miércoles, 24 de junio de 2015

Economía y mercado de la alfarería


PARTE DOS

El talón de Aquiles

Ante una ausencia de instancias que certifiquen o valoren la calidad, ésta depende del arbitrio de la suerte o del cliente fijo o esporádico que tiene mayores o menores exigencias, pero en donde la calidad de la pieza no es necesariamente la que marca su precio, sino la oportunidad de venta, la captación incidental de clientes y la oferta frecuentemente castigada por el ofrecimiento del vecino, que trae como consecuencia final una desvalorización del precio de la loza.

El talón de Aquiles de la economía de San Miguel es el precio de sus productos, cazuelas de consumo popular que, ante la desorganización gremial y la necesidad individual que los obliga a negociar de uno por uno el valor de sus ollas con el comerciante, hay una sensación de pérdida en el resultado. Los números que suman la extracción del barro de Las Minas, el molido, amasado, la formación de las piezas, la compra de leña y aserrín, la primera cocción (el jagüeteado), la segunda cocción (el decorado y greteado) y el esfuerzo de venderlas no coinciden con el precio que el cliente les viene pagando al final del proceso. Aunque su versión contrasta con la de los comerciantes, que han visto elevarse sus ganancias con precios locales muy deprimidos, pero una constante demanda de productos a nivel nacional.

Precio justo

Hay gente que conocemos como los viajeros, son los que luego acaparan, compran a un precio muy bajo y lo van a vender a todo los estados. Tiene que haber una comisión que determine los precios. Ahí esta la problemática, apoyarlos en el precio, más que nada. Si hubiera quien los uniera, las tarifas serían más justas. El ejido podría, pero no es su papel, pues la mayoría de los alfareros no son ejidatarios. Hay setecientos ejidatarios campesinos, pero a ellos se agregan trescientos ejidatarios que también son alfareros, son artesanos y campesinos. Y ellos son quienes defienden en las asambleas los intereses de los alfareros, en cuestiones como el cobro de derechos. La problemática está en que también está muy dividido el pueblo, nos falta unidad. Eso pega en los precios, que no tienen un mismo criterio, cada quien da su loza a como se pone el cliente. (Comisariado Ejidal del Ejido de San Miguel, Salustio Bonilla)

Ya no sale

 “Como esta cazuela, nos han dicho, se pone negra la comida y con esta de greta no. Y no entendemos el problema de precio, mire, esta canastita, la vendemos a 25 pesos, por la pintura que está un poquito cara, ya la verda, la gente no la paga, y con esta cazuela de greta, pedimos 20 pesos o hasta 15, cómo nos van a pagar 25 por la canastita. Ya no sale. Esa misma canastita, con greta, mínimo vale cinco pesos en el mercado. Esta cazuela con esmalte, mínimo a 45 pesos tenemos que darla, así que la gente prefiere la misma cazuela con greta que nos compra a 20 o 25 pesos. (Alfarero José Marcelino)

El revendedor es el que gana

Sí quisiera estudiar, hace cuatro años salí de la secundaria y quisiera hacer la prepa, pero el asunto económico no resuelve mucho porque, le digo, acá nosotros vendemos la mercancía los martes y el comprador, el revendedor realmente, la quiere muy barata y la vende a un mejor precio. Él sí sale ganando.  Los compradores llegan y quieren comprar todo muy barato, y cuando se van venden nuestros productos a precios altos. Nunca lo dicen, pero es la realidad. Es el negocio de los vendedores. Por eso a veces nosotros somos quienes salimos a vender, he salido a vender loza con mi papá. (Joven alfarero Ramiro Ravelo Hernández)

Los acaparadores

Es la problemática del pueblo, el acaparador, el vendedor se lleva la tajada mayor, pero en el campo es lo mismo, viene la cosecha y quien se lleva la ganancia, pues el acaparador, que ni siquiera son cercanos, vienen de lejos y comprar a los precios que ellos determinan, aunque hay cierta regulación. Pero es lo mismo. Ahí esta todo el problema en todos lados, el productor pierde. Se supone que les están dando las batidoras y los molinos para producir más, entonces si antes de la batidora les duraba una semana el barro, ahora les dura tres días. Esa mayor cantidad de producción también pega al precio, pues hay más. (Comisariado Ejidal del Ejido de San Miguel, Salustio Bonilla)

Compran y se dicen alfareros

Ese comprador viene y encarga –dice--, y no sólo a nosotros, a muchos alfareros. El viene, encarga y luego llega y se la lleva, trae su camión, y ya no sabemos. Aquí cada quien vende a como puede, unos lo vendemos a mejor precio, otros en menos, no estamos todos de acuerdo, el pueblo alfarero no se pone de acuerdo. Nomás nos vamos guiando a como vamos escuchando, los compradores vienen y dicen, fulano nos la da a tal precio, tú me la quieres dar a otro precio, y ahí es donde nos vamos acomodando en el precio. Aquí nos peleamos con el comprador y convenimos, ni muy alto ni muy bajo, así nos vamos. No tenemos precios fijos a nivel pueblo. Somos muy individualistas, cada quien vende a su conveniencia. Esta cazuela, la damos por carga de 48 piezas, unos la pagan a cuatro cincuenta a quinientos pesos. En la plaza, una por una, a veinte pesos. En Puebla, un poquito más, ahí ya vas a pagar el flete. Yo no he intentado ir más lejos. Hay unos que se dicen alfareros, pero no producen, nomás vienen, compran, se la llevan, y ya se dicen alfareros. Mi papá las producía, y se las llevan en sus atados a Zacapoaxtla, yo no pasé de aquí, soy productor, ya otros que la revendan. (Alfarero José Marcelino)



Martes de plaza

N`ombre, tienen una plaza, se vendía muchísimo, y hasta ahora, cuando quieras ven un martes, pero temprano, amaneciendo, hay hotel, no se preocupe, porque amaneciendo ya están comerciando aquí en el parque. Y trae su cámara, para sacar lo que usté busca.
Lo que llevaba uno, todo lo que se hace aquí. Yo tuve un puesto aquí en la carretera, pero no me gustó, ya estaba acostumbrado a la manejada ¿no?, estar todo el día ahí para vender cualquier cosa. Venga usté tempranito un martes, y verá qué plazón. Vienen de todos lados, de México vienen. (Comerciante de loza Salomón Contreras)

Para hacerlo mejor

La cuestión es que lo que yo produzca realmente me paguen lo que vale. Voy a trabajar, pero a la mejor ya no tengo que matarme para obtener lo mínimo para mi familia. Tal vez con menos trabajo físico, pero con un trabajo más elaborado, pueda yo vivir mejor. Y de esa manera, cuando yo tenga un mejor producto con mejores precios, pues me entusiasmo y lo hago mejor. Pero el mercado a donde yo estoy asistiendo no es el adecuado. (Instructor Cesder Moisés Ramírez Zambrano)

Gobiernos en acción

El carácter individualista de los artesanos de San Miguel, que se analiza más adelante, tiene su explicación en que la producción y mercantilización de sus productos fueron actos de sobrevivencia personal o familiar. Tanto las fórmulas técnicas del amasado y el cocido de sus piezas, como la clientela que fue incrementándose debido al arrojo y el riesgo individual, sólo pudieron reproducirse en familia, lejos de cualquier intento de organización comunitaria.

Por lo uno y por lo otro la alfarería en San Miguel ha crecido como planta silvestre, con nula organización, sin una clara prospección, sin horizonte técnico, ni comercial, ni artístico. Incluso su fuente básica de producción, que es el banco de barro ejidal de donde todos se proveen, es explotada a la buena de Dios, sin planeación y sin un criterio de racionamiento.
Las administraciones de gobierno hablan de organización, de organizaciones. Seferino Ortega, ex consejero del Consejo municipal de San Miguel Tenextatiloyan, afirma que entre 2008 y 2009 hubo 83 grupos organizados por el citado Consejo que contaban con reglamento interno, pero que el cambio de trienio deshizo casi todas las organizaciones. (4) “En el periodo del presidente municipal, Enrique Iglesias Contreras, que abarca del 2008 al 2011, se introducen dos máquinas que sustituyen a la fuerza ya sea de animales de tiro o a la humana: el molino y las batidoras. (…) Un sondeo entre los mismos alfareros afirman que un 90% de ellos cuenta con alguna de estas dos máquinas.” (5)

En el 2011, primer año de gobierno del Ing. Víctor Manuel Iglecias Parra, el Ayuntamiento informa la existencia de 149 grupos organizados, 80 de los cuales pertenecen a San Miguel. La organización de esos grupos probablemente funciona a la hora de recibir los apoyos que el Ayuntamiento reparte año con año a los alfareros, pero no se sabe que sesionen, que se manejen en base a reglamentos, que acuerden precios o políticas de producción. Con todo, el gobierno municipal otorgó este año de 2011 la siguiente lista de productos a esos grupos con recursos del Ramo 33: 101 molinos de barro; 140 batidoras de barro; 238 láminas para galeras; 29 tornos y 14 tapas de horno. Las ayudas abarcaron a 12 comunidades por un monto de 2 582 000.00 pesos, beneficiando a 1 476 personas, 663 de los cuales fueron de San Miguel Tenextatiloyan, 11 de San Francisco, 3 de Cruz Blanca, 12 de San Isidro, 4 de Tepeyac, 7 de Huitzi, 4 de Oxpantla, 6 de Tagcotepec, 19 de Emilio Carranza, 2 de Apantzingo y 1 de Ocopipila.

Las batidoras y los molinos han incrementado la producción de cazuelas, como observa el comisariado ejidal: “lo que estamos viendo es que en los últimos tres años que llevamos, a través de los apoyos que hubo de diferente maquinaria, desde molinos, batidoras, tapas para hornos, aumentó mucha la producción y así también aumentó la extracción de barro”. (6)

Los testimonios de los alfareros sobre la intervención de los gobiernos, sin embargo, es ambivalente: les ha ido bien y no tan bien. Con el gobierno federal su principal relación es a través de Fonart, que en coordinación con el Ayuntamiento ha beneficiado a los alfareros con cursos sobre la sustitución de la greta y el manejo de hornos de gas, que en muchos casos permanece en el escepticismo; con el gobierno municipal la relación ha sido más directa, con ayudas tangibles, como se menciona arriba, por lo que las opiniones de los productores dependen de si se han visto beneficiados o no por algunos de los programas y son, en todo caso, divergentes.

Fonart

En 1994 emiten el decreto para cambiar los esmaltes, quitar el plomo y meter unos que no tengan plomo. Yo, hace diez años me metí en la cerámica de baja temperatura, que es lo que hacemos aquí. Fonart nos compró solamente dos veces. Oiga, pero yo estoy produciendo cosas de calidad, vajillas y cosas así. “Sí, sólo que nada más se les compra por el hecho de haber entrado a los cursos de capacitación de sustitución del plomo, ya para ventas posteriores tienen que entrar a otra área, tienen que hacerte un estudio” y bueno. Pero cuál será la sorpresa cuando uno ve que gente que trabaja en Fonart tienen  negocios en cerámica y que son los ganones, son los que venden más. Gente que está encargada de la administración técnica, pues tienen ahí sus negocios. Uno, como no tiene contactos, como vulgarmente se dice, no tiene palancas, queda fuera.

Las piezas que elaboramos en este taller educativo están enfocadas para otro mercado, no se puede vender aquí en los puestos de la carretera. De hecho, a la mejor pecamos de modestos, pero creo que hemos entendido aquí, en el Centro Alfarero, que la capacitación debe ser integral. No nada más para enseñarles a decorar, hay que enseñarles a hacer sus pinceles, hay que enseñarles a que esa creatividad que tiene dormida, que la saque. (Instructor Cesder Moisés Ramírez Zambrano)

Vean nuestras necesidades

Que el gobierno se fije más en la comunidad alfarera, que pongan un poco más de atención a sus necesidades, igual que como lo hacen en otras partes. Estamos aquí con la necesidad de que se nos apoye, que se busque la manera de hacerlo en sus posibilidades, que no se deje al abandono la cuestión alfarera que, después de todo, también pueden salir cosas interesantes, algunas piezas muy buenas, incluso artísticas. Pero no tenemos un escaparate, eso es otro problemas, no tenemos dónde ponerlas, que las vea otro tipo de gente, que las vean en otro mercado, pero primero hay que hacer las piezas para lograr eso. Necesitamos apoyo, hay muchísimas maneras de apoyar al alfarero. (Alfarero Alejandro Rivera de los Santos)

Que vean cómo vivimos

Lo importante es que nos echaran la mano en verdad, que no pase el tiempo. Porque a veces nos hacen promesas, que vamos a apoyar a la alfarería, a la artesanía, y sí apoyan, pero no como debe de ser. Es un municipio marginado, de bajos recursos, pobre, se necesita el apoyo del gobierno, de las dependencias, nosotros estamos en la mejor disposición, es lo que esperamos, que nos echen la mano. Que haiga maquinaria, pos gente así como ustedes que vengan a enseñarnos, pero que vean qué hacemos, que el gobierno diga los vamos a apoyar, pero que investigue qué en verdad hacemos, qué es lo que nos hace falta. Qué le pido al gobierno: nosotros ya estamos avanzados, ya sacamos el producto sin plomo, entonces, ya sabemos trabajar… Nos hace falta aquí a nuestra familia un horno de gas para estar al cien por ciento. Nos hace falta buscar más mercado, donde ya directamente entréguemos para no andar malbaratando nuestro por ducto que ya está bien hecho, que ya no contamina, que ya no tiene plomo, necesitamos alguien que nos diga, gente de fuera que nos conozca más, que nos ayude a buscar mercado para nuestras artesanías. Ahora nosotros mismos lo hacemos, nosotros lo vamos a vender, así no avanzamos.
La gente tiene ganas de trabajar, pero necesitamos ayuda del gobierno, para que los trabajos sean menos cansados, para que nuestro trabajo sea reconocido, que tengamos mercado, porque no tenemos quién nos compre. Ahí es donde necesitamos la ayuda.
Estas ollas las damos a cincuenta pesos, por eso hace falta que la gente valore nuestro trabajo, y saliendo sí lo compra. Necesitamos apoyo económico, con un bajo porcentaje, financiamiento para talleres, necesitamos que venga gente de gobierno y vea cuál es el nivel, que vea la realidad, que vea cómo se vive aquí. (Alfarero Andrés Bonilla)

Nunca me han tomado en cuenta

Al menos hasta ahorita nunca me han tomado en cuenta. No sé por qué, tal vez porque soy muy exigente. Yo he recibido capacitaciones pero por mi propia cuenta, he buscado por todos lados, pero no, nunca he tenido la oportunidad de que me apoyen. Más que nada yo necesito ayuda económica para mejorar mi horno, porque es demasiado trabajo para mí, el horno no llega a la temperatura que debe de llegar. Espero que algún día alguien me escuche, es lo que yo deseo. Más que nada que nos escuchen a nosotras como mujeres, invitar a más personas, a los funcionarios, que nos echen la mano y que nos apoyen, porque vienen las campañas y nada más nos prometen y a la mera hora no vemos nada. Y yo quisiera ver y creer. Yo he esperado algún apoyo pero nunca se me ha concedido. Lo único que me dan es Oportunidades, pero cuánto me vienen dando. Bueno, como quiera es algo, pero al menos yo necesito maquinaria. Mi equipo, vamos. (Alfarera Gregoria Rojas Jiménez)

Que se cumpla

Aquí nosotros lo que nos falta es platicar para poder moverse, para ver si se puede mejorar el trabajo ya, como en Dolores Hidalgo, donde tienen todo. Lo que necesitamos es capital para poder movernos. Hay que hablar claro, tratan de ayudar pero no deben aprovecharse, se trata de ayudar a la persona para que se mejore. Ya hasta el último, si ya se mejoró, pues muchas gracias. Pero que sea de a de veras aquella voluntad, que ayuden. Prometen muchas cosas, llegan a un pueblito y que van a hacer esto,  “apóyenme”, y hasta el último: no hay nada. Entonces que se cumpla. Por eso a veces nos desanimamos, eso de que nos den ánimo y no se hace nada, pues mejor no hacemos nada. Eso es lo que pensamos, que sea una cosa que se cumpla lo que están diciendo. A veces nomás nos vienen a engañar. (Alfarero Bernardo Arriaga Degollado)

Cómo ayudarnos

Bueno, en mi caso, pues quisiera que nos ayude con algunos recursos para seguir adelante. Algún recurso o, por decir, alguna tarraja, todo eso, que es para trabajar, hacer algunos moldes. Esa es nuestra ansiedad, nuestro deseo, a ver si nos pueden ayudar.
Si me ayudaran, por ejemplo, haría una galera para poder trabajar, porque ahorita trabajamos en estas galeritas que son de lámina de cartón y en cualquier momento que llega una granizada, si hay material adentro, ya se perdió. Entonces, si nos dieran un recurso lo utilizaríamos ahí. Con una tarraja para poder seguir trabajando, o algún torno ya eléctrico. Y con lo demás, por decir, ya el material, como es la greta, pinturas y eso. También un horno, cómo no. En este caso el horno es para hacer las quemas y sacar la loza. Ahorita tenemos un hornito común y corriente, entonces si hubiera manera de tener uno más mejor, con ladrillos refractarios, todo eso mejoraría. Eso es todo por el momento. A la mejor, enseguida, si ya hubiera alguna capacidad, usar otro tipo de material ¿verdad? Podría trabajarse con esmalte, pero para eso necesitamos que nos preparen. Por ahora este horno no da la temperatura para quemar esmalte. Pero la galera es lo más importante, pues viene una granizada y ya no podemos trabajar. (Alfarero Flavio Arriaga Degollado)

Piensan ayudar pero no

El problema es que el dinero del gobierno ya viene destinado para algo, etiquetado como le llaman. Es más fácil pensar en un piso firme o un cuarto adicional que darse cuenta de la problemática que implicaría la sustitución de un horno, que resolvería el problema de sustituir el plomo con el esmalte.  Es falta de conocimiento de lo que requiere la población. Si la población se dedica, pienso yo, a hacer sombreros, ah, bueno, vamos a ver qué es lo que necesitan para hacer más o mejores sombreros. Pero no. Vienen y ponen el techo de alguien y piensan que con eso va a mejorar la familia y no es cierto. (Alfarero Zinoé Miranda Rojas)
La política y la alfarería
Se requiere que la presidencia auxiliar, que la presidencia municipal haga algo al respecto. Yo no he visto en la autopista un anuncio donde se diga aquí se produce alfarería: macetas, vajillas, “aquí es San Miguel, la tierra de la alfarería”. En el sistema de comunicación del estado, que tiene radio masiva en todo el Estado, la presidencia nunca ha dicho voy a invertir una lana para que se dé a conocer mi municipio. No, no hay nada. Ahora, por ejemplo, muchas veces lo vemos desde el punto de vista político: qué es lo que reditúa más, pero al político, no a la alfarería. (Instructor Cesder Moisés Ramírez Zambrano)

Obras y transparencia

El gobierno dice: invierto cien millones de pesos, doscientos, veinte millones, un millón, no importa, pero no hay una manera de darle seguimiento a si realmente se aplicó donde dijeron que se iban a aplicar. El que invirtió el dinero dijo: me gasté cien millones de pesos, cuando en realidad invirtió diez millones. ¿Y lo demás? Ah, pero está justificado ¿eh? Cómo le puedo decir que no, si me está comprobando con papeles lo que invirtió; sí, en papel, pero no en los hechos. Entonces es un círculo vicioso porque el alfarero no ve esa inversión, no le llega. El viejo cuento de: “a mi póngame donde hay”, ya no importa el color político.
Aquí, desgraciadamente, ha habido casos donde la gente, cuando lo manifiesta, se le dice “eso no es así”. Hace cinco, seis años, en mi pueblo, fui comisionado del agua potable. Solicitamos cuatro kilómetros de tubería, una bomba nueva y una caja de agua. A la mera hora nos salen con que no alcanzó. “Te vamos a dar dos kilómetros y medio porque no alcanzó”. Pero yo le digo: pues sabes qué, yo creo que está muy sobrevaluada la obra. “¿Y tú cómo sabes, me vas a enseñar a mi?” Pues no sé mucho, pero sí sé que no se gastó bien; es más, aquí tienes una cotización, tú estás pagando diecisiete pesos por tubo, cuando en realidad cuesta ocho. Llévate la lana que quieras pero cumple con la obra. Cómo es posible que ya se esté haciendo la obra y ahora salgan con que no hay dinero. Mira, pido una suspensión de la obra, que se revise. “Mira, si tú haces eso, me llevo la pobra a otro lado, hago una asamblea y digo que por tu culpa me la llevo, me estás faltando al respeto y me la llevo”. Pues tómalo como quieras,  a mí el pueblo me puso para defenderlo, no para estar de acuerdo contigo. Pero muchas veces uno arriesga hasta el pellejo al hacer eso. Desgraciadamente no hay mecanismos reales y efectivos donde yo pueda decir: sabes que, el presidente municipal dijo que costó tanto y no costó eso. “Ah ¿quién fue el que dijo eso?”, no, pues que Fulano. Aquiétamelo, y en cuanto puedan, aplíquenlo. Que quiero una ayuda en la comunidad “no, no hay”, entonces muchas veces, para todo: divide y vencerás, que es lo que han hecho los partidos. “Estamos en el poder, cada quien tiene sus allegados, los que realmente se van a beneficiar, y los otros no existen porque no me apoyaron”. Por desgracia la gente, cuando llega a presidente o llega a diputado, se comporta así. (Instructor Cesder Moisés Ramírez Zambrano)

Problemas principales

El principal problema para la gente que se dedica a la elaboración de artesanías son los recursos económicos, es gente que se autoemplea y ahí generan cierto ingreso para mantener las familias. A veces se dificulta cuando viene el cambio de clima, se nubla y ya no se puede trabajar, se estanca la producción; después de eso, como que ya se saturó mucho el mercado de artículos de barro, y eso hace que ya los precios anden muy por debajo de lo que debe de ser su costo normal. Porque se va uno a vender precisamente en lo que llamamos bodegas, hemos visto que llegan a ofrecer el producto y no se la compran a uno. Inclusive hay aprovechados que les dicen: “déjamela y te la pago a tanto”, o “déjamela y te la pago en quince días”, lo que es un problemas para el alfarero porque ya no tiene ingresos, ya no les llega, hasta los ocho días, si les va bien les paga, sino nada. Eso es el problema más grande, vemos que el mercado se saturó de esa artesanía. (Presidente Auxiliar de San Miguel Tenextatiloyan, Bulmaro Iglesias Contreras)


4) Manuel Luna Angoa, "Cambio sociocultural, innovaciones tecnológicas en grupos domésticos dedicados a la alfarería, San Miguel Tenextatiloyan. 2010-2013" BUAP, Colegio de Antropología Social. 2011, p. 4
5) Ibid., p. 4

6) Ibid., p. 7

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