miércoles, 1 de septiembre de 2010

Los Ñähñú del Valle del Mezquital

Los otomíes del Valle del Mezquital se autodenominan ñähñú, es decir, los que hablan la lengua nasal o los que hablan dos lenguas. El vocablo ñähñú, según ciertos autores, proviene de Otou, antepasado mítico, o bien que se deriva del término othó que significa "pueblo sin residencia".

El Valle del Mezquital se divide a la mitad por la serranía de San Miguel y el Valle de lxmiquilpan, en el estado de Hidalgo, rodeado por montes de hasta 3 mil metros sobre el nivel del mar. Los ñähñú nunca perdieron su lengua, crearon sus propios cantos, danzas, artesanías y su cosmovisión.

"Según el mal es el remedio...", afirman los curadores ñähñú. La medicina doméstica ha jugado un papel importante para mantener el equilibrio de la comunidad; el uso de la herbolaria es cotidiano y cuenta con recursos terapéuticos como infusiones, masajes con cremas y bálsamos.

Los cultivos más rentables son las hortalizas cuya siembra, según los especialistas, ha provocado un grave desastre ecológico. Cada grupo familiar dispone de un lote de 2 hectáreas en promedio. Su economía se sustenta en la agricultura de temporal y en el trabajo asalariado. La ganadería se practica en pequeña escala y la artesanía es una actividad complementaria. La principal actividad agrícola es la siembra de hortalizas y de alfalfa; se usan implementos agrícolas tradicionales como la coa (de origen prehispánico) y la yunta, así como elementos modernos como el tractor, cuya propiedad puede ser particular o colectiva.

En Ixmiquilpan y sus alrededores utilizan el carrizo para la elaborar canastos, macetas, cavas, percheros y la fibra del maguey para estropajos y ayates; se trabaja la vara de sauz para la elaboración de chiquihuites, la palma para sombreros tejidos y cosidos a mano, y las tradicionales sonajas en forma de palomas. Algunas comunidades hacen cántaros de barro para el agua o el pulque.

La baja productividad agrícola y la carencia de industrias en la región han obligado a los ñähñús, desde hace tiempo, a emigrar en busca de trabajo asalariado. Hasta hace poco tiempo esta migración se dirigía al Distrito Federal y la zona metropolitana, donde los hombres se empleaban como peones de albañil y las mujeres como trabajadoras domésticas. En la última década la migración se dirige también a los Estados Unidos.

Investigación: Héctor Vázquez Valdivia
Fuente: www.ini.gob.mx

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