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Historias poblanas

En las siguientes entradas de este blog te invito a disfrutar de una colección de historias orales reunidas en un libro irrecuperable que publicó el Consejo del Centro Histórico de Roberto Herrerías en el año 2003, cuando entrevisté a este grupo de ancianitos poblanos de los que la mayoría ya han pasado a mejor vida. El objetivo de esta recuperación mediante la técnica de la Tradición Oral es recobrar en lo posible la mayor cantidad de historias antiguas de esta ciudad. La Puebla de los años veinte, treinta, cuarenta y cincuenta que las nuevas generaciones no sólo desconocen, ni siquiera imaginan. Una ciudad sin demasiados conflictos, con clases sociales tal vez más definidas pero menos voraces que las que vemos hoy, ecuánimes con una situación histórica que les perteneció y que ya no existe. Sin embargo, la ciudad está ahí, es la misma. Una inspiración inamovible en esta idea es el concepto de Microhistoria, recogido de su propio autor, el historiador michoacano L...

Los trajes femeninos tradicionales de Puebla

Nahuas de Cuetzalan, Puebla Los domingos por la mañana la plaza de Cuetzalan, desierta entre semana se llena de puestos y ruido. Bajo la torre del reloj, a la sombra de las palmeras, en las anchas escalinatas, se sientas las mujeres nahuas, que vienen al mercado a vender verduras, guajolote, fruta y cal para las tortillas. Las mujeres llevan una blusa de escote cuadrado, con bordados al pasado rojos, azules o negros alrededor del cuello y de las mangas. Las mujeres llevan enredo, hecho con dos lienzos, que llega al tobillo; lo pliegan en un solo tablón atrás, del ancho de las caderas y en cuatro tablas más pequeñas que se encuentran enfrente, usan enredos que sujetan en la cintura por medio de un cinturón de lana roja con dibujos geométricos. Usan un huipil de encaje, adornado con una cucarda de listón azul o morado igual al listón que bordea el escote. Las mujeres de Cuetzalan utilizan un enorme tocado que en días de fiesta alcanza 50 cm. de alto, hecho con estambres de l...

Ellos debían hacerse mexicanos

En las primeras décadas del siglo XX el gobierno de México institucionaliza el indigenismo para ser aplicado como estrategia de desarrollo económico de las regiones. El Estado mexicano asume la estrategia de la integración, la asimilación, buscando uniformar las diferencias étnicas y culturales de los mexicanos a favor de un antiguo ideal de igualdad. La asimilación tenía una larga historia desde que, luego de la Independencia y a lo largo del siglo XIX, fue discutida por los intelectuales que coincidieron en que era la educación el vehículo adecuado para llevar a cabo esa asimilación, aunque hubo voces que la consideraron peligrosa. Tras la Revolución, la asimilación del indígena al “elemento” mexicano fue finalmente formalizada “científicamente” por Manuel Gamio, que asume el indigenismo desde un programa de antropología ambicioso e inteligente, pues proponía estudios integrales para conocer y valorar a las comunidades indígenas a fin de facilitar el trabajo de la asimil...

Los partidos políticos ya sabemos cómo se manejan

La noche llegó pronto en Huitzilan tras el largo viaje en coche desde la ciudad de Puebla; aunque salimos muy temprano de la capital del estado y tuvimos una agradable recepción de las autoridades antorchistas que nos ofrecieron alojamiento en el centro mismo del pueblo, de pronto era de noche en las Sierra Norte de Puebla. La primera reunión fue eficazmente organizada por un joven ingeniero que a la vista era quien organizaba todo lo demás, el mando municipal y la comandancia de policía, cuyos componentes estaban muy lejos de ser los modestos policías con macana de otros pueblos, iban armados con armas largas y las dos ocasiones en que salimos en caravana a lugares cercanos a la cabecera encabezaban un convoy atrincherado detrás de sus temibles armas. El horno no estaba para bollos a principios del tercer milenio aunque al parecer la violencia que fue famosa en esta región veinte años antes ya había pasado, aunque “no podemos bajar la guardia”, advirtió “el ingeniero”, nominaci...

Sin nuestra madre tierra no vivimos

Hace unos diez años Gabriel Sainos Guzmán me recibió en su pequeño consultorio en una de las tantas subidas y bajadas que tiene el pueblo tutunakú de Ixtepec, Puebla, ubicado en la cima de un cerro desde donde se domina un buen fragmento de la majestuosa Sierra Norte. Gabriel entonces era miembro de la organización de campesinos médicos tradicionales  de Ixtepec, denominada Hormigas Trabajadoras. Apenas necesité preguntarle nada. Yo atiendo únicamente los sábados. Vendemos pomadas, medicinas y plantas tradicionales curativas. Aquí se practica la curación y la prevención de enfermedades. No sólo es curar, curar, curar, y no prevenir. Nuestro enfoque como indígenas es coordinar ese tipo de actividades. Somos varios médicos tradicionales y nosotros mismos hacemos los medicamentos. Elaboramos tinturas, microdosis, pomadas, jabones y aplicamos masajes tipo asiático y tipo autóctono, totonaco. Tipo. Pero además entre los compañeros estamos formando nuestro pequeño banco de...

Las pasiones colectivas según Mendizábal

El origen de las pasiones colectivas lo dedujo Miguel Othón de Mendizábal de sus apasionadas y minuciosas lecturas del pasado histórico, sus viajes por las sierras mexicanas y el estudio de los vestigios arqueológicos; de ahí se deriva su papel protagónico en el tema de las migraciones del norte al sur del continente y su hipótesis biológica del hambre de sal; también de sus estudios sobre las religiones prehispánicas, el derecho, la cultura y la educación, la reforma agraria y el sistema nacional de salud, de la que fue un crítico especializado. Sus opiniones sobre la creación de un Instituto Indigenista no estaban basadas en la ocurrencia -como sí es visible en protagonistas tan importantes como Rafael Ramírez-, sino en profundos estudios sobre el significado real de la presencia indígena en la cultura mexicana contemporánea, prolijamente expuestos en la bibliografía consignada en los seis tomos de su obra. El rescate del indio para Mendizábal, siempre analítico y práctico, si...

Evitar que el antropólogo se salga del redil

1 En 2012 intenté infructuosamente titularme como antropólogo en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. No es la primera cosa que dejo inconclusa en mi vida, pero sí importante, pues desde mi egreso en el año de 1986 tuve pretexto permanente para estudiar, redactar, corregir y repensar diez veces mi llevada y traída tesis de licenciatura sobre mi admirado Miguel Othón de Mendizábal y su enorme fracaso en los albores del indigenismo institucional mexicano. Mi tesis: Pasiones Colectivas. Mendizábal y la acción indigenista en México, cuyas discusiones esenciales han sido publicadas a lo largo de los años en este blog, fue enviada a revisión con el famoso antropólogo Andrés Medina, héroe de mil batallas y vaca sagrada de la antropología académica e institucional contemporánea, lo que yo comúnmente hubiera considerado un privilegio pero que en este caso resultó fatal; cometí el mismo error que Ícaro: me acerqué demasiado al sol. Con inesperada saña, el Doctor Me...