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Manías o necedades

Señor de Iztapalapa en 1910 (El Universal) Seríamos un país mucho más interesante si se hubieran seguido las recomendaciones de Mendizábal, que tras la Revolución México se hubiera mexicanizado más en lugar de tratar de “occidentalizar” a los indios y a todos los mexicanos. De veras creo que en algún momento del siglo XXI los mexicanos retomarán aquella inquietud, reconociendo a los pueblos originarios como un legado cultural antes que una vergüenza que haya que esconder a las miradas extranjeras; que el náhuatl crecerá en hablantes antes que desaparecer, como vaticinan no pocos alarmistas; que ciertas costumbres naturistas, cosmogonías sobre la naturaleza y otros misticismos “indígenas” cobrarán importancia en las próximas décadas. Tal vez sea una argumentación necia, algo prematura e insostenible aún, apenas bosquejo, pero en todo caso se trata de una primera revisión epistemológica sobre los quehaceres de una academia antropológica que ha estado como perdida en la concr...

Nos hemos abandonado

A sus 96 años me recibió el maestro Eusebio Hernández Castillo detrás del escritorio de su escuela en la colonia Zaragoza, atiende los problemas de cinco zonas con ochenta y tres escuelas de su sector. No aparenta su edad y, hasta donde él cree, no tiene pensado jubilarse de su trabajo. Don Eusebio fue un pionero de la educación revolucionaria; previo a Mendizábal, a Ramírez, a Moisés Sáenz, con las escuelas de circuito, el primer experimento nacional de la Secretaría de Educación Pública vasconceliana. El profesor Hernández Castillo perteneció a esta estirpe de maestros antiguos, profesores que casi en cada pueblo del país animaron con su entrenamiento y sus cualidades, no solo la alfabetización de los mexicanos, sino la instrucción cívica elemental de los pueblos. Cuando los maestros fueron, en las primeras décadas del siglo XX, los gestores de una incomprendida modernidad que en muchos pueblos tardó en llegar, y en algunos lugares, la esperan aún. Era el año 2001. Nac...

La presunta militancia comunista de MOM

La supuesta militancia comunista de Miguel Othón de Mendizábal (MOM) fue algo que se debatió ruidosamente en los años setenta, ocupó a algunas generaciones de la Escuela Nacional y la idea sobrevive en el criterio de muchos que supieron de él en aquellos años; a mi juicio ha contribuido a interpretar erróneamente las escasas lecturas de su obra, distorsionando el mensaje humanista y aun positivista del autor, no comunista. Mendizábal habla del socialismo de forma desarticulada y esporádica, lo que no impide apreciar sus puntos de vista respecto al caso mexicano, que son bastante claros. No obstante, a propósito de una imagen largamente difundida, donde aparece el profesor Mendizábal como militante del Partido Comunista Mexicano y activista incansable de la revolución socialista en México, bastante discutible, ofrezco esta opinión que, entre otras cosas, contradice esa perspectiva. Una razón más para esta nota aclaratoria, fue la lectura de la tesis de Dora Kanoussi, cu...

La india bonita

A principios del siglo XX, la imagen idílica del indio prehispánico parecía revalorarse en ciertas publicaciones, mientras se denigraba al indio contemporáneo en otras, la mayoría. No era algo nuevo en la visión del mexicano acomodado (y afrancesado) sobre ese sector de la sociedad. Federico Gamboa citado, por Carlos Monsiváis, narra en su novela Santa de 1903 el deambular de los pobres por las calles céntricas de la capital: “... si la comezón aprieta y la policía rasca, sale a la cara la lepra social, se ven en las calles adoquinadas, las de suntuosos edificios y de tiendas ricas, fisonomías carcelarias, pies descalzos de los escapados de la razzia, que se escurren en silencio, a menudo trote, semejantes a los piojos que por acaso cruzan a un vestido de precio de persona limpia. Caminan aislados, disueltas las familias y desolados los parentescos: aquí el padre, la madre, allí el hijo por su cuenta, y nadie se detiene, sabe a dónde van, al otro arrabal, al otro extremo, a l...

Nahuatlización

Las preocupaciones del mundo contemporáneo giran en torno a problemas con mayor prospectiva que ese asunto decimonónico de la nacionalidad. Cuando los altermundistas buscan vías de desarrollo alternas a las decadentes estrategias bélicas del primer mundo, llama la atención que haya quienes se sigan preocupando por discutir un tema rebasado por la disipación de las fronteras a través del internet y una preocupación global por el destino biológico del planeta Tierra, que incrementa sus síntomas de calentamiento y amplía a cada minuto sus agujeros de ozono polares, deshielo y deforestación: el patriotismo. Tal vez porque los mexicanos siempre llegamos tarde al debate de las ideas, creo que el tema de la patria y la nacionalidad nunca como hoy debe estar en la palestra de las preocupaciones mexicanas, cuando es menester externar enérgicamente una preocupación real por lo que somos en conjunto, no solo por nuestro peculio o partido al que pertenecemos, sino por el presente de nuest...

Huateque/ Test de mexicanía

Noche en ofrenda de Muertos. En la ofrenda de muertos toda clase de platillos preparados para muertos y vivos sobre un petate oaxaqueño. Todos los que aparecían fotografiados en la ofrenda tenían su mezcal muy bien servido, había tamales y atole, vasitos con esquites, platos de guajolote en mole, en chile guajillo o en mixote. En una tilma bordada donde había jicaritas con cacahuate y chocolate; axiotes humeantes acompañados de totopitos con aguacate. No faltaron las caguamas y las jícamas con chile. En un comal echaban a freír tomates, ejotes, nopales y chile; a un lado, elotes y chayotes tatemados. Los escuincles en el chapoteadero jugaban a la matatena, otros chamacos volando papalotes masticaban chicle y los cuatachos chupaban con un popote de hule tragos de agua de cacao, tepache y tesgüino. Había un titipuchal de comida, chapulines, pozole, sopes y garnachas. En unos guajes postres sobre un ayate que contenían capulines y chicozapote, otros de tejocote con miel....

El rumbo de la asimilación indígena de México

En las primeras décadas del siglo XX el gobierno de México institucionaliza el indigenismo para ser aplicado como estrategia de desarrollo económico de las regiones. El Estado mexicano asume la estrategia de la integración, la asimilación, buscando uniformar las diferencias étnicas y culturales de los mexicanos a favor de un antiguo ideal de igualdad. La asimilación tenía una larga historia desde que, tras la Independencia y a lo largo del siglo XIX, fue discutida por los intelectuales que coincidieron en que la educación era el vehículo adecuado para llevar a cabo esa asimilación, aunque hubo voces que la consideraron peligrosa. Al término de la Revolución la asimilación fue formalizada “científicamente” por Manuel Gamio, que la asume desde el indigenismo desde un programa de antropología ambicioso e inteligente. Gamio proponía estudios integrales para conocer y valorar a las comunidades indígenas, para facilitar el trabajo de la asimilación. En los siguientes años, los...