No ser poblano es un estigma que sobrevive a lo largo de la vida; si no se nació en Puebla difícilmente se llegará a ser poblano algún día. Lo que no quita que el asimilado ame y admire la belleza y las bondades de Puebla. Para esta niña tlaxcalteca Puebla representaba a la gran ciudad en los años 20 y rápidamente se asimiló, se integró a sus usos y costumbres, a sus placeres y defectos. Pero a la altura de sus noventa años seguía recordando que ella no era poblana. Nunca lo sería. DOÑA VIVIANA PALMA Para empezar le diré que yo no soy poblana, pero me siento poblana, porque tiene muchísimos años que vivo aquí, como desde los doce años que nos venimos con mi mamá para Puebla. Yo soy de Tlaxcala. Nos trajo para acá y aquí acabé de ir a la escuela, después estudié una carrera corta, después me casé, nacieron mis hijos. Y ya después cambia todo, ya cuando uno tiene muchos hijos -yo tuve seis-, uno que se me murió y cinco que viven. Como le decía, yo me siento pobla...