Estimado A.: Gracias por acordarte de mí y escribirme ese breve pero sustancioso mensaje de amistad. Espero que tú estés bien y que el negocio de la comunicación siga fructífero como siempre. Yo hago picadillo y distribuyo en tacos mis ideas de la antropología social que trabajé para la escuela nacional durante treinta años, casi 400 páginas de especulaciones sobre el indigenismo mexicano que no es un asunto de indígenas sino todo lo contrario. Y para nada, porque me fue imposible titularme. Primero me agarró Andrés Medina y me excomulgó del mundo de las ideas ( por aquí anda el chisme en este blog ); después la coordinadora de no sé qué quería que comenzara todo de nuevo. En un país tan necesitado de profesionales la “academia” hace todo lo posible por obstaculizarte e impedir tu titulación, pues osaste a pensar diferente, fuera de la línea de la teoría en donde todo es anatema. Pues que les aproveche. Lo cierto es que el joven treintón que la comenzó hace décadas a indagar...