viernes, 2 de abril de 2010

Los binnizá

Los zapotecos se autodenominan binnizá: gente que proviene de las nubes. Para los mexicas, los zapotecos eran los zapotecatl, "gente que proviene de la región de Teozapotlán", o "lugar de los dioses". Los españoles les llamaron sencillamente zapotecos, como se les conoce.

El Istmo de Tehuantepec es la parte más angosta de la República Mexicana, se localiza al sureste, en el estado de Oaxaca. Está conformado por los distritos de Juchitán y Tehuantepec y colinda, al norte con el istmo veracruzano; al sur con el Océano Pacífico; al oeste con la Sierra Juárez y con la Sierra Madre del Sur, y al este con el estado de Chiapas. Son varias las razones por las que el Istmo es un como centro de disputas: por su zona pesquera y salinera; por su conexión entre los océanos Pacífico y Atlántico; por su terreno rico y cultivable, así como por su diversa comunicación terrestre, marítima y ferroviaria.

La religión entre los antiguos binnizá estaba poblada de dioses que estaban en relación con la naturaleza: la lluvia, el sol, la fertilidad y el nacimiento. Las creencias prehispánicas se mezclaron con la religión de los conquistadores, dando lugar a un sincretismo religioso que se mantiene hasta hoy en día. Los ritos mortuorios entre los binnizá constituyen uno de los aspectos religiosos más destacados.


Para los binnizá, toda enfermedad se produce o proviene de tres elementos que actúan de manera contraria sobre el organismo: el calor que proviene del sol o del fuego; el frío producido por el aire y la humedad, producto del agua o el sereno. El método aplicado para la curación es siempre un elemento contrario, el cual se obtiene de las plantas, animales o minerales. Entre los curanderos tradicionales se encuentran las parteras, los sobadores, los hueseros y los yerberos.

Las artesanías que se producen en el Istmo son casi todas de consumo interno o regional. Así, encontramos la orfebrería en la que el oro se trabaja para hacer prendas que dan gran prestigio social. También se elaboran huipiles bordados, enaguas, manteles y servilletas, así como hamacas de hilo o pita y las atarrayas para la pesca. Con la palma se hacen sombreros y bolsas. También se trabaja la madera para hacer bateas y artesas, canoas, carretas y arados, entre otros utensilios. Del cuero curtido se hacen huaraches, cinturones y butaques. Con barro se hacen comales, ollas, hornos, cántaros, etcétera.

Investigación: Manuel Matus
Fuente: www.ini.gob.mx

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