacer. Y luego ellos aprenden español poco a poco y así ha mejorado mucho mi comunicación con ellos.

¿Aprenden a leer y contar?

Bueno, en la escuela preescolar los niños alcanzan a distinguir los colores, alcanzan  a aprender las vocales, a aprender el abecedario, a escribir su nombre y a hacer dibujos. Pues lo básico ¿verdad?, aprenden lo básico.

¿Cómo es su dinámica educativa, profesor?

Uno ve a los niños que tienen una mentalidad igual a la de uno mismo, porque muchas veces dice uno: “son diferentes porque hablan en otro dialecto”, pero en sí viene siendo la misma persona, igual que uno. Exactamente igual. Entonces ellos tienen la capacidad también, al igual que la tiene uno; simplemente, pues no tienen –vuelvo a lo mismo–, no tienen muchas veces el dinero ¿verdad?; o muchas veces porque se concentran tanto en su trabajo que no tienen oportunidad de ir a escuelas normales, porque es un horario de la mañana a mediodía, dos, tres de la tarde. Entonces, pues, como le digo, nosotros nos acoplamos a su horario, el programa se acopla a ponerles un horario de que el niño que va a trabajar pueda venir en la tarde, él viene en la tarde y a un horario en que puedan llegar a su casa a comer, a asearse y venirse a la escuela.
¿Cuál es su mayor satisfacción de lo que hace?
Hay un comentario que quisiera hacer, porque yo personalmente, por necesidad también, tuve que salir a Estados Unidos y viví lo que es la discriminación como migrante; entonces, por eso yo veo en esta gente que, desgraciadamente, uno mismo como mexicano, a veces es uno discriminador, discrimina uno mucho a esta gente, que porque son de bajos recursos, tal vez, porque vienen de otras partes, que no hablan español. Yo me siento mucho muy satisfecho de poder ayudar a esta gente ¿verdad?, igual yo la veo como mi propia familia, como si fueran mis hijos, cosa que alguna gente me ha preguntado: ¿por qué tratas con tanto cariño a esos niños? Porque yo lo viví, yo viví la discriminación y es muy fea. Esta gente es igual, exactamente igual a nosotros y me siento muy satisfecho por poder ayudar a estos niños. Yo he oído comentarios en las escuela regulares, donde están los niños de aquí, que muchas veces ven a los niños y dicen: oye, no te juntes con él porque trae piojos o es moreno o porque no habla español. Eso es una tontería para mí, la más grande, de tratar así a una persona que es exactamente igual a mí, los ojos están donde mismo, la nariz donde mismo,  sus manos son iguales a las mías, entonces no hay razón. Por eso me siento mucho muy satisfecho de poder ayudar a estos niños.

Muchas gracias, profesor.


 *Pronim: Programa de educación básica para niñas y niños de familias jornaleras, agrícolas migrantes



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