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Los Konkaak (seris)

Los seris, que habitan en la costa desértica del estado de Sonora, se llaman a sí mismos Konkaak, que significa en su lengua "la gente". Seri, que es una palabra yaqui, quiere decir “hombres de arena”.

De acuerdo con los ciclos de pesca, los Konkaak radican en pueblos costeros distribuidos a lo largo de 100 kilómetros de litoral. El territorio konkaak comprende un área de más de 200 mil hectáreas a nivel del mar y está integrado por una parte continental y por la isla de Tiburón.

Durante el periodo colonial, los jesuitas hicieron vanos intentos por iniciar a los Konkaak en la agricultura y por supuesto el evangelio. No tuvieron éxito. Los Konkaak siempre regresaron a la vida del desierto, al mar, por lo que fueron considerados como un grupo hostil, lo que motivó su persecución y casi aniquilación en la primera mitad del siglo XIX. Algunos lograron huir y fueron a refugiarse a la isla Tiburón, donde estuvieron prácticamente un siglo apartados del mundo.

Después de la Revolución Mexicana, los Konkaak empezaron a comercializar sus productos marinos y esto provocó el más veloz y profundo cambio en su organización social y cultural. En la actualidad, la pesca y la artesanía constituyen la principal fuente de ingresos del pueblo Konkaak, puesto que no acostumbran salir de su territorio en busca de trabajo y, menos aún, aceptan contratarse como asalariados.

El trabajo artesanal de los seris consiste en el tradicional tejido de coritas, canastos que datan de la época prehispánica; la elaboración de collares con caracoles, conchas, vértebras de víbora de cascabel y de pescado, semillas y chaquira, así como el tallado en madera de palo fierro, con motivos zoológicos de la región iniciaron con mucho éxito apenas en la década de los años sesenta.

La interpretación del mundo seri, sus ritos, sus fiestas y demás manifestaciones culturales tienen un carácter estrechamente relacionado con la naturaleza y con los aspectos biológicos y sociales de la reproducción del grupo.

Así, sus principales ritos están vinculados con el nacimiento, con el inicio de la pubertad y con la muerte; sus canciones y relatos giran en torno al mar, los tiburones, las zorras y las antiguas hazañas de héroes y guerreros. Al no haber sido evangelizados formalmente, los Konkaak carecen de los elementos católicos que se encuentran en otros grupos indígenas.

Fuente: www.ini.gob.mx
Investigación: Maya Lorena Pérez Ruiz

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