lunes, 15 de noviembre de 2010

Artesanos del otate

Reunión de artesanos del otate de San Juan Tzicatlacoyan, Puebla, en el patio del señor Faustino Castillo. Participaron, además del anfitrión, Pablo Muñoz, Francisco Castillo, Zeverino Morales, José Inocencio González, Marcos Arizpe, Virginio Arizpe, Máximo Muñoz, Edmundo Arizpe, Efrén Flores Ponce y Florentino Arizpe, moderados por el coordinador del taller de creatividad en otate Polo Noyola.

Todos son ancianos con un promedio de setenta años, amigos, parientes muchos de ellos. Los une su obstinación por trabajar el otate (una caña dura, que es una variedad local del bambú) para la manufactura de canastas. La tradición viene de la noche de los tiempos, les fue enseñada por sus padres y abuelos. Pero cada vez hay menos otate silvestre, hay que internarse profundamente en las cañadas de la cordillera del Tentzo para hallarlo, por lo que muchos prefieren comprarlo a comerciantes que lo traen del estado de Guerrero.

El motivo de la reunión es organizar un concurso de lámparas de otate, producto atípico en la tradición. En el transcurso de la junta se decide hacer un segundo concurso de canastas artísticas, algo diferentes a las tradicionales, ambos con el objetivo de escarbar en la creatividad de estos artistas, buscar procedimientos que les permitan hacer nuevas líneas de producción más rentables, distintas a las tradicionales, pero con toda la carga de sabiduría que la práctica de decenas de generaciones len han legado.

Como coordinador del taller no sé exactamente qué estoy haciendo, pero ellos se muestran muy entusiasmados. Les gusta el reto, contradiciendo una supuesta tozudez de los artesanos que no quieren hacer otra cosa que sus productos tradicionales. No, ellos –que por supuesto no son todos, sino una parte de ellos- quieren arriesgarse, buscan asesoría, ideas que les permita crear nuevas cosas.

A continuación muestro la trascripción de la primera reunión llevada a cabo el 8 de Noviembre de 2010. Posteriormente te mostraré el resultado del concurso que se llevará a cabo el 5 de diciembre.


La reunión

En ese tiempo me acuerdo se imagina usted, todos caminábamos por aquí a esta lado, al puente viejo, para ir a tecali, hasta Tepeaca a pie

¿A poco si fuiste a Tepeaca?

Sí, yo si fui, fui varias veces, me llevaba mi papá

Cargados de canastas…

Sí, llevábamos un flete, hacíamos puro (canasto) panadero, porque hacía canasta pero ganaba más poquito; entonces en el canasto, como lleva menos trabajo -la canasta tiene mucho detalle, tiene mucho trabajo-, el canasto no, porque nomás se seca, se remoja, se le hace el dobladillo y ya, vámonos. Y en ese tiempo, se imagina usted, todo el día caminábamos.

Hace 50, 60 años la mitad de este pueblo era de artesanos, hacían canastas de panadero, canastas chicas. ¿qué pasó? Hago un censo de artesanos y cuento seis o siete.

Pues es que ya agarraron otro oficio

Por eso, pues hay ahí una actividad que no solo es una actividad manual, económica, sino cultural. No se están perdiendo solo canastas, se está perdiendo una identidad.

Los hijos ayudan un poquito, pero ya no quieren. Ayer se fueron a divertirse, llegaron ya noche. Ya no los veo.

Tenemos dos opciones don Severino: o agarramos un látigo y les damos con él, cosa que no es recomendable, o nos amoldamos a una nueva visión del mundo. Esos muchachos tienen una nueva visión y hay que respetarla y hay que tratar de comprenderla, porque en la medida en que uno enfrente los dos conocimientos, los juveniles y los de ustedes, nadie va a ganar. Recapitulo… esta gente de Angie, entre ellos yo, como bien dice su papá, don Faustino, no es que se interesen en el canasto, no es que necesiten que usted haga tal cosa o no la haga, esa es una consecuencia. Esa gente lo que necesita es afirmarse a sí misma en primer lugar, mediante la afirmación de ustedes. Me explico, México se nos esta desmoronando en las manos, señores, si no hacemos cosas, lo único que nos va a quedar en las manos son hamburguesas McDonals, olvídense de culturas, nos estamos volviendo gringos. Nosotros vemos que esta pequeña cosita, los canasteros del otate, es un granito en ese mar de arena que es la cultura mexicana, pero en ese granito nosotros podemos hacer lo nuestro, lo propio, que es preservar, ayudar que estas tradiciones se conserven de algún modo, para que los jóvenes que no quieren trabajar el otate, porque les fa flojera, entiendan el valor de esas labores.

Muy entre nosotros, hay un señor que no sé cómo le haga. Cada quien se acomoda a su trabajo y él se compró un lote por Tepeaca. Y dice que en Tepeaca, ahí mismo donde estaba trabajando, ahí mismo lo iban a traer, aunque sea uno o dos, ahí mismo le compraban, en su casa. Y le decía a su hijo: “¿no te da vergüenza de estar haciendo tus chiquihuites aquí, escóndete por allá adentro?” Y por qué me va a dar vergüenza, con este trabajo crecieron y ahora son grandes. Es una fuente de trabajo donde yo soy el patrón y yo soy el peón. Hago como yo quiera, levanto y trabajo y si quiero acostarme un rato lo hago, nadie me va a gritar “por qué estas durmiendo”. Si me ocupa alguien me: dice vas a hacer esto, y si estoy acostado boca arriba me dice: mañana ya no vienes, porque ya no tengo trabajo para ti. Si se tiene un patrón hay que andar movidito. Hay que hacer chillar la máquina aunque no haga uno nada.

Acá no, acá son ustedes sus jefes.

Aquí yo soy el jefe y yo soy el criado, yo soy el patrón y sé cuánto me voy a ganar de ganancia en la semana. Si más trabajo gano más dinero. Saliendo de órbita del programa este, me invitaron a participar, a que nosotros, como hacemos nuestra artesanía, le echamos ganas

Pero hay que hacer artesanías que son nuevas para nosotros

Pues ha de ser un poquito complicado, porque en primer lugar lo sabemos tejer. Pero no sabemos cómo va a hacer la pieza porque no la sabemos hacer. Hacemos canastas chicas, grandes. Si hago grandes bajita la mano me estoy ganando ciento veinte pesos diarios, y si hago chiquitos, cuanto me estaré ganando treinta, sesenta pesos.

Ahí es donde viene el secreto, uno viene de chismoso. Sucede que ese chiquito, si le ponemos un foquito, va a valer cuatro veces lo que el grande.

Bueno, tal vez así nos conviene. Porque ese chiquito con sus adornitos tiene sus detalles.

Bueno, bueno, es un ejemplo, je je.

Le platicaba que hay algunos que no lo trabajan todo, luego yo pongo un rule, puedo hacer chiquito o grande, pero me cuesta mucho el chiquito. Entonces si son grandes me hago dos, pero si son chiquitos haré tres o cuatro, y así no resulta

Es un asunto de tiempo y de economía, más que de tamaños.

Es que el chiquito no gasta mucho otate, me ahorro en material.

Esa es la única virtud que tiene. Bueno, era un ejemplo lo del foquito, un ejemplo de lo que nosotros queremos ponerles en este taller. Cada uno de ustedes va a hacer una lámpara, les voy a traer, a donar el soquet, el foco, el cable, el apagador, la clavija, todo el sistema eléctrico. Usted me dice: “sabe que yo, porque soy muy excéntrico, voy a hacer una lámpara que necesita 20 metros de cable”, yo le traigo los veinte metros de cable. No importa. Esa lámpara, la lámpara más interesante, la vamos a pagar a mil pesos.

Ah… bravo… (aplausos y risas)

El próximo 4 de diciembre. Tenemos tres semanas y media para hacer la lámpara. Uno de ustedes va a ganar mil pesos; otro, el segundo, va a ganar una licuadora o algo así. Y el tercero también ganará algo.

Como lotería ¿no?

No, no, concurso, y vamos a tener que aceptarlo a lo macho. Si gana él felicidades, si gana él, también. El jurado van a ser personas totalmente ajenas que califiquen con su propio criterio. La lámpara prende y apaga, vea cómo funciona. Ese es el reto ¿como la ven?

Pues vamos a intentarlo.

Lo peor que sucederá es que el cuarto lugar ya no ganará nada

Como el juego del volibol

Como en todos los juegos, si pierde usted se lleva su lamparita y la pone en su buró. Eso es lo que va a ganar. Yo no tengo absolutamente nada que enseñarles, yo vengo a aprender aquí con ustedes, a tratar de entender que significa tejer el otate, por lo tanto es ridículo pensar que voy a enseñar algo. No, yo vengo a aprender, yo lo que voy a darles son algunos tips de los que las tiendas en Puebla y la ciudad de México quieren y venden, les voy a traer fotografías de lo que se hace en Alemania, en Hong Kong, en la ciudad de México, en Tijuana, en Los Ángeles, y ahí vemos. No se trata de meterle otate a lo loco, hay que meterle arte. Ustedes son artesanos y vean cómo empieza la palabra. Artesanos, ustedes son artistas.

Sí, pues.

No tengo mucho más qué decir, ese es el planteamiento y esa es la fórmula que les proponemos, tenemos tres semanas para trabajar, cada semana nos podemos ver, pero ya en un plan de trabajo.

Cómo va la cosa, qué es lo que se está haciendo…

Sí señor, y como yo me parezco mas a los jurados que ustedes, de repente ahí mi opinión puede ser útil, ahí puede estar quedando feito, sucio; que quede fina, que quede elegante la lámpara.

Y seria un supervisor

Yo sería supervisor, yo estoy de este lado, el jurado es nuestro enemigo, al que hay que vencer. Entonces hacemos equipo y les damos una sorpresa.

Sorpresa de las grandes.

Sí, señor.

Es como cualquier otro trabajo: se apuesta, se gana o se pierde.

Ahora, si ustedes hacen dos lámparas o tres, pues tienen tres oportunidades de ganar.

Estaba viendo un diseño que me enseño Angie de una canasta, que si se las enseñara a ustedes se reirían mucho, porque no tiene pies ni cabeza. Una forma de definir esa canasta es la de un desmadre, porque está toda torcida y el tejido no tiene líneas correctas. Sin embargo esa canasta cuesta diez mil pesos. Entonces se les quita la risa a ustedes, dirán “ah, jijo, eso es mucho dinero”.

¿Pero dice que no sabe por dónde empieza ni por donde termina la trama?

La mejor forma de describirla es como un desmadre, no tiene pies ni cabeza, van las cosas así, es un galimatías.

Es un rompecabezas.

Así es, es un ejemplo para que vean por dónde debemos ir. No tiene que ser… no, espérenme, nada de que “no tiene…”, voy a quitar esa palabra de mi vocabulario, el “no tiene”. Aquí todo tiene, no hay límite, todas las formas y los materiales pueden tener cabida aquí. Yo me pregunto algo, pasando a un segundo capitulo, respecto al otate. Yo veo que don Faustino fue a comprar otate, lo compró por ahí, cada vez lo venden más carito, le ponen un pesito más al palo.

Lo que pasa es de que Angie me encargó unos diseños de canastas, pero para empezarlo requiere que esté correoso, entonces del otate seco que tenía, aunque lo remoje yo no se puede, se rompe; entonces las canastas normales que siempre hacemos, lo remojo y luego ya después, cuando lo volteo, veo que está reventado.

Como uno sabe, uno ve al tejer como que no cerró, pero a la hora que hay que remojarlo de nuevo, se truena.

Pero como uno sabe el tejemaneje, entonces yo lo remiendo con otro pedacito por ahí. Se lo decimos a usted porque usted está con nosotros. Yo lo vendo así.

Le hace brujería...

Entonces decimos híjole… me trajo unos modelos, como cuatro, que tengo que hacerlos, y no crean que es tan fácil. Hay otros también que no son tan tontos como nosotros. Entonces las pidieron cuadradas, pero ahorita voy por ellos, pero voy a volver a platicarles… (va por las canastas)

Venimos a presenciar para hoy cómo son los modos para trabajar esto, para hacer esto, porque si no, no vamos a poder porque aunque este, como dice don Faustino, aunque estemos los dos, pero consideramos no poder. ¿Se apunta uno o qué?

No se preocupe, esta lista la hicimos preguntándole a don Faustino de los artesanos que hacen otate, que vemos que son como diez. Ustedes, que ya tiene edad, acuérdese, hace cincuenta años, antes, eran muchos más. Entonces ¿qué hacer? nos sentamos aquí en la resolana y vemos cómo desaparecen, que es lo que estamos haciendo, cruzándonos de brazos, o hacemos algo.

Tenemos vida y lo que nos queda es trabajar para algo, no es para hacer un dinero grande, pero el deber es trabajar en la vida. Pues digan lo que quieran, pero yo mi modo es trabajar, porque nos gusta trabajar, vaya, ese es nuestro intento, mientras tengamos vida hay que trabajar, cualquier persona me supongo puede trabajar, no en nuestro trabajo, pero trabaja en algo.

Si, don Marcos, sí tiene vida, eso está clarísimo, pero además tienen experiencia, tienen sabiduría. Y son ustedes portadores, herederos, de que abuelos del pasado, un pasado muy lejano, no se sabe. Eso no lo vamos a saber aquí, pero viene de muy atrás, y por desgracia estamos viendo que se pierde, se disipa, porque lo que veo. Se los digo con todo respeto, ustedes ya son personas grandes, así que como vayan ustedes desapareciendo también irá despareciendo esto, la cosa de los antiguos.

Ahora los tiempos van pasando, la gente nunca se acaba, como la canción de la cosecha, pero sí hay más personas que viven, pero ya se dedican a ganar mejor salario, ya se van de ayudantes de albañil, en cualquier trabajo que se puedan acomodar. Y nosotros, como no sabemos, tenemos este trabajo

Por eso, pero van a la ciudad a ganar cincuenta pesos diarios de albañiles. Cómo le hacen los oaxaqueños para tener una industria artesanal viva, pujante, qué hacen ellos bien y qué hacemos nosotros mal. Algo están haciendo bien.

Ahora, hay otra cosa: en los trabajos, todos nos podemos dar una idea de lo que podemos intentar hacer, pero nos vamos por lo mas fácil, un chiquihuite, una canasta, y eso es más fácil que cualquier otra figurita.

Pero eso también es falta de cultura, de asesoría.

Es una falta de ambición, de superación.

De información.

Y de información.

Ustedes no tienen aquí revistas, ni internet. No hay periódicos, pues de dónde va a chupar ideas para tener nuevos productos.

Pues eso sí.

Pues mire, a la mejor usted va a hacer con un otate parado y otro cruzado, y otro otate para que no se caiga, arriba le ponemos un foquito, le ponemos su cable, algo arriba para que no se vea el foquito, y de repente va a ganar mil pesos por esa lamparita que a la mejor se tardó media hora en hacer. Por lo pronto, para darle certidumbre, para que no sea pura palabrería, el 5 de diciembre hacemos la exposición de lámparas, cada uno pone la suya, y el jurado, quién sabe quien será, pero es un gringo como yo, viene y dice esa es la más bonita. Y ahí mismo se le dan mil pesos.

Señores, que como tarea, vamos a suponer, o como pedido, para exponerlo el día 5, vamos a hacer una lámpara, él nos va a traer el cable, el zoquet para que se vea bonito, pero de ahí van a venir como cuando nos hacían examen los profesores, van a venir a calificar otros, entonces nos calificaban y, mismos compañeros profesores o el inspector, entonces así era. Entonces el asunto es que la hagamos más mejor.


1 comentario:

  1. Hola antropologo, buscando conocer este municipio me encontré con su blog y me parecio muy bueno. Yo quiero visitar San Juan Tzicatlacoyan, quisiera saber si tiene usted mas escritos acerca de esta comunidad, me gustaria saber si tiene usted mas investigaciones acerca de su gente, de su forma de vida...etc
    Mi nombre es Caro Islas y le dejo mi correo por si usted puede o quiere compartirme informacion.
    fedrafedra@gmail.com
    Gracias

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